hace 3 minutos
‘El Señor es mi fuerte defensor’
- Fray Dino

- hace 4 horas
- 2 Min. de lectura
Homilía en la misa funeral por Antón.
Querida familia,querida B. Queridos B. y J., Madre y familia,
He elegido para esta celebración las lecturas del viernes pasado, porque fue mi ultima conversación con A. y porque en medio del miedo, el que parecía vencido dijo: ‘El Señor es mi fuerte defensor’ (Jeremías 20):
Y hoy, en nuestro corazón, surge la pregunta, quizás la queja: “¿De verdad, Señor? ¿También ahora eres mi defensor?”
La fe no niega el dolor. Ni el miedo. La fe no nos impide llorar. Al contrario: Dios entra en ese dolor para llorar con nosotros.
Unos días antes de morir, Jaime dijo: ‘Si estás con Dios todo va a ser mejor’. El día de su muerte eran incomprensibles estas palabras. Como hoy. Pero a medida que vamos orando se entiende la gran sabiduría de la vida que contiene: ‘En el regazo de Dios todo es mejor”. Y qué bueno que podamos estar con Dios, en esta vida y en la otra. Parece difícil de razonar, que el Señor sea mi defensor y no impida mi muerte física. Pero es que nosotros ahora solo vemos un trocito de nuestra vida, que es eterna y tiene su mejor parte al otro lado de este día.
Querida B.: el Señor es ahora tu defensor. Él sostendrá tu corazón cuando se rompa, Él recogerá cada lágrima cuando caiga, Él permanecerá a tu lado cuando parezca faltar.
Queridos B. y J. El mismo Dios que cuidó de vuestro padre y que tantos regalos nos dio en él, os cuidará también a vosotros. Y de una manera misteriosa pero real, vuestro padre no dejará de amaros: os ama ahora desde Dios, desde el corazón de Dios, con el mismo amor de Dios. Y quizás mejor, porque está con Dios.
Antón fue, para todos nosotros, un reflejo de ese Dios defensor.
En sus abrazos ¿Quién no se sentía protegido?.
En su servicio y en su alegría todos experimentamos el cuidado de Dios.
Y por eso duele tanto su ausencia: porque nos surge cierto miedo de que nos falte su abrazo y el abrazo de Dios cada semana.
Pero Antón va a seguir sirviendo a su familia y a toda esta familia, quizás con armas más poderosas, porque se ganará a todos los ángeles del cielo para brindar por nosotros.
Toda esta familia de Emaús, de la parroquia, va a seguir sirviendo para dar fruto a la entrega de cada ‘hermigo’ que nos ha dado el Señor.
Hoy no entendemos todo. No hace falta. Sólo saber que Dios no abandona. Dios sostiene. Es nuestro defensor. Dios defiende la vida de los suyos. Sólo El sabe lo que es mejor para cada uno.
Danos, fuerza Señor, cuando nos falten las fuerzas, hasta que podamos comprender tu voluntad.
Dios tiene su plan. Y siempre es más sabio que nuestro plan. Dios está a tu favor y ninguna circunstancia será más poderosa que Su plan.
En El nuestra confianza.
Gracias, Emaús, por habernos regalado a Antón.

Te encomendamos el próximo retiro

































































Comentarios