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Metanoia es, según Ratzinger,...

 Joseph Ratzinger sobre la metanoia,


Para trabajar en el grupo de confirmación de Adultos. Sesión de Marzo.


1. El problema de partida: ¿qué entendemos hoy por conversión?

Ratzinger parte de un hecho evidente: la palabra “conversión” (metanoia) se ha vuelto confusa, incómoda o incluso sospechosa para la mentalidad moderna. Hoy se prefiere hablar de:

  • cambio,

  • adaptación,

  • progreso,

  • evolución personal o social,

pero se evita el lenguaje del pecado, del arrepentimiento y de la penitencia, considerados “culpabilizantes” o propios de una religiosidad superada.


👉 La consecuencia es que queramos crear un cristianismo que quiere hacerse atractivo… renunciando a su sentido más profundo.


2. Qué NO es la metanoia (errores frecuentes)

Ratzinger desmonta varias reducciones falsas:

  1. No es solo un sentimiento. No es tristeza por lo hecho, ni remordimiento psicológico pasajero.

  2. No es un acto aislado. No basta un momento emotivo o una decisión puntual.

  3. No es solo mejora moral. No consiste en “corregir defectos” manteniendo intacto el fondo de la vida.

  4. No es simple adaptación al mundo. Un cristianismo que solo se ajusta a las tendencias culturales pierde su fuerza profética y acaba siendo irrelevante


3. El sentido bíblico de la metanoia


En la Biblia, metanoia significa:

👉 un cambio radical de orientación de toda la existencia

  • No solo “pensar distinto”

  • No solo “portarse mejor”

  • Sino volver toda la vida hacia Dios

Es una conversión:

  • interior, pero no intimista

  • total, no parcial

  • definitiva, aunque se viva día a día

Ratzinger subraya que la fe cristiana no empieza por una idea, sino por un giro existencial:

pasar de vivir desde uno mismo a vivir desde Dios

4. Metanoia y fe: creer es convertirse

Una afirmación clave de J.Ratzinger:

La fe cristiana es, en sí misma, conversión.

Creer no es aceptar teorías sobre Dios, sino:

  • dejar que Dios entre en la vida,

  • permitir que Él la reoriente,

  • aceptar que no somos el centro.

Por eso:

  • no hay fe sin conversión,

  • ni conversión sin fe.

Separarlas vacía ambas.


5. Cambio y fidelidad: una falsa oposición

La modernidad opone:

  • cambio = progreso

  • fidelidad = atraso

Ratzinger responde con fuerza: en el cristianismo, el cambio verdadero solo existe como fidelidad a la verdad

  • La verdad no cambia,

  • pero la persona que vive en la verdad nunca deja de cambiar.

La metanoia es:

  • un cambio radical,

  • que no rompe la fidelidad,

  • sino que la hace posible y fecunda


6. Conversión personal y comunitaria

La metanoia:

  • no es solo interior,

  • ni solo individual.

Tiene forma:

  • sacramental (penitencia, confesión),

  • eclesial (pertenencia real a la Iglesia),

  • comunitaria (afecta al modo de vivir juntos la fe).

Una Iglesia sin conversión permanente:

  • se acomoda,

  • se justifica,

  • y pierde credibilidad.


7. El “pequeño camino”: conversión cotidiana

Ratzinger culmina con una intuición luminosa, inspirada en santa Teresita:

La conversión no es solo para momentos heroicos. Es sobre todo:

  • humildad,

  • pequeñez,

  • apertura diaria a la acción de Dios.

Ser “como niños” significa:

  • dejarse hacer,

  • dejarse corregir,

  • dejarse amar.

La metanoia es don y tarea:

  • don, porque la gracia la inicia;

  • tarea, porque se vive cada día


8. Idea final

👉 Sin metanoia, el cristianismo se convierte en ideología o costumbre.👉 Con metanoia, la fe se vuelve camino, vida y libertad verdadera.



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