Hoy despedimos a Jaime.
- Fray Dino

- 18 dic 2025
- 14 Min. de lectura
Actualizado: 21 ene
Canción final del X Retiro Effetá Coruña, segundo retiro coordinado por Jaime junto con Paula.
Lunes 12 de Enero/2026.
A PARTIR DE ESTE LUNES, EL ROSARIO A LAS 19.35 será rezado por Effetá y ofrecido por la familia GANDARILLAS Y POR CRIS, especialmente por la madre y por la esperanza para todos ellos!
Si alguien quiere participar contacte con Belén!
El ROSARIO RUNING será en adelante por Jaime, para que le sirva de auxilio y penitencia si lo necesitare. Y si ya está a los pies del Señor, para pedir por su intercesión la conversión de un joven cada día. Si te animas: A las 07:15 en la puerta de la parroquia. Excepto domingos.
Coruña, sábado 10 de enero de 2026:
Retransmisión de la Eucaristía:
La eucaristía comienza en el minuto 15.
(BELÉN a Dios:) El día que te imaginaste a Jaime en tu cabeza, estabas creativo y generoso. Durante el tiempo que nos regalaste junto a él, pudimos disfrutarlo y exprimirlo a lo máximo, descubriendo cada parte de su corazón inmenso, que se abría al mundo como cuando un barco se abre al inmenso océano y se enfrenta a cualquier adversidad. Jaime tenía una risa espectacular, sonreía fuerte y le salía una carcajada aguda y sostenida de lo más pegadiza....
... Siempre dispuesto a servir. Un servicio que no solo demostró en Effetá, sino que supo aplicar a todos los ámbitos de su vida. En este tiempo, he deseado que Jesús bajase a la tierra, para pedirle un abrazo infinito y preguntarle el porqué de esto. Pero si esto ocurriese, entonces, estaría perdiendo lo más especial y valioso que, cuando nací, el Señor me regaló: la fe.
Supongo que nosotros vemos el tapiz por detrás, donde los entrenudos y las costuras están hechas un lío, y no podemos imaginarnos ese patrón precioso y consentido que tú construyes. Dicen que no das puntadas sin hilo, que aunque no lo veamos tú, siempre estás obrando. Que no dejas que ninguna promesa o deseo caiga en saco roto. Que todo es para bien, que Tú lo sabes todo. Jaime es una pieza fundamental en esta comunidad, en esta familia que se sostiene en ti. Como decía San Agustín: la vida es lo que es, lo que siempre ha sido. El hilo no está cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de tu mente, simplemente porque estoy fuera de tu vista?. Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar mi ternura acentuada.
Enjuaga tus lágrimas y no llores si me amas. Y es que Jaime sigue con nosotros, en esa forma de unirnos, en esa forma de cuidarnos y buscar al Señor en cada persona que nos cruzamos, en cada cosa que nos pasa. Jaime está custodiando desde arriba lo que eligió y cuidó como su familia aquí en Galicia. Y estoy segura de que cada vez que llueve aquí es porque se le está cayendo la baba con cada uno de nosotros. Como decía él, vamos a quemar las naves, vamos a hacer de nuestra vida un testimonio del amor del Señor, llevándolo a todos los que no tienen esperanza y sirviéndonos de Jaime para entender que el amor no se explica si no se da, de la forma más sencilla y genuina posible. Gracias Señor. Muchísimas gracias por Jaime. Gloria a Dios. Gracias a la familia por venir hasta aquí, tan lejos que estamos.

Este sábado 10/01 a las 20:00h tendremos el funeral por el alma de Jaime Gandarillas Carrara, en la parroquia de San Francisco de Asís Coruña.
El funeral familiar se celebró el 3 de enero en la basílica de la Merced en Madrid. Nuestra celebración será también pidiendo a Dios que reciba su alma junto a Sí, pero también una acción de gracias por el testimonio que nos ha dejado de fe y fraternidad; y por la madurez del grupo Effetá a la que tanto ayudó su afán por servir y compartir el amor de Dios, por su personalidad alegre y fraterna que Dios nos regaló en él.
Como todo joven de Effetá, Jaime era un regalo para el grupo y la parroquia, con sus pecados y su santidad, sus dones y sus límites. La fuerza de Effetá es la comunidad y el don de cada uno al servicio de los demás. Pero su muerte con 29 años ha impactado tanto que ha provocado, en sus compañeros, reacciones impresionantes de comunión, deseo de oración y santidad, de querer servir con su misma alegría.
Recordatorio repartido en la celebración del 10 de enero:


----------
Funeral por Jaime Gandarillas
Sábado 03 Enero a las 13:00 h
en la Basílica Hispanoamericana Ntra. Señora de la Merced,
Calle Edgar Neville, 23, 28020, Madrid.
Monición de un compañero, Madrid. 3/01/26:
Te conocimos cuando tenías 17 años, cuando la vida no era más que un billete en blanco. Durante tu primer año con nosotros atravesaste el momento más duro de tu vida, quedándote huérfano de padre. Tenías todas las excusas, todas las razones para replegarte en ti mismo y convertirte en un hombre frío, triste y duro. Nadie te habría reprochado nada. Tenías derecho a la dureza, a la ira y al silencio, y todo el mundo lo habría entendido.
Y, sin embargo, tú elegiste otro camino.
Tu personalidad arrolló esas alternativas grises y dio color a tu vida.
Y lo hiciste tan bien, multiplicaste tanto tus talentos que, no solo escapaste de tus propias sombras, sino que iluminaste las nuestras.
Se dice que la alegría de un hombre procede de hacer aquello para lo que ha nacido, y tu alegría era contagiosa.
Eras trabajador y autoexigente.
Sin embargo, sabías poner la realidad en perspectiva, dando siempre más valor a la amistad que a lo material y a lo inmediato.
Eras capaz de hacernos reír a pesar de cualquier adversidad, con una mirada especial.
Y así te convertiste en un pilar fundamental para nosotros.
Marcaste nuestra promoción con el sello de tu alegría, y tu risa quedó grabada en nuestra memoria.
Tanto es así que hoy nos resulta duro imaginar el resto del camino sin ti.
Pero aquí te juramos que permaneceremos unidos.
Cuidaremos de tu familia, haciendo de tu madre nuestra madre y de tus hermanos nuestros hermanos. Y a Cris la recibiremos en el seno de nuestra promoción, para que pueda encontrar en nosotros refugio y consuelo.
Hoy rendimos la dureza de nuestro corazón ante la ternura de tu alma.
Intentaremos purgar de nosotros todo resquicio de odio, de envidia, de maldad o de egoísmo.
Llevaremos tu sonrisa por bandera, para que quien nos vea reconozca en nosotros que somos tu promoción.
A la Virgen del Carmen le pedimos que interceda por ti, que interceda por tu alma; que te tome de ese escapulario que siempre sonaba cuando salíamos a correr y tire de él con ternura para llevarte junto a tu padre, y puedas abrazarle de nuevo.
Y a Dios, a quien tanto te entregaste, le damos gracias por haberte elegido para nosotros. Le damos gracias por haber podido compartir contigo todos estos años y le rogamos que algún día podamos volver a estar a tu lado.
----------------------------
Homilía en la Eucaristía del 3/1/26. P. Alejandro Carrara:
Durante estos días hemos recibido muchos mensajes. María, mi hermana; mis sobrinos; Cristina, su novia… Han recibido muchos mensajes y gestos de cariño llegados de distintos lugares y de personas muy distintas entre sí. Y todo eso me ha revelado, nos ha revelado, algo que quizá ni siquiera nosotros, como familia, conocíamos del todo: hasta dónde ha llegado el bien que Jaime fue sembrando. No como algo buscado ni exhibido, sino vivido en el silencio, en lo más hondo de su fe.
Por eso nos unimos aquí con el corazón lleno, pero al mismo tiempo herido. Lleno por el cariño, por la cercanía, por la presencia de tanta gente que ha querido estar. Con mis hermanos sacerdotes, que me han querido acompañar, que os han querido acompañar. Pero herido por una ausencia que pesa, que duele y que no se puede explicar.
Mirad, esta era nuestra parroquia. ... Aquí se casaron María y Jaime. Aquí veníamos cuando éramos pequeños. Después, como ocurre tantas veces en la vida, dejamos de venir con frecuencia.
Pero verla hoy así, tan llena, me remite inevitablemente a lo que ya vivimos aquí hace algo más de diez años, cuando celebramos el funeral de Jaime, el marido de María y padre de Jaime, Alejandro, Nacho y Diego. Y volver a vivir algo parecido no se entiende. Duele.
Y no voy a fingir que esto no duele con palabras edulcoradas.
La Palabra de Dios que hemos escuchado hoy es muy honesta. No empieza suavizando el sufrimiento ni buscando consuelo fácil. Pone palabras a lo que muchos llevamos por dentro. Acabamos de escuchar en las Lamentaciones:
«He perdido la paz, me he olvidado de la dicha».
Este podría ser el grito de María y de sus hijos. Son palabras duras, pero son verdaderas. Palabras que resuenan en nuestros corazones porque ponen voz a lo que no sabemos expresar cuando la vida se rompe.
Las Escrituras no maquillan el dolor.
Pero son verdaderas, palabras que resuenan en nuestros corazones, porque ponen voz a lo que no sabemos expresar cuando la vida se rompe. Las Escrituras se atreven a decir esto porque Dios no se escandaliza de nuestras lágrimas. Dios no nos pide fortaleza; nos pide permanecer con Él, incluso así.
La muerte de un hijo, de un hermano tan joven, no tiene ningún orden lógico en lo humano. No se asimila con el tiempo ni se explica con razones. Aunque sepamos que nuestra meta es el cielo y que aquí estamos de paso, humanamente esto no se vive sin dolor. Duele, y duele profundamente.
Y la fe cristiana no nos pide que disimulemos ese dolor ni que lo cubramos con palabras piadosas. Nos pide gracia. Una verdad desnuda y frágil, pero que no miente.
Por eso hemos rezado juntos todos el salmo: «Desde lo hondo a ti grito, Señor».
Desde lo hondo, desde el lugar donde ya no sirven los razonamientos, donde ya no ayudan las explicaciones, donde solo queda una súplica cansada. Y el Señor nos enseña que también así se reza. Que seguir llamando a la puerta de Dios, incluso sin saber qué decir, ya es fe.
Muchos —yo el primero— llegamos a esto con una pregunta inevitable:¿por qué?¿Por qué tan joven?
Pero sobre todo, con una mucho más profunda, y que duele más: ¿por qué nuestra familia?¿Por qué otra vez?
El Evangelio no responde directamente a ese “por qué”. Jesús nunca da explicaciones teóricas al sufrimiento. Pero hace algo mucho más importante: permanece.
Dice a los discípulos: «No se turbe vuestro corazón, no se turbe vuestro corazón».
Esta frase la llevaba Jaime en su cartera. No porque no haya motivos para la turbación, ni porque el dolor no sea real. Lo dice porque Él permanece, porque camina con ellos incluso cuando todo se oscurece.
Y añade algo que hoy debería sonar como un verdadero consuelo: «Voy a prepararos una morada».
Jesús no habla de una idea vaga ni de un consuelo abstracto. Habla de un lugar, de un hogar, de un sitio donde caben los que amamos. Habla de un futuro que no es vacío, sino encuentro.
Y remata diciendo:«Yo soy el camino, la verdad y la vida».
No dice Jesús: “quitaré el camino”. Dice: “yo voy con vosotros”.
Ahí está la esperanza cristiana.No en entender lo que pasa. No en aceptar rápido.No en resignarse.
Sino en caminar con Jesucristo, incluso cuando se camina llorando.
Creer en la vida eterna no significa que hoy no duela. Significa que la muerte no tiene la última palabra. Significa que el amor no se rompe, que lo vivido no se borra, que la comunión no se disuelve.
Nuestros seres queridos, como decía el otro día en el tanatorio, no desaparecen ni se diluyen en la nada: permanecen en Dios. Y por eso seguimos unidos a ellos de otro modo, un modo más sólido y definitivo.
Por eso, en medio del dolor más oscuro, el mismo libro de las Lamentaciones se atreve a decir algo que no encaja con lo que estamos viviendo: que no se agota la bondad del Señor, que no se acaba su misericordia, que se renueva cada día.
No porque todo vaya bien, sino a pesar de que todo va mal.
El Evangelio no nos presenta un Dios distante ni indiferente. Nos revela un Dios que entra en la fragilidad humana y no la evita. Por eso la fe no nos separa del dolor, sino que nos permite atravesarlo sin quedar solos. La esperanza cristiana no borra las lágrimas: las sostiene.
Hoy no se nos pide una fortaleza rígida. A María, mi hermana, y a todos nosotros, se nos pide confianza. No una confianza grande y segura. A veces basta una confianza pequeña, frágil, casi temblorosa, como pueda ser. Confiar en que Dios no se va, en que Dios no se cansa de acompañar, en que Dios permanece incluso cuando nosotros ya no sabemos cómo permanecer.
La fe cristiana no promete que el dolor no vuelva. Promete que cuando vuelve, Dios no se retira. No promete que entendamos lo que pasa. Promete que no estamos abandonados dentro de lo que pasa.
Esta es nuestra fe. Y eso no lo arregla todo, pero lo cambia todo.
Hoy confiamos en Jesucristo, que venció la muerte pasando por ella. No le confiamos a una idea bonita ni a un recuerdo idealizado, sino a un amor que no falla. Y confiamos de un modo especial a María, su madre; a Alejandro, Nacho y Diego, sus hermanos; a ese mismo amor que sostiene cuando ya no hay fuerzas para sostenerse por uno mismo.
Y junto a ellos confiamos también a todos los que caminamos quizá con una fe frágil o con heridas. Y de manera particular a Cristina, su novia, que camina unida a él en el amor y en la fe.
Al salir de aquí no todo estará bien. Seguirá doliendo. Pero si hoy algo queda claro es que no tenemos que atravesar esto solos. Que incluso ahora, en medio de todo, Dios camina con nosotros despacio.
La fe cristiana es dejarse sostener.
Ponemos a Jaime en las manos de la Virgen del Carmen. Jaime, como muchos sabéis, conoció la mar y aprendió que hay singladuras que solo se atraviesan confiando. Que ella, Estrella de los Mares, lo conduzca a puerto seguro y acompañe a Jesús para que continúe la travesía con nuestros corazones heridos.
Que así sea.
-----------
Palabras de un hermano. Madrid. 3/01/26
Buenas tardes a todos, hace diez años y siete meses era mi hermano Jaime el que estaba aquí. Era el quien buscaba darle un sentido a la muerte de nuestro padre, haciéndonos ver, que su muerte no había sido en vano y que la vida de nuestro padre había que tomarla como ejemplo. Y cómo lo hiciste Jaimolas, la tomaste como ejemplo; en como cuidar a una familia, en como disfrutar del trabajo, en como ayudar a los demás dando lo mejor de ti, en como ser un creyente en Jesucristo, en cómo vivir la vida de verdad.
Jaime no era el más listo de la clase, ni tampoco el más ordenado, muchos que habéis convivido con el lo sabéis bien, incluso lo sufristeis, a veces, fue una persona normal con sus defectos y sus virtudes. Pero por encima de todo, Jaime fue bueno, muy bueno. Inocente, alegre y profundamente feliz, fue una persona que vivió por y para los demás.
Su felicidad se basaba en hacer feliz al resto, era generoso, muy generoso, a veces demasiado. Eh tío Bambam, no te preocupes que los camiones, te los vamos a regalar nosotros ahora.
Y era un hombre de Fe. Tenía Fe, mucha Fe, y la compartía con todos. Effetá Cartagena, Effeta Murcia, Effetá Coruña: gracias por guiarle en el camino. Nos atrevemos a decir que en vosotros encontró el sentido de su vida. Gracias.
Ahora no podemos ni imaginarnos el futuro con su ausencia, tampoco queremos. Si algo nos ha recordado Jaime y que por desgracia ya aprendimos hace diez años es que hay que vivir día a día, dando lo mejor de nosotros en cada momento. Por eso, ahora, solo nos queda rendirle el mayor homenaje posible: os pedimos, de corazón, que no os olvidéis de Él, que habléis de Él, que lo recordéis con una sonrisa, que su testimonio de Fe os ayude a estar más cerca del Señor, y que su bondad y su inocencia os ayuden, nos ayuden a ser mejores en las pequeñas cosas.
La semana en el hospital, que pudo parecer terrible, ha sido el mayor regalo que nos ha hecho Jaime. Acompañarlo a los pies de su cama, sentirle, darle la mano, rezar a su lado ha sido muy duro pero muy bonito. Y todos los que nos habéis estado acompañando. Cientos de mensajes, llamadas, rezos por El y por nosotros, novenas, grupos de oración, horas Santas… Infinitas gracias, nos hemos sentido muy muy arropados, de corazón, de verdad, gracias.
Ahora os pedimos que no dejéis de rezar por su alma y por nosotros, para que en especial, el Señor, le dé a nuestra madre Fe, fuerza y paz para seguir adelante.
Jaime, que nos estará viendo desde el Cielo, tiene que estar flipando con la cantidad de gente que lo quiere y que ha estado y está por y para él. De corazón gracias.
Y no puedo olvidarme de ti Señor, es inevitable preguntarte por qué, por qué te lo llevaste a Él, estaba lleno de vida, por qué otra vez nosotros, ¿ no habíamos sufrido suficiente ya ? Pero Señor, vamos a intentar no preguntar simplemente aceptar con mucho dolor la Gracia de Dios. Pero necesitamos que ahora nos cuides, que cuides a Cris y a su maravillosa familia, ella se merece ser feliz. Que cuides de nosotros, danos fuerza y sobre todo Fe, la Fe que encontró Jaime en la Iglesia, para seguir y poder darle un sentido a todo esto. Pero sobre todo te suplicamos que cuides de nuestra madre. No la dejes caer, llévala de tu mano y que sienta en su corazón a Papá y a Jaime, y que la Virgen, que conoce mejor que nadie su sufrimiento, le dé luz en los momentos de oscuridad.
Y a ti Jaime… que te queremos muchísimo, no te vamos a olvidar nunca, cuídanos como siempre lo has hecho. Tenemos la certeza de que estás con Papá en el Cielo así que echadnos un cable desde arriba y caminad a nuestro lado, nosotros os prometemos que vamos a vivir con el corazón en el Cielo.

+Effetá me hizo entender que Dios nos quiere.
+“El pasado es historia, el futuro es un misterio, pero el presente es un regalo,
por eso se llama presente”
26-31 Diciembre.
4 jóvenes de Effetá hacen el camino de Santiago de Villafranca a Santiago para ganarle el jubileo a Jaime!.


Recorte en prensa. ABC, 24 Diciembre 2025:

22/12/2025
Adoración de acción de gracias a Dios por la vida y testimonio de Jaime:

A los 29 años de edad ha fallecido en el domicilio familiar de Madrid el teniente de navío Jaime de Gandarillas Carrara, destinado en Ferrol en la fragata “Cristóbal Colón” perteneciente a la 31ª Escuadrilla de Superficie.

Jueves 18 Diciembre 2025:
Hoy, Effetá, Emaús, la parroquia, todos despedimos a Jaime Gandarillas con dolor, pero con mucha fe, fe que él nos compartió. Un joven tan agradable, generoso, educado, trabajador, dispuesto, alegre y con fe. Lo tenía todo. Y además tenía el don de la comunión, de hacer comunidad, de unir a todos. Con su mansedumbre y su sonrisa se ha ganado Coruña, Ferrol, Madrid, Cartagena, Murcia, Cádiz; todos los sitios por donde le ha llevado su formación militar. Nos sentíamos dichosos de que hubiera elegido Ferrol como lugar para su futuro. Y ahora en el Cielo tenemos un intercesor. Como él decía, “cuando estás con Dios, todo va a ser mejor.”
Y coincide hoy el evangelio en el que José deja ver que no entendía nada de los planes de Dios, que tuvo su rebeldía, que necesitó el consuelo de un ángel que le explicó que los planes de Dios siempre son mejores que los nuestros: “José, hijo de David, no temas …” En ese momento, se da cuenta de que estos acontecimientos desconcertantes son parte de un plan de Dios mucho mayor. Lo que para nosotros parece una tormenta, desde la perspectiva de Dios es el principio de un plan extraordinario. Ni siquiera José conoce el propósito de Dios. Se nos pide confianza.
Ayer pedíamos un milagro y que el Señor nos ayudase a aceptar su voluntad. Como decía Belén en la oración, estábamos como niños pidiendo lo imposible, poder tener a nuestro Jaime con nosotros. Pero quizás el milagro es que esté en el Cielo junto a su padre, intercediendo por nosotros. El milagro es toda la gente que se ha unido estos días en oración, toda España rezando por él. El milagro es aquella gente enferma, que verá su vida salvada cuando reciba la donación de aquel órgano que necesitaba, gracias a Jaime, que hasta el final de su vida lleva la generosidad por bandera. El milagro es haber tenido a Jaime con nosotros y que nuestra fe nos haga tenerlo siempre presente, aunque no sea de la forma en la que a nosotros nos gustaría en este instante. Que la respuesta a tanto dolor siempre sea el Amor.
Tantas veces nos decía Jaime en las reuniones: si le hacemos una petición a Dios, siempre va a haber 3 posibilidades:
- Que nos lo conceda.
- Que no nos lo conceda ahora, pero nos lo conceda en el futuro.
- Que no nos conceda lo que pedimos, porque Dios tiene algo mejor para nosotros. Creo que estamos en este punto.
Seguimos rezando para que el Señor acoja su alma en su paz y le dé el descanso que no duele. Damos gracias por su vida, por su deseo y su búsqueda de la santidad, por lo que sembró en nosotros y por todo lo que seguirá vivo en nuestra memoria.
Para los que nos quedamos, le pedimos que nos dé consuelo cuando falten las fuerzas, esperanza cuando el silencio pase, y la certeza de que el amor no muere. Effetá nos unió en un servicio que transforma la vida de todos y que agradecemos profundamente a Dios. Que algún día nos reencontremos donde no haya despedidas.
Cuida de Jaime, Señor, y cuídanos a estos jóvenes.
GRACIAS JAIME.
La santidad es posible, vivir para hacer el bien y ser punto de encuentro.


Entrevista 7 de Noviembre de 2025:
Effeta noviembre 2025:


incio web: www.sfrancisco.es

Oración de Effetá el miércoles 17 Diciembre 2025:
Momentos Effetá.
Presentación al Señor de nueva coordinadora. Gracias. Gracias y todos con vosotros. Marzo 2025

Todos somos sacerdotes, en virtud del bautismo que hemos recibido, cada vez que ofrecemos a Dios nuestra vida.











































































Comentarios