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Estamos hechos para cuidarnos.

12/Febrero/26: Marcos 7: Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: "Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". La mujer le replicó: "Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños".


1. ¿Qué significa cuidar?

Cuidar es hacerse responsable del bien del otro, no por control, sino por amor; no desde arriba, sino desde dentro.

Cuidar implica:

  • Mirar (darse cuenta)

  • Escuchar (no suponer)

  • Acompañar (no abandonar)

  • Proteger (sin asfixiar)

  • Hacer crecer (no sustituir)


2. Cuidar de padres a hijos

Un cuidado fundacional.

  • Dar seguridad: el hijo necesita saber que hay suelo firme.

  • Educar en la libertad responsable, no en el miedo.

  • Corregir a tiempo y con ternura (ni todo vale ni todo castigo).

  • Transmitir valores con la vida, no solo con palabras.

  • Saber retirarse poco a poco, dejando espacio para que el hijo camine solo.

Cuidar no es evitarle todas las caídas, sino enseñarle a levantarse.


3. Cuidar de hijos a padres

Este cuidado es memoria agradecida.

  • Reconocer la dignidad intacta del padre o madre, aunque haya fragilidad.

  • Escuchar historias repetidas… porque para ellos siguen siendo nuevas.

  • Acompañar sin infantilizar.

  • Cuidar el cuerpo, sí, pero también el alma y la soledad.

  • Tener paciencia: es una forma muy concreta de santidad.

Aquí el amor se mide en tiempo, no en eficiencia.


4. Cuidar a una persona cualquiera (prójimo)

El cuidado cristiano nunca es selectivo.

  • Tratar al otro como fin, no como medio.

  • Respetar sus ritmos, su historia, sus heridas.

  • No usar la debilidad ajena para sentirse superior.

  • Estar atento a quien no pide ayuda, pero la necesita.

  • Practicar la misericordia cotidiana (la que no sale en fotos).

Cuidar al prójimo es reconocer que todos somos vulnerables, aunque algunos lo disimulen mejor.


5. Cuidar un jefe a sus trabajadores

Aquí el cuidado se llama liderazgo humano.

  • Ver personas, no solo funciones.

  • Crear un clima de confianza y justicia.

  • Escuchar antes de imponer.

  • Reconocer el trabajo bien hecho.

  • Corregir sin humillar.

  • Proteger frente a abusos y desgastes innecesarios.

Un buen jefe no es el que manda más, sino el que hace crecer más.


6. Cuidar un superior a sus inferiores

Este punto es clave en comunidades y fraternidades.

  • Ejercer la autoridad como servicio, no como privilegio.

  • Conocer a cada hermano por su nombre, su historia y sus límites.

  • Acompañar procesos, no solo exigir resultados.

  • Favorecer la comunión, no los bandos.

  • Cuidar especialmente al más frágil… y también al más difícil.

La autoridad que no cuida termina sola.


7. Cuidar el compañero con más dotes y habilidades a los demás

Este es un cuidado muy evangélico y muy actual.

  • No aplastar con el propio talento. Decía JAIME: Trabaja duro, sin provocar envidia alguna"

  • Compartir conocimientos sin soberbia.

  • Ayudar sin hacer sentir inferior al otro.

  • Tirar del grupo hacia arriba, no lucirse en solitario.

  • Alegrarse sinceramente del crecimiento ajeno.

El talento no es para destacar, sino para servir.


8. Conclusión:

  • Todos cuidamos y todos necesitamos ser cuidados.

  • El cuidado mutuo es el termómetro de una comunidad sana.

  • Donde hay cuidado, hay futuro.

  • Donde nadie cuida, todos envejecen mal… incluso los jóvenes.

“Cuidarnos no nos quita tiempo: nos da vida.”


Cuidarse como hermanos según San Francisco de Asís


1. Punto de partida franciscano

Para San Francisco de Asís, cuidar a los hermanos no era una estrategia comunitaria, sino una consecuencia directa del Evangelio.

“Y después que el Señor me dio hermanos…”(Testamento, 14)

Francisco no dice seguidores, discípulos ni colaboradores. Dice hermanos. Desde ahí, todo cambia.


2. Cuidar es reconocer al otro como don

Francisco entiende al hermano como regalo, no como carga.

“El Señor me dio hermanos.”(Testamento)
  • El hermano no se elige: se recibe.

  • No se usa: se sirve.

Cuando dejamos de ver al hermano como don, empezamos a tratarlo como problema.


3. Cuidar al hermano débil, enfermo o frágil

“Y cuiden los hermanos unos de otros como la madre cuida y ama a su hijo.”(Regla no bulada, VI, 8)

Fíjate: no dice “como un superior”, sino como una madre.


Ejemplos franciscanos:

  • Francisco modifica ayunos y penitencias por los hermanos enfermos.

  • Ordena que los enfermos coman carne si la necesitan, incluso en tiempos penitenciales.

  • Él mismo sirve, lava, acompaña, vela.

Para Francisco, la caridad está por encima de la austeridad u otro valor.


4. Cuidar al hermano que ha pecado

Aquí Francisco es radicalmente evangélico.

“Y ninguno se enoje ni se turbe por el pecado de otro, porque donde hay caridad y sabiduría no hay temor ni ignorancia.”(Regla no bulada, XI)
  • Prohíbe el juicio duro.

  • Prohíbe la murmuración.

  • Prohíbe el castigo humillante.

Y añade algo impresionante:

“Y si alguno pecare, recíbanlo benignamente.”(Carta a un ministro)

El hermano no se reduce jamás a su caída. Ni se define por sus pecados.


5. Cuidar es no dominar

Francisco tenía pánico espiritual al poder mal vivido.

“Y ninguno sea llamado prior, sino todos en general sean llamados hermanos.”(Regla no bulada, VI)
  • La autoridad existe, pero no para imponerse.

  • El superior cuida sirviendo, no controlando.

  • Mandar sin amor rompe la fraternidad.

Para Francisco, mandar sin cuidar es traicionar el Evangelio.


6. Cuidar al hermano difícil

Sí, Francisco sabía que no todos eran dulces como corderitos.

“Bienaventurado aquel que soporta al hermano como querría ser soportado.”(Admoniciones)
  • El hermano que irrita es lugar de conversión.

  • La paciencia es una forma altísima de caridad.

  • Soportar no es aguantar resignado, sino amar activamente.

El hermano difícil no estorba el camino: lo revela.


7. Cuidar al hermano respetando su proceso

Francisco no forzaba.

“No apaguen el espíritu de oración y devoción.”(Regla bulada, V)
  • Cada hermano tiene su ritmo.

  • No todos están en el mismo momento espiritual.

  • Comparar destruye.

  • Acompañar edifica.

El cuidado verdadero no acelera al otro: camina a su lado.


8. Cuidar mediante la corrección fraterna

Francisco no elimina la corrección, pero la purifica.

“Y corríjanse mutuamente con humildad y caridad.”(Regla no bulada)
  • Nunca en público para humillar.

  • Nunca desde la ira.

  • Nunca desde la superioridad moral.

Corregir sin amor es violencia espiritual.


9. Cuidar es crear clima de paz

Francisco soñaba comunidades donde se pudiera respirar Evangelio.

“Y guárdense de toda soberbia, vanagloria, envidia…”(Regla)

Porque:

  • Donde hay rivalidad, no hay fraternidad.

  • Donde hay comparaciones, no hay cuidado.

  • Donde hay miedo, no hay familia.

La paz no es ausencia de conflictos, sino presencia de amor.


10. Conclusión:

“Para San Francisco, cuidar a los hermanos no era una tarea añadida: era la forma concreta de vivir el Evangelio. Una fraternidad donde no se cuida al débil, no se perdona al que cae, no se acompaña al cansado, puede tener normas… pero ya no tiene alma.”

Y una frase final, muy franciscana:

“Donde los hermanos se cuidan, Dios se queda a vivir.”
Y POR QUÉ?

1. ¿Por qué necesitamos cuidarnos mutuamente?

Porque nadie está hecho para vivir solo, aunque sepa usar WhatsApp, conducir y aparentar fortaleza.

  • Todos somos frágiles, aunque no todos al mismo tiempo.

  • Todos necesitamos ser mirados, escuchados y sostenidos.

  • El aislamiento endurece.

  • El cuidado humaniza.

Desde la fe cristiana, esto no es opcional:

“Ámaos unos a otros como yo os he amado.”Y Jesús amó cuidando.

Donde no hay cuidado mutuo, la fe se vuelve ideología y la comunidad, una oficina.


2. Qué significa realmente “cuidarnos”

Cuidarnos no es:

  • Controlarnos

  • Vigilarnos

  • Resolverle la vida al otro

  • Convertirnos en salvadores profesionales

Cuidarnos sí es:

  • Estar atentos

  • Salir de uno mismo

  • Hacernos cargo del otro cuando flaquea

  • Crear un espacio donde se pueda ser débil sin miedo

El cuidado no quita libertad: crea seguridad.


3. Dimensiones del cuidado mutuo


a) Cuidar con la presencia

A veces no hace falta hacer nada extraordinario.

  • Estar

  • No desaparecer cuando la cosa se pone fea

  • Volver, insistir, permanecer

Frases que cuidan:

  • “Aquí estoy.”

  • “No tienes que pasar esto solo.”

  • “Cuenta conmigo.”

La presencia fiel vale más que mil consejos brillantes.


b) Cuidar con la escucha

Escuchar es un acto profundamente cristiano.

  • Escuchar sin interrumpir

  • Sin dar soluciones inmediatas

  • Sin minimizar el dolor

Frases que cuidan:

  • “Te escucho.”

  • “Eso que dices importa.”

  • “Gracias por confiarme esto.”

    Escuchar es decirle al otro: “tu vida merece tiempo”.


Cuidar con la palabra

La palabra puede sanar o herir… incluso con buena intención.

Palabras que cuidan:

  • “No eres una carga.”

  • “Tu vida sigue teniendo valor.”

  • “No tienes que ser fuerte todo el tiempo.”

  • “Esto no te define.”

Palabras que es mejor evitar:

  • “Tienes que poder”

  • “No es para tanto”

  • “Dios sabe lo que hace” (dicho sin ternura)

  • “Anímate” (como si fuera un interruptor)

Cuidar es hablar con el corazón y pensar con misericordia.


d) Cuidar con los gestos concretos

El amor cristiano siempre acaba aterrizando.

  • Ayuda práctica

  • Tiempo regalado

  • Detalles pequeños pero constantes

  • Cuidar sin hacer sentir deuda

El cuidado se nota más en la agenda que en los discursos.


4. Cuidar también es dejarnos cuidar

Esto cuesta más que cuidar a otros.

  • Reconocer que no podemos con todo

  • Pedir ayuda sin vergüenza

  • Aceptar límites

  • No confundir debilidad con fracaso

Solo el orgulloso se cree autosuficiente.👉 El humilde se deja cuidar… y vive mejor.


5. Recursos interiores para cuidarnos mutuamente

  • Paciencia: cada persona tiene su proceso.

  • Ternura: no es debilidad, es fuerza delicada.

  • Humor sano: reír juntos también cura (Jesús seguro que sonrió más de lo que pensamos).

  • Oración compartida: ponerse juntos delante de Dios cambia la mirada.

  • Esperanza concreta: no prometer lo imposible, pero tampoco rendirse.


6. El cuidado mutuo crea futuro

Una comunidad que se cuida: Atrae, Sana, Sostiene, Evangeliza sin darse cuenta

Una comunidad que no se cuida: Cansa, Divide, Endurece, Envejece mal (aunque tenga jóvenes)

👉 El futuro de la Iglesia no está solo en planes pastorales, sino en cómo nos tratamos.


7. Para cerrar

“Cuidarnos mutuamente no es perder tiempo, es ganar humanidad. Donde alguien puede llorar sin ser juzgado, donde la fragilidad no se esconde, donde la ayuda se ofrece sin humillar, Dios se siente en casa.”

“Nos salvamos juntos… o no nos salvamos.”


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