Domingo I de Cuaresma 2026. Ciclo C
- Fray Dino
- hace 15 horas
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Actualizado: hace 5 horas
La Cuaresma es presentada como un tiempo de entrenamiento espiritual: volver a lo básico para reordenar la vida hacia Cristo. Así como los grandes deportistas regresan a los fundamentos, también el cristiano necesita revisar lo esencial de su relación con Dios.
La primera clave viene del relato de la creación en el libro del Génesis: el ser humano es una criatura híbrida, hecha de polvo y aliento divino. Somos cuerpo y espíritu, y la vida espiritual no consiste en huir del cuerpo, sino en integrar correctamente ambos. Por eso la Cuaresma une oración (espiritual) y ayuno (corporal).
Dios crea al ser humano para la vida plena y el deleite. La bendición original es más fundamental que el pecado original: Dios no es rival del hombre, quiere que vivamos con gozo. La única prohibición —el árbol del conocimiento del bien y del mal— no es contra la ciencia, sino contra algo mucho más grave: pretender decidir por nosotros mismos qué es el bien y el mal, colocándonos en el lugar de Dios.
Ahí nace el pecado: creer que Dios limita nuestra libertad, cuando en realidad es su fuente. Al hacernos criterio absoluto, elegimos lo que beneficia al ego, y eso lleva a la desintegración interior, a la vergüenza, al repliegue sobre uno mismo y, finalmente, a la tristeza.
Esta misma dinámica aparece en las tentaciones de Jesús en el Evangelio de Mateo:
convertir piedras en pan → absolutizar el deseo,
tirarse del templo → buscar seguridad a toda costa,
dominar los reinos → ansia de poder.
Jesús rechaza cada tentación porque no se pone a sí mismo como criterio, sino que se entrega totalmente a la voluntad del Padre. Así deshace el pecado de Adán: donde hubo desobediencia, hay obediencia; donde hubo autoafirmación cerrada, hay confianza filial.
👉 Mensaje central:La decisión más importante de la vida espiritual —y de la Cuaresma— es esta:¿me hago dios de mí mismo o me entrego al Dios que quiere verme plenamente vivo?

Jean-Paul Sartre afirma que “la existencia precede a la esencia”.
¿Qué significa eso?
Que el ser humano no tiene una naturaleza dada por Dios ni un propósito inscrito en su ser. Primero “existe”, aparece en el mundo, y luego —mediante sus decisiones— se construye a sí mismo.
La libertad es absoluta y creadora de sentido.
En apariencia suena atractivo: libertad total, autonomía radical, nadie me dice quién soy.
Pero aquí está el punto delicado: si no hay una naturaleza recibida ni un bien objetivo al que orientar la libertad, entonces yo mismo me convierto en el criterio último del bien y del mal. Y eso enlaza directamente con el gesto de Adán y Eva al tomar del árbol.
El existencialismo ateo (especialmente en Sartre) sostiene que no hay diseño previo ni voluntad divina que determine lo que debo ser.
Mi libertad es lo primero y lo último.
Pero esa libertad absoluta tiene un precio: una enorme carga de angustia.
Si todo depende de mí, si no hay una verdad previa que me sostenga, entonces vivo en una responsabilidad aplastante. La libertad se convierte en vértigo.
Algo parecido ocurre en Friedrich Nietzsche, cuando proclama la “muerte de Dios”.
Si Dios no es el fundamento del bien, solo queda la voluntad de poder.
El bien ya no es algo que recibo y al que me entrego; es algo que impongo.
Desde una mirada cristiana, el problema no es la libertad —¡al contrario!—, sino su aislamiento. La fe no niega la libertad; la eleva.
No somos marionetas.
Pero tampoco somos el origen del bien.
Nuestra libertad florece cuando se orienta hacia la verdad que nos precede.
El pecado original, en esta clave, no es simplemente desobedecer una norma.
Es desconfiar del amor de Dios y decidir: “yo definiré lo que es bueno para mí”.
El existencialismo radicaliza esa postura filosóficamente.
La fe, en cambio, propone algo audaz: la libertad no se pierde al obedecer a Dios; se plenifica.
Jesús no es menos libre por decir “no se haga mi voluntad, sino la tuya”; es plenamente libre porque su libertad está alineada con el Amor que lo sostiene.
Podríamos resumirlo así:
Existencialismo ateo: mi libertad crea el sentido.
Cristianismo: mi libertad responde al sentido que me precede y me llama.
Una es una libertad solitaria. La otra es una libertad filial.
Y aquí está el horizonte esperanzador: no estamos condenados a inventarnos desde la nada. Somos llamados. Nuestra identidad no es una carga que fabricar, sino un don que descubrir y abrazar.
Eso cambia completamente el tono de la vida espiritual. No vivimos bajo una opresión divina, sino bajo una invitación: “Entrégame tu libertad y la haré crecer”.
Y eso, lejos de reducirnos, nos ensancha el alma.
RESUMEN PARA HOMILÍA:
Domingo I Cuaresma. 26A: Hoy vivimos en una cultura muy marcada por el existencialismo, que dice que somos un accidente de la biología, y que cada uno debe inventarse su propio significado. Según esta visión ( Jean-Paul Sartre, Nietzsche) primero existimos y luego, a base de decisiones, intentamos dar sentido a una vida que no lo tiene por sí misma. Esto suena liberador, pero acaba en angustia, cansancio y soledad, porque todo el peso del sentido recae solo sobre nosotros.
La fe cristiana, en cambio, afirma que no somos fruto del azar ni una casualidad biológica, sino proyecto amado de Dios. Hemos sido pensados, queridos y creados con un sentido. Somos cuerpo y alma, y nuestra existencia ya tiene significado porque nace del amor de Dios y camina hacia Él. No tenemos que inventarnos: tenemos que descubrir quiénes somos en Dios.
Esto se ve con mucha claridad en las tentaciones de Jesús en el desierto. El diablo propone lo mismo de siempre:
– satisface tu hambre,
– asegúrate,
– ten poder,
– decide tú qué es lo bueno y lo malo.
Jesús responde con una libertad distinta: la verdadera libertad no consiste en hacer lo que quiero, sino en vivir para lo que fui creado.
No somos dioses solitarios que tienen que fabricarse un sentido.
Somos hijos, llamados a vivir confiando en un Dios que no es rival, sino fuente de vida plena.
Volver a Dios no nos quita nada…. nos devuelve a casa, a la sombra de un Padre que nos protege y promueve.


















