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La conversión pastoral comienza por la misión, y la misión cambiará las estructuras.

El subtítulo 7.2 del Documento de Aparecida (V Confer. CELAM mayo de 2007) se llama “Conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades”, dentro del gran contexto del capítulo 7 titulado “La misión de los discípulos al servicio de la vida plena”. El sentido de este llamado a la conversión proviene, indudablemente, de una realidad eclesial que necesita transformarse, en vistas a la transmisión de la fe y la evangelización.

Porque más allá de la conversión personal de cada hombre y mujer que acepta, libremente, la Buena Noticia y la pone en práctica, hoy se vuelve necesaria una conversión comunitaria que modifique algunas disposiciones generales de la Iglesia y de la concepción grupal de la misión.


En cada época, el Pueblo de Dios está llamado a descubrir los signos de los tiempos para que su comunicación de la vida en Cristo no sean ideas intransferibles en el lenguaje de hoy, sino que, penetrando las culturas, el Evangelio se arraigue y el Reino se haga presente bajo signos concretos, reales y efectivos.


El mayor reto de la 'conversión pastoral' es desacostumbrar a los agentes de pastoral, moldeados bajo una forma de hacer las cosas, a seguir haciendo lo que lleva años sucediendo de la misma manera.

La conversión pastoral está dirigida, con gran énfasis, a la renovación misionera.

¿Qué nos ha estado sucediendo para que los Obispos recalquen tanto la necesidad de la misión? ¿Qué nos estuvo faltando para que V-Aparecida incluya en sus prioridades el ser misioneros?


En el punto 365 del Documento de Aparecida se encuentra la introducción y plan programático de objetivos para la conversión pastoral.

Podemos leer en él:


a) “Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos, y de cualquier institución de la Iglesia”.

Y esta misión es responsabilidad de la totalidad del Pueblo de Dios, receptor de la vida en Cristo y transmisor de la misma.

La animación misionera ha de despertar en los bautizados la conciencia de comunión misionera, de relación íntima tanto con la catequesis de la parroquia como con los misioneros desconocidos en tierras extranjeras.

Una constante animación misionera redundará en mayores vocaciones a la actividad ad gentes, aumento de la cooperación espiritual y económica para el sostén de las misiones, comunidades más participativas y más acogedoras, procesos reales de inculturación y preocupación por acceder a los espacios donde aún la Iglesia no ha hecho patente su mensaje.

Solo recibirán el Evangelio todos los hombres si toda la Iglesia es misionera.


b) “Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera”.

La renovación misionera es un proceso, no sucede como un corte transversal que elimina todo lo “viejo” y trae cosas absolutamente nuevas. El proceso implica el cambio gradual, pero firme, que analiza lo que está sucediendo actualmente para rescatar lo bueno y eliminar lo no tan bueno, suplantándolo por algo mejor.

Es una tarea de discernimiento comunitario, donde la prioridad está en los receptores de la evangelización, bajo la pregunta sobre qué es lo mejor para ellos, cuál es la mejor manera de transmitirles el Evangelio, cuáles son los lenguajes adecuados para cada cultura.

El proceso no puede realizarse sectorizado, determinando un área parroquial misionera y las demás estancadas en su pastoral de conservación, sino que el completo de la Iglesia debe animarse en la misión, reflejando al mundo su vida de comunión y el deseo de participar a todos de esa vida.


c) “Abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe”. A un servidor, me gusta hablar de 'cuidar la vieja evangelización' todo lo bueno que heredamos y ha sostenido la parroquia tantos años. Por lo que la renovación ha de ser con mucho cariño hacia todos los que han construido lo que hoy somos.

La conversión pastoral y renovación misionera son una llamada a juzgar evangélicamente las estructuras y modificarlas de ser necesario, inclusive eliminándolas cuando el juicio evangélico así lo disponga.

Muchas veces nos parece imposible hacer nada nuevo en nuestra parroquia, o nuestra tradición franciscana, porque somos los que somos y sabemos lo que sabemos o incluso por respeto a nuestros anteriores. Pues simplemente se trata de unirnos a la iglesia local para apoyar y caminar juntos.

Aparecida propone un cambio, cambiar es difícil, pero nada es imposible para Dios. Si verdaderamente creemos que el Espíritu Santo ha inspirado a los Obispos en la V Conferencia, creemos que es Él quien nos impulsa a la misión, quien nos está solicitando un cambio, quien grita a viva voz que no nos interpongamos a la Palabra, sino más bien que seamos como “una voz que grita en el desierto: preparen el camino del Señor” (Mt. 3, 3).


 

Desde el comienzo de su pontificado el Papa Francisco está llamando a la conversión personal de cada cristiano,

pero también a la conversión pastoral de las instituciones y prácticas eclesiales, en tanto que formas de evangelización, para que sean más misioneras, expansivas y abiertas, poniendo el acento en el primado de la misericordia y de la salida misionera, de modo que favorezcan el encuentro personal con Jesucristo y que el Evangelio pueda llegar a todos.

Esa es una gran llamada que arrancó en la exhortación apostólica programática Evangelii gaudium (2013) sobre el anuncio del Evangelio hoy, y llega hasta la constitución apostólica Praedicate Evangelium (2022) sobre la reforma de la Curia romana.


La conversión convoca a iniciar procesos de renovación y purificación, en tensión hacia el futuro, para superar la nostalgia de estructuras que han dejado de ser cauces de vida en el mundo actual.

El «siempre se ha hecho así» pone resistencias al cambio de las estructuras, aunque éstas ya no cumplan su misión evangélica ni creen en los bautizados pertenencia eclesial ni sentido de discipulado y misión.


Hoy se nos llama a asumir un estado permanente de misión, como actitud de salida para descubrir y responder a los cambios en la sociedad. Evitando los refugios donde encontramos confort, sustento y seguridad, pero ahuyentan la vida. La reciente cumbre de todos los cardenales para analizar y asumir juntos Praedicate Evangelium marca un hito en ese modo de actuar —caminando juntos— hacia un nuevo modelo institucional que tendrá que ir impregnando todas las estructuras eclesiales, desde la mismísima Curia romana a la parroquia más recóndita.


Muchos consideran que la Nueva Evangelización en España, con base diocesana (más allá de lo que vinieran haciendo distintos movimientos desde hace décadas) empezó con el Primer Congreso de Nueva Evangelización que se celebró en Manresa en enero de 2012. Era la primera vez que convocaban unos obispados (Vic y Solsona), venía un experto extranjero, párrocos, gente de nuevos movimientos, gente que ofrecía "métodos" de evangelización.

Han pasado doce años, y 2023/4 ha mostrado un dinamismo especial. Ha sido un año de impulso notable para la Nueva Evangelización parroquial en España, con varios hitos emblemáticos.


Están naciendo muchas novedades con la nueva evangelización

y la renovación pastoral, cosas que hace 11 años eran apenas futuribles, esbozados en experiencias de otros países, pero que ahora llaman a la puerta ya en España e Hispanoamérica. Repasemos las novedades, lo que hoy está pasando en la Iglesia española que hace una docena de años apenas era un esbozo:


Novedad 1: Ya casi todos asumen que los nuevos métodos y el kerigma son la base. Juan Pablo II dijo que la Nueva Evangelización era "nueva en el lenguaje, nueva en el ardor, nueva en los métodos". Los métodos de kerigma: Alpha, Cursillos, el Seminario de Vida en el Espíritu, la catequesis inicial del Camino Neocatecumenal, y luego LifeTeen (para adolescentes), Retiros de Emaús, Effetá (para jóvenes), Amor Conyugal (para parejas y matrimonios)... Estos métodos se pueden usar en movimientos o en parroquias, y avivan la fe de muchos.

Lo novedoso hoy es que los párrocos que han probado los métodos, a la vez ven que despiertan la fe de muchos, pero también ven que requieren transformar la cultura de la parroquia para que sea más misionera y evangelizadora.


Novedad 2: Se admite que hay que "cambiar estructuras", ¡pero que sea para evangelizar!

El cambio no ha de ser para una "gestión de la decadencia" e "ir aguantando un poco más": ya que hay que cambiar, que el cambio sirva a la misión, a evangelizar.


El Documento de Aparecida de los obispos latinoamericanos en 2007 (con la firma de Benedicto XVI) dice en su párrafo 365 que una "firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia", y que hay que "abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe”.


Después, al inicio de su pontificado, el Papa Francisco, en 'Evangelii Gaudium', haciéndose eco de Aparecida, insistía:

"Que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están".

Hoy se asume que habrá cambios en diócesis y parroquias: se refundirán comunidades, habrá menos misas, los laicos harán más cosas pastorales... La clave es que se haga para evangelizar y para formar evangelizadores, no solo para recortar gastos o sostener edificios.


Novedad 3: ahora hay vicarios diocesanos de evangelización

Hace pocos años, se decía en la diócesis que "todos evangelizan", lo que en la práctica significaba que nadie lo hacía, excepto algún "friki de evangelizar". A menudo fueron los delegados de juventud los que abrieron camino con nuevos métodos. Varios de ellos hoy son vicarios de evangelización, y alguno es incluso vicario general. Ahora hay "vicarios de evangelización" o "primer anuncio" en más de la mitad de las diócesis españolas. Ya no hablan con su obispo de nuevos métodos o conversión pastoral "a veces": ahora lo ven cada semana y hablan de eso cada semana. Eso es un cambio de mentalidad.


Novedad 4: Hay expertos y testigos para consultar y formarse (en España o fuera)

Tras más de una década, hay expertos en nueva evangelización, que investigan el tema en el contexto español, también aprenden de lo que pasa en el extranjero, y estudian como adaptarlo o aplicarlo. No es necesario reinventar la rueda ni ir de llanero solitario.


Novedad 5: Hay "escuelas" y "ejemplos" para entrenarse en el cambio

Son escuelas iniciativas como Autem, Pastores Gregis o el LIDE de la Universidad de Comillas. Forman a sacerdotes y a otros líderes para encauzar la conversión pastoral.

Y son ejemplos las parroquias que ya han dado muchos pasos. El estudio de "Buenas Prácticas en Parroquias" ha detectado 300 parroquias españolas que han empezado la "conversión pastoral", de las que unas 30 están bastante avanzadas. "Venid y veréis", dicen.

Es posible visitarlas y decir "quiero algo así para mi parroquia, para mis hijos y nietos, para mi familia". Viendo que es posible, teniendo ya una visión, será más fácil dar los pasos.


Novedad 6: El cura dirige un equipo, pero no es hombre orquesta

Teresa Valero, de Autem, pone siempre el ejemplo: necesitamos directores de orquesta, no hombres-orquesta que intentan tocar a la vez todos los instrumentos. La evangelización requiere hoy una orquesta, con su director y sus solistas, intérpretes... Laicos, diáconos, religiosos, todos participan. Pero en la parroquia es el párroco quien ha de poder encauzarles en un equipo armonioso. Y eso se hace desde la cercanía y escucha.


Novedad 7: Se empieza a vender la conversión "desde lo que ya hay"

Cada vez más, los curas entusiasmados por la nueva evangelización saben que sí, hay que deshacerse de estructuras caducas, pero en cada parroquia o diócesis hay que trabajar con cosas que existen y no son caducas, porque pueden renovarse. Las devociones populares, cofradías, romerías, etc... y las personas que acuden a ellas, por ejemplo, pueden ir entrando paulatinamente en esa renovación pastoral. Los coros parroquiales, los grupos de catequistas... todo eso forma parte de lo que se puede renovar. Y se hace con cuidado y paulatinamente.


Novedad 8: Crece la cultura del escuchar y el dejarse acompañar

Curas solos cansados y quemados. Laicos francotiradores. Los catequistas y los de Cáritas se ignoran mutuamente. "Esto lo ha hecho la señora Pepita siempre así y no hay más que hablar". En la conversión pastoral unos y otros se hablarán, se conocerán, rendirán cuentas a alguien (quizá a un equipo), tendrán en quien apoyarse, un hombro para llorar, unos hermanos con quien rezar.

Los curas, que ante sus feligreses se han de mostrar siempre fuertes, podrán abrir su vulnerabilidad ante otros compañeros, un coach, un maestro, un director, o un igual. Todos dedicarán más tiempo a escucharse mutuamente. Muchos laicos acompañarán espiritual o humanamente a otros laicos, y los curas serán también apreciados en esa función.


Novedad 9: Se explica y admite que vivimos un cambio de época

Lo repite Santiago Pons cuando habla con sacerdotes de cierta edad: "lo que hicisteis estaba bien para esa época, pero es que esta época es otra época". No es un cambio menor, como un cambio de gobierno. Es tan distinto como la Caída de Roma, la de Constantinopla o la de Tenochtitlán. O como el paso del politeísmo al monoteísmo.

Es casi un cambio de civilización (o sin casi: pensemos en la eutanasia, novedosa aberración prohibida desde Hipócrates, o el matrimonio, que ahora se quiere "aplicar" a dos personas del mismo sexo). para afrontar esto, no bastan dos retoques, ser algo más amable con los feligreses, o preparar un poco mejor el sermón. Muchísimos curas de edad avanzada admiten que es una época distinta, con retos diferentes, y necesitará ese "nuevo ardor, nuevos métodos, nuevo lenguaje" y cambiar estructuras.


Novedad 10: Se difunde la importancia de la música, la alabanza y la adoración

Juntar música y adoración, hace 12 años, era cosa sólo de la Renovación Carismática, igual que la alabanza. Y la adoración era una devoción buena, pero para cristianos maduros, no era una forma de evangelización, excepto en algunas comunidades francesas. Ahora, en cambio, las tres cosas se extienden por España, a menudo juntas y atrayendo a conversos y jóvenes.

Hakuna combina música y adoración. Los jóvenes católicos escuchan worship en inglés, en español o en catalán, en su móvil, en Spotify, y luego lo cantan en su grupo parroquial. Hay grupos de alabanza y música carismática que no saben nada de la Renovación Carismática, es algo que se ha desbordado en muchos sitios. Los jóvenes invitan a otros jóvenes por el ambiente, por la música y porque "en la adoración siento que pasa algo". Y los sacerdotes y párrocos que lo implantan, ven que funciona.

El párroco de Santa Blandina de Lyon fue a Barcelona a decir en el Congreso Inspira que tiene 60 jóvenes dedicados a la música, que hacen turnos en grupos de 5 o 6 para servir en misa (además de 10 jóvenes que se dedican solo a dar la bienvenida, sonreír y acoger a la entrada). Hace 25 años la parroquia estaba a punto de cerrar y tenía solo 3 familias.


Novedad 11: El reto de la territorialidad y la pertenencia

Desde Trento, la estructura parroquial era territorial: desde tal calle hasta tal plaza era "nuestro territorio parroquial". Había excepciones, como las comunidades de inmigrantes con su lengua extranjera, o los de ritos orientales en Occidente, o el apostolado del mar. Pero "Evangelii Gaudium" ya habla de "territorios existenciales". Los jóvenes toman el metro o autobús y van a otro barrio, donde hay jóvenes. Las familias van en coche a donde hay oferta católica para familias, para sus hijos, donde ofrezcan grupos de matrimonios, o LifeTeen o scouts, o buena música, o apostolado para solteros, o para separados...

Regañar a los fieles diciéndoles "quédate en la parroquia que te corresponde por territorio" no tiene sentido. Una familia irá donde pueda transmitir la fe a sus hijos. Un converso irá donde le alimenten y acompañen en la fe (o dejará la Iglesia). La Iglesia tiene que reestructurarse teniendo eso en cuenta. Elegimos plataforma de teleseries, y universidad, y aficiones. No trabajamos en lo mismo que nuestro padre y nuestro abuelo: elegimos. Ahora elegiremos parroquia. Y ya hay parroquias que inventan sus propios ritos de acogida, para sus conversos, sus retornados a la fe, o simplemente nuevos parroquianos que llegan por allí.


Novedad 12. El reto de los laicos pagados

En España no va a servir ni el modelo de laicos pagados alemanes (con su peculiar impuesto religioso, sus sindicatos, sus infinitos asalariados) ni el de EEUU.

Pero sin laicos cobrando dinero por evangelizar, aunque sea por servicios parciales pero asiduos, la Iglesia no logrará su conversión pastoral.

Los primeros probablemente serán los músicos; después, los responsables de pastoral juvenil, después los evangelizadores. Habrá misioneros laicos casados, y tendrán hijos, y querrán alimentarlos. Todos se formarán para evangelizar y, a base de perseverar, adquirirán "oficio". Pero para pagarles habrá que cambiar la mentalidad de "gratis total" de la parroquia española. Donde pones tu dinero está tu corazón: si te importa la fe de tus hijos, habrás de pagar por sus catequistas, músicos, monitores de campamentos... Todo eso va a ser parte de la conversión pastoral. Quizá habrá menos "edificios católicos" pero a las comunidades se les pedirá más oferta en fe, cultura y comunidad.


La conversión pastoral apenas está empezando. Ya hay experiencias probadas con buenos resultados. Cuanto antes se adapten las parroquias y las comunidades, antes podrán afrontar los retos de una nueva época, llena de seducciones y hostilidad a la fe, pero también de oportunidades para la evangelización.




                                    


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