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ADMISIÓN A LA PLENA COMUNIÓN CON LA IGLESIA CATÓLICA DE LOS YA BAUTIZADOS VÁLIDAMENTE

+RITO DE ADMISIÓN DURANTE LA MISA

1 Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, Apéndice, 1-21.


a) Si la admisión se hace en una solemnidad o en domingo, se dirá la Misa del día; pero si se trata de otros días, se puede utilizar la Misa para la unión de los cristianos.

b) La admisión tendrá lugar después de la homilía, en la que se hará mención con acción de gracias del Bautismo como fundamento de la admisión, de la Confirmación recibida o por recibir, y de la Santísima Eucaristía, de la que va a participar por primera vez el admitido con los católicos.

c) Al fin de la homilía el celebrante invita al candidato a que se acerque con su padrino («sponsor») para profesar la fe con la comunidad. Esta invitación la hace el celebrante en una breve monición, concebida en estos o parecidos términos:


 N., después de madura deliberación movido por el Espíritu Santo has pedido por propia voluntad el ser admitido/a en la plena comunión de la Iglesia católica. Por tanto, te invito a que te adelantes con tu padrino y hagas la profesión de fe católica ante esta comunidad. En esta fe hoy tomarás parte con nosotros por primera vez en la mesa eucarística del Señor Jesús, en la cual se representa la unidad de la Iglesia.


Entonces el que va a ser admitido junto con los fieles presentes recita el símbolo Niceno-Constantinopolitano (cfr. n. 186), que en esta Misa siempre se dice.

Ø Candidato junto con los fieles:

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


Después el que espera la admisión, invitado por el celebrante, añade él solo estas palabras:


 Creo y profeso todo lo que, como revelado por Dios, cree, enseña y anuncia la santa Iglesia católica.


.Después de la admisión el celebrante saluda al recién admitido


Entonces el celebrante impone la mano derecha sobre la cabeza del candidato, a no ser que la Confirmación siga inmediatamente, diciendo:


El Señor te recibe, N., en la Iglesia católica, pues él te ha traído aquí por su misericordia, para que en el Espíritu Santo tengas con nosotros plena comunión en la fe, que has profesado ante esta familia suya.


En nuestro caso la Confirmación será otro día, con la presencia del nuevo Arzobispo D. Francisco J. (pero Si el candidato todavía no ha sido confirmado, el celebrante, impone inmediatamente las manos sobre la cabeza del admitido y comienza el rito de la Confirmación con la oración: Dios todopoderoso (cfr. nn. 269-270). 18. Después de la Confirmación el celebrante saluda al recién admitido, estrechando sus manos en señal de amistosa recepción. En vez de este gesto se puede hacer otro más acomodado a las costumbres y circunstancias de la región, con permiso del Ordinario. Pero si el admitido no es confirmado en esta ceremonia, el saludo sigue inmediatamente a la fórmula de admisión (n. 16).


19. Acabada la admisión (y la Confirmación), sigue la oración universal.


En su introducción, hágase mención del Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía, expresando la acción de gracias.


Al comienzo de las intenciones se hace mención del recién admitido (cfr. n. 30).


Celebrante:

Queridos hermanos: Dando gracias a Dios hemos recibido en la plena comunión de la Iglesia católica (y le hemos confirmado con los dones del Espíritu Santo), a este hermano nuestro, que ya estaba inserto en Cristo por el Bautismo (y la Confirmación), para que enseguida participe con nosotros de la mesa del Señor. Llenos de gozo por este miembro recién admitido en la Iglesia católica, imploremos juntamente con él la gracia y la misericordia del Salvador.


Lectores:

Ø Por nuestro hermano, al que hoy hemos recibido entre nosotros, para que, con la ayuda del Espíritu Santo, persevere fielmente en su propósito, roguemos al Señor.

Ø Por todos los que creen en Cristo y por sus comunidades, para que lleguen a la perfecta unidad, roguemos al Señor.

Ø Por la Iglesia (Comunidad), en la que fue bautizado antes y educado el que acabamos de admitir, para que conozca siempre a Cristo profundamente y le anuncie eficazmente, roguemos al Señor.

Ø Por todos los que ya están inflamados en el deseo de la gracia celeste, para que sean conducidos a la plena verdad de Cristo, roguemos al Señor.

Ø Por los que todavía no creen en Cristo, el Señor, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan emprender también ellos el camino de la salvación, roguemos al Señor.

Ø Por todos los hombres, para que, liberados del hambre y de la guerra, vivan continuamente en paz y tranquilidad, roguemos al Señor.

Ø Por nosotros mismos, para que, en la fe, que hemos recibido gratuitamente, perseveremos hasta el fin, roguemos al Señor.


Celebrante: Oh Dios todopoderoso y eterno, escucha las preces que te dirigimos, para que te sirvamos continuamente con una entrega que te sea agradable. Por Jesucristo nuestro Señor. R./ Amén


. Después de la oración universal el padrino («sponsor») y, si son pocos los asistentes al rito de admisión, todos los presentes saludan con afecto al recién admitido, según la oportunidad; en este caso se puede omitir en la Misa el rito de la paz. A continuación vuelve a su sitio.


. Seguidamente continúa la Misa. Conviene que en ella el recién admitido y los otros, de que se habla en el n. 11, reciban la Santísima Eucaristía bajo ambas especies.





OBSERVACIONES PREVIAS

1. El rito con el que los nacidos y bautizados en el seno de una Comunidad eclesial separada son recibidos en la plena comunión de la Iglesia católica, según el rito latino, está elaborado de modo que para restablecer la comunión y la unidad no se impongan más requisitos de los necesarios (cfr. Hch 15,28).


2. A los cristianos orientales que vienen a la plena comunión católica no se les exige más que lo requerido por la simple profesión de la fe católica, aun cuando, con autorización de la Sede Apostólica, se les permita el tránsito al rito latino.3 3.


a) El rito de la celebración debe aparecer como celebración de la Iglesia, culminando con la comunión eucarística. Por tanto, generalmente, hágase la admisión durante la Misa.

b) Evítese con diligencia todo lo que revista de algún modo un esplendor estudiado. Defínase cuidadosamente, según las circunstancias, el modo con que esta Misa ha de celebrarse. Atiéndase tanto al recto ecumenismo como a las relaciones entre el candidato y la comunidad parroquial. La mayor parte de las veces convendrá que la Misa se celebre sólo con algunos amigos y allegados. Pero si por causa grave no se puede celebrar la Misa, téngase la admisión durante la liturgia de la palabra, siempre que por lo menos esto sea posible. En cuanto a la forma concreta, óigase también al que pide la admisión.

4. Si la admisión se celebra fuera de la Misa, quede patente su conexión con la comunión eucarística, teniendo lo antes posible una celebración eucarística, en la que participe por primera vez entre los hermanos católicos el recién admitido. 1 Cfr. Conc. Vat. II, Const. de sacra Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 69 b; Decreto de oecumenismo Unitatis redintegratio, n. 3; Secr. ad unitatem Christianorum fovendam, Directorium, n. 19: AAS 59 (1967), p. 581. 2 Cfr. Conc. Vat. II, Decreto de oecumenismo Unitatis redintegratio, n. 18. 3 Cfr. Conc. Vat. II, Decreto de Eclesiis Orientalibus catholicis, Orientalium Ecclesiarum, nn. 25 et 4. 250

5. Para la admisión de los ya bautizados a la plena comunión de la Iglesia católica se requiere la preparación tanto doctrinal como espiritual del candidato, según las necesidades pastorales de cada caso. Aprenda el candidato progresivamente a adherirse de corazón a la Iglesia, pues en esto encontrará la plenitud de su Bautismo. Durante el tiempo de esta preparación puede tener ya alguna «communicatio in sacris», según las normas establecidas en el Directorio de Ecumenismo. Evítese completamente el equiparar a los candidatos con los catecúmenos.

6. Al que ha nacido y ha sido bautizado fuera de la comunión de la Iglesia católica visible, ya no se le exige la adjuración de la herejía, sino solamente la profesión de fe.4

7. El sacramento del Bautismo no se puede iterar y, por tanto, no se permite conferir de nuevo el Bautismo «sub conditione», a no ser que exista prudente duda «del hecho» o de la validez del Bautismo ya conferido. Si después de seria investigación a causa de la prudente duda «del hecho» o de la validez del Bautismo ya conferido, pareciere necesario repetir el Bautismo «sub conditione», el ministro explicará oportunamente las razones por las que el Bautismo se confiere en semejante caso «sub conditione» y lo administrará en forma privada.

Vea el Ordinario del lugar, en cada caso, qué ritos se han de conservar al conferir el Bautismo «sub conditione», y cuáles se han de omitir.

8. Es propio del Obispo admitir al candidato. Sin embargo, el presbítero, al cual encomienda la celebración del rito, tiene la facultad de confirmar al candidato en el mismo rito de la admisión, a no ser que el candidato haya recibido ya la Confirmación válidamente.

9. Si la profesión de fe y la admisión se hacen durante la Misa, el candidato, según su situación personal, confiese sus pecados, después de hacer saber al confesor su inminente admisión. Esta confesión la puede recibir cualquier confesor debidamente aprobado. Cfr. Secr. ad unitatem Christianorum fovendam, Directorium, nn. 19 et 20: AAS 59 (1967), p. 581. 5 Cfr. ibid., nn. 14-15: AAS 59 (1967), p. 580. 6 Cfr. Ordo Confirmationis, Praenotanda, n. 7. 251

10. El candidato vaya acompañado, si el caso lo requiere, de un padrino («sponsor») o madrina, que tendrá más intervención que otros en la presentación y preparación del candidato; puede tener dos padrinos («sponsores»).


11. En la celebración eucarística en que se hace la admisión (o si ésta se hiciera fuera de la Misa, en la Misa que siga a la admisión) es lícito al admitido recibir la comunión bajo ambas especies, e igualmente, a sus padrinos, a sus padres y cónyuge (si son católicos), y a los catequistas seglares que le hayan instruido; dígase lo mismo de todos los presentes católicos, si su número u otras circunstancias lo aconsejan.


12. El rito de admisión puede acomodarse, según las diversas circunstancias, por las Conferencias Episcopales, de acuerdo con la Constitución de la Sagrada Liturgia (n. 63). También el Ordinario del lugar, atendiendo a las peculiaridades de las personas y lugares, puede adaptar el mismo rito a las circunstancias, ampliándolo o abreviándolo según sea oportuno.

13. Los nombres de los admitidos se anotarán en un libro especial, añadiendo el día y el lugar del Bautismo. Cfr. Secr. ad unitatem Christianorum fovendam, Directorium, n. 19: AAS 59 (1967), p.



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