top of page

Oración de las Madres. Homilía 09/05/2026

Actualizado: hace 7 horas

Queridas madres,

pequeña gran luz,

reflejo de la luz de Dios,

que Él ha puesto en cada casa,

en medio de esta noche de la fe,

Que nos parece una noche tan larga.


Hoy el Evangelio nos regala una frase escrita para cada uno de nosotros, madres, padres, e hijos:


“No os dejaré huérfanos” (Jn 14,18).

 

¡Cuánto miedo pasamos en la vida a estar sólos!.

Y Qué gran promesa del Señor para criaturas temerosas y débiles como nosotros!

 

Cuántas veces una madre habéis llorado y sufrido porque vuestros hijos están lejos, perdidos en el camino, fríos en la fe, cansados, quizás defraudados de Dios, distraídos por el mundo…

Y vosotras mismas, temiendo estar solas bajo el cielo, porque parece que vuestra oración no es escuchada, (como se queja tantas veces mi madre cuando sus nietos no van a misa)

 

Y entonces aparece la tentación del desánimo y la rendición:

¿Servirá de algo rezar tanto?

¿Tiene sentido seguir rezando un avemaría más por este hijo?

¿Estoy sola en esta batalla?,

¿de verdad Dios está recogiendo mi oración?

 

Y Jesús responde hoy:

“No estás sola.

No os he dejado huérfanos,

ni a ti, ni a tus hijos.

Yo siempre estoy obrando en ellos,

como en ti.

Sigo trabajando donde tú ya no puedes hacer más.

 

Una madre llega hasta donde llegan sus brazos.

Y sus fuerzas

Pero la oración de una madre

llega hasta el mismo punto

donde llega Dios.

Y ahí no hay límites a Su poder.

 

La primera lectura de hoy nos habla de Samaría, un lugar complicado, herido, paganizado, desconfiado…

y sin embargo

el Evangelio llegó allí

y “la ciudad se llenó de alegría”.

¿Quién iba a pensar

que aquella tierra árida podía abrirse a Cristo?


Este es el Mensaje de la liturgia de hoy:

Dios tiene el empeño de entrar precisamente donde parece imposible.

Y parece que para lograrlo

necesita nuestra oración que le llame cada día,

Ver nuestras manos suplicantes

Y nuestro corazón que clama día y noche.


Por eso nunca digáis:

“Mi hijo ya no cambiará.”

“Mi hija ya no volverá a la fe.”

“Esta situación no tiene solución.”

O “Mi oración no es suficiente”

 

Sabéis cómo Santa Mónica lloró años por san Agustín.

Y Dios no solo escuchó sus lágrimas…

¡con esas lágrimas labró y forjó la santidad de un hijo!

Y las de una madre.

Así,

Dios forja santidad con cada palabra de tu oración…

Dios tiene el poder de forjar santos

con las lágrimas de una madre,

Y el lento cincel de tu oración.

 

Hoy, próximos ya a Pentecostés.

En el Evangelio de hoy

Jesús promete el Espíritu Santo,

el defensor, fortalecedor.

¿Y quién fue la mujer más llena del Espíritu?

María.

La espera y la esperanza son un don del Espíritu, que poco a poco nos va llenando de confianza.

María sabe esperar.

Ella sabe guardar silencio.

Ella sabe permanecer en oración

Permanecer

Permanecer…

incluso cuando parece que todo está perdido, porque sabe que

Dios tiene un plan para su hijo,

como lo tiene para tuuuuu hijo,

nunca les va a abandonar.

 

Cuando María vio a Jesús en la cruz,

Humanamente parecía el fracaso total.

Y, sin embargo,

allí estaba naciendo la salvación del mundo.

Me gustaría ver ese momento,

Ver si Maria llegó a dudar que Dios tuviera un plan para su hijo.

Como tú, seguramente, habrás dudado alguna vez. Si?

 

Madres: muchas veces

vuestro rosario parece pequeño,

repetitivo, escondido,

sin más poder

que cualquier otro pedazo de madera.


Pero mientras vosotras rezáis un avemaría en silencio,

Dios está librando una batalla enorme en el corazón de vuestros hijos.

Es la promesa de la palabra De Dios que hoy hemos escuchado!!!!!

 

El demonio tiembla ante una madre que no se cansa de rezar.

Porque una madre de rodillas es una catapulta espiritual para toda su familia.

 

El secreto de vivir el evangelio es “guardar sus mandamientos.”

Jesús no dice: “Si me amáis, os quitaré todo dolor, o veréis milagros hoy mismo, o todo se solucionará al instante, ... ”. No.

El amor verdadero y la fe verdadera es permanecer.

Perseverar.

Vivir en presencia De Dios,

Aunque la hermana duda y el hermano miedo me visiten día si, día también.

Dios siempre está actuando.

Sed constantes en la oración.

Oración de madres!

Todas juntas aquí.

Y cada una en su casa.


Tantas madres y abuelas, hoy, que vienen a bautizar a sus hijos y no saben el avemaría, tantos niños que ya no son bautizados e iniciados en la fe, ¿con qué vacío se criarán esos hijos?

 

Qué afortunados los vuestros!

El cielo ve vuestro dolor.

Y María recoge vuestra oración

 

Algún día, no sé qué dia,

pero algún día veréis

la gloria de Dios en vuestros hijos.

En esta vida o en la otra.

Toda madre que reza

verá un día en el cielo,

que sus hijos se han salvado

porque tuvieron una madre

que nunca dejó de rezar por ellos.

Porque la oración humilde

gana el corazón de Dios

Y mueve Su poder.

 

Hoy venimos a pedir la ayuda de María

en favor de nuestros hijos.-

Hoy es un día para rezar algo así como:

“Madre, yo ya no puedo controlar la vida de mis hijos.

Pero tú sí puedes llevarlos a Jesús,

Ocúpate tú.”


Y María nunca pierde a los que se le confían.

Puede haber noches largas.

Días difíciles.

Pero María estará obrando también en ellos a través del poder de Su hijo.

 

Vuestros hijos volverán a la fe,

se confesarán,

rezarán con agradecimiento a Dios

por vuestra oración de cada día,

y os darán un beso en la frente,

con los ojos cerrados

y la palabra ‘gracias mamá,

gracias por tu oración’

y entonces lloraréis de alegría.

Toda esta comunidad llorará de alegría

Viendo el fruto de vuestra oración.


Fray Dino. A Coruña. 9/5/2026



Comentarios


bottom of page