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“Aprender a amar” como tarea fundamental. Ratiznger a los jóvenes

Carta del papa Benedicto XVI al cardenal Stanisław Ryłko con motivo del X Forum Internacional de los Jóvenes (2010)—,


Resumen del documento

El papa Benedicto XVI dirige esta carta a los jóvenes del mundo con una idea central muy sencilla y muy exigente a la vez: la vida solo se entiende plenamente desde el amor, y cada joven está llamado a descubrir su propia vocación al amor.

1. “Aprender a amar” como tarea fundamental

El Papa presenta el amor no como un sentimiento pasajero, sino como el núcleo de la vida cristiana y humana. Amar bien no es espontáneo: se aprende, se educa y se madura a lo largo de toda la vida, comenzando desde la juventud.

2. Dios es amor y ahí nace la vocación

Toda reflexión sobre el amor parte de Dios mismo, que es Amor eterno y fiel. El ser humano, creado a imagen de Dios, solo se realiza plenamente cuando ama. Por eso, toda vocación cristiana es, en el fondo, una vocación al amor.

3. Diversas vocaciones, un mismo amor

El Papa explica cómo ese amor se concreta de distintas formas:

  • Matrimonio, como don total y fiel entre el hombre y la mujer.

  • Sacerdocio y vida consagrada, como entrega indivisa al amor de Dios y al servicio de los demás.En todos los casos, se trata de un amor que implica donación, sacrificio y fidelidad, no simple emoción.

4. Amar en un mundo difícil

Benedicto XVI es muy realista: reconoce que la cultura actual dificulta el compromiso, relativiza el amor y lo reduce a algo provisional. Por eso anima a los jóvenes a no tener miedo de las decisiones definitivas, porque solo ellas hacen grande la vida.

5. Los jóvenes, protagonistas de la Iglesia

El Papa confía en los jóvenes y les recuerda que la Iglesia cuenta con ellos. Les pide que sean testigos del amor de Cristo en sus países, en sus comunidades y en el mundo, viviendo el mandamiento nuevo:

“Como yo os he amado”.

6. Mirada hacia la Jornada Mundial de la Juventud

La carta concluye invitando a los jóvenes a prepararse espiritualmente para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, como una ocasión privilegiada para renovar la fe y responder con generosidad a la llamada de Dios.

En una frase

La juventud es el tiempo de aprender a amar, porque solo quien ama de verdad encuentra el sentido de su vida.

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