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La Faba 2026.

El pasado fin de semana 30E-1F un grupo de jóvenes de las parroquias franciscanas de Vigo, Ponteareas y coruña compartimos unos días de formación, oración y fraternidad franciscanas.

Fuimos acompañados por Fray Emilio rocha, arzobispo de Tánger. Quien nos compartió sabiduría franciscana en torno a la certeza que movió a San Francisco de que la fe que profesamos es verdadera y de que todos estamos en el proyecto de Dios..



Resumen y reflexión final de Alejandro.


La fe cristiana no comienza en una idea ni se sostiene en un sistema de normas. Nace de una relación. De una relación personal, viva y concreta con Jesucristo. Cuando se pierde esta clave, la fe corre el riesgo de convertirse en costumbre, en discurso heredado o en simple referencia cultural. Cuando se recupera, en cambio, todo adquiere su lugar. La pregunta decisiva no es qué sabemos sobre Jesús, sino quién es Jesús hoy en nuestra vida.


Esta fue la convicción que atravesó la reflexión compartida en La Faba, en torno a un mensaje que invitaba a volver a lo esencial. Cada persona está llamada a definir quién es Cristo para ella, no de manera abstracta, sino real. Solo cuando se le da la oportunidad de ocupar el centro de la vida, la fe deja de ser algo añadido y se convierte en experiencia. Experiencia que transforma, que unifica y que da sentido.


Desde ahí se entiende una diferencia profunda con otras formas de religiosidad. La fe cristiana no se apoya en el sometimiento a Dios, sino en el enamoramiento de la persona de Jesús. No nace del miedo ni de la obligación, sino del encuentro con alguien que atrae y compromete. Y solo desde ese enamoramiento la fe se vuelve real, porque se vive con plenitud y con una felicidad que no es superficial, sino honda, verdadera, capaz de atravesar también el sufrimiento.


Esta experiencia tiene consecuencias directas en la manera de situarse en el mundo. En un tiempo en el que la fe católica se vuelve minoritaria en muchas sociedades y convive con culturas religiosas expansivas, el reto no es diluir la identidad, sino profundizarla. No se puede dialogar si no sabe uno quién se es. Solo una identidad asumida permite el encuentro. Renunciar a la propia verdad no genera puentes; los debilita.


San Francisco de Asís lo entendió con radicalidad. Transformado por su relación con Cristo, nunca ocultó quién era ni en qué creía. Su encuentro con el sultán, en plena cruzada, no fue un gesto ingenuo ni una estrategia diplomática, sino la expresión de una fe profundamente arraigada. Francisco tendió puentes precisamente porque no renunció a la verdad de su fe. Desde una identidad cristiana clara, supo mirar al otro como hermano, incluso cuando era considerado enemigo. En él, la fidelidad y el diálogo no se excluyeron, sino que se sostuvieron mutuamente.


Esta forma de vivir la fe se apoya también en una comprensión liberadora de la relación entre Dios y la vida concreta de cada persona. Dios no decide por nosotros cada paso ni traza un plan detallado sobre nuestras opciones cotidianas o vocacionales. Su deseo es mucho más sencillo y más exigente a la vez: nuestra plenitud, nuestra santidad, nuestra felicidad. El camino para llegar a ellas es responsabilidad de cada uno. Dios no impone rutas, pero acompaña siempre. No sustituye la libertad, pero nunca se ausenta del camino elegido.


En este contexto, una palabra del Evangelio se volvió especialmente luminosa: “Bienaventurados los limpios de corazón”. (Domingo 1Febrero) La limpieza del corazón no tiene que ver con una perfección moral sin fisuras, sino con la verdad. Con vivir sin máscaras, sin dobles discursos, sin autoengaños. Limpiar el corazón es atreverse a ser honestos con nosotros mismos, con los demás y, sobre todo, con Dios. Es permitir que lo que somos por dentro no contradiga lo que mostramos por fuera.


Un corazón limpio es un corazón unificado. No dividido entre lo que cree y lo que vive. No protegido por excusas ni justificaciones. Y por eso es un corazón libre. La promesa de la bienaventuranza no apunta a un futuro lejano, sino a una experiencia posible ya ahora: solo quien vive en la verdad puede reconocer a Dios actuando en su vida.


Todo converge en una misma llamada. La fe no se reduce a cumplir, ni a aparentar, ni a defender una identidad vacía. Es una relación que enamora, una identidad que se asume sin miedo y un corazón que se deja limpiar para vivir en verdad. Solo desde ahí la fe se vuelve creíble, fecunda y capaz de generar encuentro. Solo desde ahí se puede vivir con plenitud



'El Señor me dio hermanos'

El Señor no te da siempre lo que pides, sino lo que El necesita de ti.


Trabajo pequeño grupo. Sábado 31 a las 18:00h:


Del testamento de San Francisco:*

14Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me ensañaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debería vivir según la forma del santo Evangelio. 15Y yo hice que se escribiera en pocas palabras y sencillamente, y el señor Papa me lo confirmó. 16Y aquellos que venían a tomar esta vida, daban a los pobres todo lo que podían tener (Tob 1,3); y estaban contentos con una túnica, forrada por dentro y por fuera, el cordón y los paños menores. 17Y no queríamos tener más. 18Los clérigos decíamos el oficio como los otros clérigos; los laicos decían los Padrenuestros; y muy gustosamente permanecíamos en las iglesias. 19Y éramos iletrados y súbditos de todos. 20Y yo trabajaba con mis manos, y quiero trabajar; y quiero firmemente que todos los otros hermanos trabajen en trabajo que conviene al decoro. 21Los que no saben, que aprendan, no por la codicia de recibir el precio del trabajo, sino por el ejemplo y para rechazar la ociosidad. 22Y cuando no se nos dé el precio del trabajo, recurramos a la mesa del Señor, pidiendo limosna de puerta en puerta. 23El Señor me reveló que dijésemos el saludo: El Señor te dé la paz.


1.una cosa que te ha dado el Señor y que te hace feliz


2. En que se nota que el reino De Dios ya está actuando en tu vida (cosas, talante, serenidad, dones, cuando servir te hace feliz…) en tu persona o en otra persona o situación .


3. Quien es Jesús en mi vida? Quien eres, Jesús, en mi vida? O piensa en otra persona para quien Jesús es importante y quien crees q es Jesús en su vida?



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