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Adoración Hombres. Por todos los hombres de esta ciudad.

Viva Jesús Sacramentado...


Ven Espíritu de Dios. ..


Hoy queremos rezar de un modo especial por todos los hombres, que mañana van a comenzar un retiro de Emaús. Tú nos has regalado tantas cosas, también estos encuentros para que sean ocasión de encuentro contigo y de regreso a casa de tantos hombres que no veían el camino para llegar a ti.

Te pedimos por todos los hombres y por la misma iglesia, que vive el mismo miedo que Pedro durante el arresto y la crucifixión de Jesús. Pedro, que lo ha seguido de lejos, entra en el palacio del sumo sacerdote, sufriendo una honda conmoción. Pedro negó conocer a Jesús, quería vivir aquel instante como si nada tuviese con Jesús.

El hombre contemporáneo tiene miedo de Dios, miedo de hacerse discípulo suyo. Hay algo en nuestro interior que tiene miedo de hacerse amigo de Dios, porque tememos el juicio de los demás. Queremos brillar ante los ojos del mundo y por eso negamos a nuestro Dios. Al igual que Pedro creemos no estar seguros de El, ni de los evangelios, ni de los dogmas, ni de la moral cristiana. Nos hemos avergonzado de los santos y de los mártires; Dios, su Iglesia y su liturgia nos han causado rubor; nos hemos echado a temblar ante el mundo y sus servidores. Pedro acababa de traicionar a Jesús cuando Él lo miró. ¡Cuánto amor y cuánta misericordia en esa mirada! Y, al mismo tiempo, ¡cuántos reproches y cuánta justicia! Pedro lloró amargamente. Nosotros ahora también lloramos nuestra flaqueza y cada uno de nuestros miedos. Ahora miramos a Cristo. Ahora sí queremos mirar a Aquel a quien hemos crucificado.

Pedimos Perdón: PERDÓN

Te pido especialmente por todos aquellos hombres que al igual que Pablo son hostiles a acogerte en su corazón, e incluso batallan para eliminarte de sus vidas y de sus ciudades, por todos los que hacen apología de su ateísmo, por todos aquellos que quieren quitarte de todos los espacios donde tú quieres estar. Por todos aquellos que persiguen a los cristianos y que te persiguen a ti, queriendo instaurar un mundo sin Dios. Señor, ven hoy a doblegar el orgullo que impera en nuestro mundo y en tantas familias y en tantos hombres que se creen dioses de su propia vida, cuya altivez y falsa seguridad les hace pensar que son autosuficientes. Ven Señor sobre todos ellos como visto sobre Pablo, para tirarles de esos caballos que les llevan lejos de ti. Hazte presente en esta ciudad, en todos los hombres, rompe nuestro orgullo e instaura tu reino en nosotros. Transforma a todos los hombres de esta ciudad en apóstoles de tu evangelio.

Te pido Señor hoy especialmente por todos los hombres que, al igual que Zaqueo, están centrados en sus negocios e intereses, por los que no tienen más dios que la riqueza y las cosas materiales, por los que ponen el dinero por encima de ti, y venden su alma al diablo por ganar cosas que se han de morir con ellos. Te pido Señor por todos aquellos que cuentan contigo, para los que no eres una riqueza ni un tesoro por el que dejar toda otra ambición. Transforma Señor el corazón de los que viven apegados a la tierra, y llénales de tu amor, déjales ver el poder de tu bendición, para que descubran la luz que tú eres en medio de tanta oscuridad.

Te pido Señor por todos los hombres que viven su vida en otra dirección, con otros afanes, en otras empresas distintas a tu servicio. TE pido Señor por todos los hombres que, como aquel buen ladrón que tuviste en la cruz de al lado, no te conocen aún, no han sabido de ti, viven confundidos pensando que la vida es afanarse y ambicionar, te pido por todos los hombres de esta ciudad que viven solo para disfrutar el presente y no conocen el valor de vivir por ti y para ti. Tócales Señor hoy el corazón, como tocaste el corazón del buen ladrón para hoy mismo se conviertan, para que nadie se acueste esta noche en esta ciudad sin escuchar tu nombre y recibir tu perdón.

TE pido Señor, hoy especialmente por todos los hombres buenos, que al igual que Pedro, o Andrés, o Santiago están ocupados en sus cosas, quizás te tengan en su vida, pero aún no se han dado cuenta de que tú has dado la vida por ellos, han muerto y resucitado por amor a cada uno de ellos, y quieres que te tengan en el centro de su vida. Tú Señor, tienes el poder de llenar las vidas y los corazones, Hazte presente ahora mismo en la vida de todos los hombres que pasan por esta iglesia, por estas calles, por todos los hombres de nuestras familias, y date a conocer, Señor, llámales como llamaste a Pedro o a Andrés. Déjales disfrutar la vida en tu presencia desde ahora mismo.

Te pido Señor por cada hombre de esta ciudad, por cada Adán hecho de tierra y de miedos, por cada hombre que cree ser más fuerte que Dios, por todos los hombres que creen que es humillarse el acercarse al amor de Dios.

TE pido por todos los hombres como Noé, que están construyendo su casa humildemente, para que sea también tu casa, y viven la afrenta de los demás, te presento Señor a todos los hombres de esta ciudad para que los protejas como cuidaste de Noé, y vean tu poder en tu misericordia y cómo tienes un plan de vida para ellos.

TE pido por cada Abraham, que vive atado a su tierra y a sus pequeñas posesiones, para que tengan la oportunidad de estar atentos a tu paso por su vida, y sean capaces de ponerte en el centro de todas sus esperanzas. Te pido que suscites en medio de nosotros a nuevos Moisés, que nos hagan presente tu ley y tus planes, que nos conduzcan hacia ti, y su vida sea testimonio de tu presencia y de tu poder. Señor, déjate ver en medio de tu pueblo. Mira cuantas ambiciones nso oprimen, cuantos miedos nos acosan, cuantas debilidades nos tiran al suelo. Necesitamos Señor que suscites muchos hombres de entre nosotros que sean testimonio de tu amor por tu pueblo.

Señor, Mira cuántos hombres batallan por sus propias guerras, pensando que la alegría depende de su propio esfuerzo y que no necesitan tu bendición para ser felices. Por todos los hombres, como David, que caen en la soberbia de creerse reyes por sus propios méritos. TE presento Señor a cada hombre que pasa por la puerta de esta iglesia, especialmente a aquellos que no te saludan ni te reconocen. Señor, danos la gracia de vivir en GRACIA, para que tu cuerpo y con tu sangre podamos vencer a Goliat, a faraón, a todos los señores que quieren que les sirvamos lejos de ti.

Te presento Señor a Salomón, a todos aquellos hombres que adoran a otros dioses y no respetan tu nombre ni tu bendición. A todos los que profanan tu creación dejándote a un lado, poniendo a tus obras por delante de tu amor. Señor, Dios, ablanda nuestro orgullo, tanta vanidad que nos envuelve, tanto soberbia que nso ciega, y abre nuestro corazón a ti, para que Tú seas nuestra única riqueza.

Danos Señor, la humildad de juan bautista, que siempre se presentó como servidor tuyo, entregó tu vida a tu servicio con su propia oración y penitencia.

Danos Señor la fe de Daniel que se enfrentó a las fieras más hostiles con la seguridad de tu poder y tu favor.

Danos Señor la nobleza y rectitud de José, que te fue fiel aún en lo que parecía la mayor adversidad y abandono. Danos Señor el don de la comunión contigo por encima de todas las tormentas y dificultades.

Danos Señor la seguridad de Job en tu amor, en saber que tu voluntad siempre está a nuestro favor, que nunca nos abandonarás porque somos el hijo más querido

Danos Señor la humildad de Onésimo para servirte y que en nuestro servir a los demás todos vean tu amor de Padre y tu misericordia infinita.

Danos Señor el amor al servicio, como ellos cristianos de Roma que servían a los prisioneros por su fe. Y eran para ellos tu mano providente. Y así también cimiento para su fe. Para todos los que sufren

Daños Señor al constancia de todos aquellos pastores y reyes que condujeron a tu pueblo en lo bueno y en lo malo, en la paz y en la guerra, siempre conscientes de que estaban siendo mediadores de tu misericordia.

Danos Señor la fidelidad de Matatías que antepuso su fe y su amor a ti antes que su propia gloria y la gloria de sus hijos y sus obras. La fidelidad de Josafat, de Ezequías, de todos los reyes que destruyeron los altares paganos y dieron su vida por servir tu fe y tu amor a su pueblo

Danos la entrega de Oseas, de Miqueas, de Habacuc, y de todos los profetas que antepusieron servir tu palabra frente a todo otro interés personal.

Hágase en cada uno de nosotros, siempre tu voluntad. Señor.




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