Santos Inocentes: visión de Ratzinger sobre el aborto y su marco
- Fray Dino

- hace 5 días
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El aborto es ejemplo paradigmático de fractura moral profunda en las sociedades contemporáneas.
No es solo un problema ético concreto, sino un drama cultural y político:
El drama es que el aborto es un homicidio: se está eliminando un ser humano, aunque sea muy pequeño y aún no sepa hablar.
Para otros, el aborto es un derecho fundamental, es decir, algo que el Estado debe garantizar.
La gravedad del conflicto:
Lo dramático no es solo la práctica del aborto en sí,
sino que lo que para unos es un asesinato, para otros es un derecho.
Esto muestra una ruptura radical en los fundamentos morales compartidos.
Evolución histórica mencionada:
En España, en los años 80:
nadie “quería” el aborto como tal,
se aceptaba solo que no se penalizara en casos extremos.
Durante años hubo pocos abortos, pero con el tiempo fueron aumentando.
Hoy Francia plantea (está a punto de aprobar) el aborto como derecho constitucional.
Conclusión implícita:
El aborto ejemplifica cómo una sociedad puede:
mantener procedimientos democráticos,
pero carecer de un fundamento moral común.
Es un signo claro de la aporía (dilema) central del tema:
necesitamos valores compartido para que una sociedad progrese unida, pero no podemos imponerlos.
El aborto es, no solo como una cuestión moral, sino la prueba más clara de que la sociedad moderna está moralmente fracturada en sus fundamentos.
1) Punto de partida: antropología y verdad
Para Ratzinger, el aborto no se entiende primero como “tema moral”, sino como una cuestión radical de verdad sobre el hombre. La pregunta decisiva no es “¿qué permite mi conciencia?”, sino “¿quién es el ser humano?”.
2) Diagnóstico: reducción moderna de la conciencia
La cultura contemporánea ha reducido la conciencia a convicción subjetiva, desplazando la verdad objetiva por utilidad, autonomía, consenso o progreso emocionalmente interpretado. En ese marco el aborto se presenta como decisión personal, derecho, mal menor o libertad de conciencia. Para Ratzinger, esto no es una conclusión ética sana, sino síntoma de una conciencia embotada.
3) Clave central: negación de la anamnesis
La anamnesis del Creador es el fundamento: en el hombre hay una memoria originaria del bien y la verdad, una huella de Dios que incluye el reconocimiento del valor de la vida.
El aborto no es sólo infracción de una norma: es ruptura de la memoria moral básica. Por eso, justificar el aborto no amplía libertad: debilita la capacidad de la conciencia para reconocer la verdad. Debilita la capacidad del hombre para valorarse a sí mismo.
4) Conciencia que “decide abortar”: distinción moral
Ratzinger distingue:
en el momento del acto: puede haber presión, miedo, confusión; no siempre hay culpa subjetiva plena. Evita moralizar a la persona.
antes del acto: la culpa más profunda reside en una cultura que silencia la verdad sobre la vida y llama “derecho” a suprimir al débil. No “aborta sólo una persona”: aborta una sociedad.
5) Aborto como signo extremo del relativismo
Cuando desaparece la verdad:
el derecho positivo (consensuado por los hombres) se vuelve poder,
la ley deja de proteger al débil,
la democracia se vacía (hasta volverse “totalitarismo encubierto”). El aborto es el caso más claro: el inocente queda indefenso, la ley protege al fuerte y el consenso reemplaza la conciencia.
6) Poder y falsa compasión
Se presenta el aborto como compasión, pero es eliminación del indefenso. Esto revela una ética de la utilidad y del cálculo, sin anamnesis ni verdad. Aquí Ratzinger critica la ética consecuencialista: si un fin personal y subjetivo justifica medios, todo termina justificándose.
7) Lo que Ratzinger NO sostiene
No demoniza a la mujer, no afirma igual culpa subjetiva en todos los casos, ni cree que basten prohibiciones legales para resolverlo. La Iglesia debe acompañar con misericordia, como lugar de curación, no de condena ni silencio.
8) Lo que propone Ratzinger
Recuperar la verdad sobre el hombre: la vida no es producto ni propiedad.
Despertar la conciencia (no sustituirla): ayudar a recordar quiénes somos ante Dios (anamnesis).
Unir verdad y gracia: la verdad sin gracia aplasta; la gracia sin verdad se vacía. Sólo juntas liberan y sanan.
9) Textos de referencia donde aparece este enfoque
Evangelium vitae 58–62: núcleo doctrinal sobre aborto (acto injusto, dignidad desde la concepción, no justificable, no legitimable por ley).
Verdad, valores, poder: aborto como caso paradigmático del relativismo, conciencia subjetivista y democracia sin valores.
Europa: sus fundamentos hoy y mañana: aborto como síntoma del olvido de Dios y de la pérdida de conciencia moral común.
Fe, verdad y tolerancia: crítica al relativismo y defensa de la vida como verdad no negociable.
Homilía 18 abril 2005: “dictadura del relativismo” (contexto cultural donde la vida queda a merced del consenso).
Mensajes a la Academia Pontificia para la Vida: defensa de la vida y cultura del cuidado.
10) Síntesis final (clave ratzinger)
El aborto revela una crisis de conciencia y verdad: cuando se pierde la verdad sobre la vida, la libertad se vuelve contra el hombre. La Iglesia no impone caprichos: custodia la memoria de lo humano y acompaña para sanar con gracia una conciencia herida.






































































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