Bienaventuranzas en el Sermón de la Montaña, dentro de la obra de J.Ratzinger: "Jesús de Nazaret "
- Fray Dino

- hace 2 horas
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El texto ofrece una lectura teológica, bíblica y espiritual de las Bienaventuranzas, mostrando que no son un ideal moral abstracto ni un programa social, sino la revelación del rostro de Jesucristo y el camino del verdadero discípulo.
1. Las Bienaventuranzas y la Ley
Ratzinger aclara que Jesús no anula el Decálogo, sino que lo lleva a su plenitud. El Sermón de la Montaña profundiza la Ley desde dentro, desde el corazón, revelando la intención última de Dios. Las Bienaventuranzas no contradicen la Ley, sino que la radicalizan desde el amor.
2. ¿A quién van dirigidas?
Las Bienaventuranzas están dirigidas a los discípulos, a quienes siguen a Jesús. No describen simplemente situaciones sociológicas (pobreza, aflicción, persecución), sino que definen la identidad del creyente que vive unido a Cristo.
>Son promesas, pero también retratos vivos del discípulo.
3. La gran paradoja cristiana
El texto subraya con fuerza la paradoja evangélica:
Los pobres son bienaventurados
Los que lloran son consolados
Los perseguidos poseen el Reino
Esto no es masoquismo espiritual, sino una mirada nueva sobre la realidad, nacida de la cruz y la resurrección. En Cristo, el sufrimiento vivido en comunión con Dios se transforma en esperanza.
4. Cristo, la Bienaventuranza viviente
Uno de los núcleos más profundos del texto: Las Bienaventuranzas son una biografía escondida de Jesús.
Jesús es:
El verdaderamente pobre
El manso
El que sufre por la justicia
El Hijo que trae la paz
Por eso, vivir las Bienaventuranzas es configurarse con Cristo. No se explican desde fuera; se comprenden siguiéndolo.
5. “Pobres de espíritu”
Ratzinger dedica especial atención a esta expresión:
No se trata solo de pobreza material
Tampoco de una actitud psicológica genérica
Los “pobres de espíritu” son los que viven abiertos a Dios, con las manos vacías, confiando en Él. Aquí confluyen Mateo y Lucas: pobreza real y pobreza interior unidas en una misma fe.
6. Las Bienaventuranzas y la Iglesia
La Iglesia está llamada a ser la comunidad visible de las Bienaventuranzas. No desde el poder ni el prestigio, sino desde:
La sencillez
El servicio
La libertad interior frente al tener
Por eso, el Sermón de la Montaña no es un proyecto político, pero sí tiene consecuencias sociales: solo una humanidad reconciliada con Dios puede construir una paz verdadera.
7. Aflicción, persecución y consuelo
El texto distingue dos tipos de aflicción:
La que destruye y encierra en la desesperanza
La que nace de la verdad, de la conversión y de la fidelidad a Dios
Esta segunda es la que Jesús llama bienaventurada, porque abre el corazón al consuelo de Dios y a la esperanza del Reino.
✨ Idea clave final
Las Bienaventuranzas no son para héroes espirituales, sino para discípulos reales que caminan tras Jesús. No prometen una vida cómoda, pero sí una vida plena, anclada en el Reino que ya comienza y que se consumará definitivamente.








































































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