Boda 241026
«El amor no pasa nunca» (1 Cor 13,8).
Queridos IC:
Hoy habéis venido a esta iglesia para deciros algo verdaderamente extraordinario. Algo que resulta casi atrevido pronunciar en un mundo donde tantas cosas son provisionales.
Habéis venido a deciros: «Puedes contar conmigo para siempre».
No habéis venido a prometeros que siempre estaréis enamorados de la misma manera.
Ni que nunca discutiréis,
ni que la vida os ahorrará las dificultades.
Habéis venido a prometeros algo mucho más grande: que, suceda lo que suceda, queréis seguir eligiéndoos.
Y algo todavía más hermoso en lo que hoy está sucediendo:
vosotros venís a prometeros fidelidad,
pero es Dios quien viene a prometeros la suya.
Porque el matrimonio cristiano no es solamente la historia de dos personas que se aman. Es la historia de un Dios que entra en ese amor y decide habitar en él. Y SOSTENERLO.
1. Rut: «Donde tú vayas, yo iré»
La primera lectura nos regala unas palabras maravillosas, pronunciadas por Rut:
«Donde tú vayas, yo iré; donde tú vivas, viviré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios».
Hoy estas palabras son, no solo de CI y de IC, son de C+I a Dios. Dios ya las había pronunciado desde siempre. Hoy las pronunciáis vosotros ante y para Dios.
Rut no dice: «Iré contigo mientras el camino sea agradable».
CxI e IxC, diciendo: «Tu Dios será mi Dios».
Porque el amor humano alcanza una profundidad nueva cuando se abre a Dios.
IC, hoy vais a comenzar a recorrer un camino que ninguno de los dos conoce completamente.
Habrá días largos y días cortos.
Quiera Dios que todos vuestros días sean como el de hoy, pero no olvidéis nunca que este amor os lo ha regalado Dios para que lo cuidéis, por encima de todo otro afán.
Y Dios, silenciosamente, os dice hoy lo que dijo Rut:
Allí donde vayáis yo iré con vosotros.
2. San Pablo: «El amor es paciente»
En la segunda lectura, san Pablo nos habla del amor, del amor más amor que pueda uno vivir.
¿Quién de vosotros es paciente? Paciente como lo es Cristo?
¿Quién de vosotros es humilde, todo lo perdona… como perdona Cristo?.
San Pablo nos dice que el amor verdadero es como el de Cristo, que a pesar de todas las cruces o circunstancias es AMOR incondicional.
Construid un matrimonio en el que nunca os canséis de perdonaros.
No podemos pretender ser dos personas perfectas. Hoy nos comprometemos a ser pacientes, perdonar, comprender… como lo hace Cristo.
3.- no os olvidéis de que el amor necesita ser alimentado.
Se alimenta de pequeños gestos, de palabras amables, de tiempo compartido, de la alegría de estar juntos.
Pero sobre todo: Se alimenta también de la oración.
Cuando uno reza rezáis los dos, pero es mejor rezar los dos.
Porque cuando un matrimonio reza, sucede algo extraordinario: los esposos dejan de mirarse solamente el uno al otro y ponen su vida mirando a CRISTO.
Y entonces descubrimos que su amor no tiene que sostenerse únicamente sobre sus propias fuerzas.
El amor ya existe antes que vosotros. Su fuente es Dios.
Y vosotros estáis llamados a beber de esa fuente.
No se trata solamente de que os améis mucho.
Se trata de que aprendáis a amaros como Dios os ama.
Que I pueda sentir el amor de Dios en la manera en que C la cuida.
Y que C pueda sentir el amor de Dios en la manera en que I lo acompaña.
Convertirse, el uno para el otro, en una pequeña revelación del amor de Dios.
4. El secreto de la fidelidad: permanecer unidos al que siempre es fiel
Prometeréis seros fieles «en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad».
Es una promesa inmensa. Quizá la promesa humana más grande que podemos hacer.
Pero nuestra promesa tiene valor cuando se cimienta en Dios como estáis haciendo ahora.
Por eso, en cualquier circunstancia de la vida, volved a Dios.
A la gracia que hoy recibís.
Para elegiros una y otra vez.
Y hacer realidad las palabras de san Pablo que hoy habéis escuchado: «El amor no pasa nunca».
IC, que Santa María, patrona de esta iglesia, os acompañe siempre.
Amén.









































































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