top of page

La Archidiócesis de Santiago inicia el proceso de canonización de Fray Juan de Navarrete con la firma de los primeros decretos en Sanxenxo

La Diócesis de Santiago de Compostela se ha constituido en actor de la causa de canonización por culto inmemorial y así mismo ha nombrado como postulador de la fase diocesana a D. Luis Bermúdez.



 1 de julio de 2026

La capilla de 'O Santo' acogió una jornada histórica para la comunidad parroquial y la familia franciscana.

El arzobispo Francisco José Prieto destacó que la santidad «se vive en lo cotidiano» y animó a seguir el ejemplo del religioso franciscano.

La apertura de la causa pone en valor el legado de servicio, humildad y compromiso con los más necesitados de una figura profundamente arraigada en la memoria de Galicia.


La capilla de O Santo, en Sanxenxo, vivió este 1 de julio una de las jornadas más significativas de su historia reciente con el inicio oficial del proceso eclesial para la canonización de Fray Juan de Navarrete.


En el contexto del Año Jubilar Franciscano y de la fiesta grande del templo jubilar, la celebración reunió a la comunidad parroquial, religiosos franciscanos, autoridades civiles y miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad, en un acto presidido por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández.


Para conocer más sobre su vida:


El acto culminó con la firma pública de los dos primeros decretos que permiten poner en marcha el proceso canónico: el nombramiento del postulador encargado de impulsar la causa y el inicio del procedimiento para el reconocimiento eclesial de Fray Juan de Navarrete mediante la canonización equipolente o el reconocimiento de su culto inmemorial.

La ceremonia supone la materialización del anuncio realizado a comienzos del pasado mes de junio por la comunidad parroquial, presidida por su párroco, don Samuel, cuando se presentó el programa de actos destinado a impulsar el reconocimiento oficial de quien desde hace siglos es considerado por numerosos fieles como una figura de referencia espiritual en la comarca.


Durante la solemne eucaristía, el arzobispo centró su homilía en la llamada universal a la santidad, invitando a los presentes a descubrir que este camino no está reservado a personas extraordinarias, sino que nace del compromiso diario con los demás.

«Sed santos porque vuestro Dios es santo«, recordó al comienzo de su intervención, subrayando que esa vocación constituye «el sentido de toda la vida cristiana«. En este contexto situó la figura de Fray Juan de Navarrete, de quien destacó que supo responder con fidelidad a la llamada de Dios y convertir toda su existencia en una misión de servicio.

Monseñor Prieto explicó que los santos representan «un regalo que Dios nos hace» para mostrar que la santidad no consiste en realizar hechos extraordinarios ni buscar el reconocimiento personal, sino en vivir con humildad, generosidad y entrega. Recordó también las palabras del papa Francisco sobre los llamados «santos de la puerta de al lado«, resaltando que la verdadera santidad se construye en la familia, entre vecinos, en el trabajo cotidiano y en la atención constante a quienes más lo necesitan.


A lo largo de su reflexión insistió en que el testimonio de los santos invita a salir del individualismo y a poner la mirada en Dios y en los demás, haciendo de la propia vida un servicio permanente. «La vida cuando se entrega no se pierde«, afirmó, al tiempo que animó a los fieles a sembrar «la buena semilla del Evangelio» mediante gestos sencillos de cercanía, paz, justicia y solidaridad.

El arzobispo recordó asimismo que el camino que ahora comienza será «largo, meticuloso y riguroso», como exige la Iglesia en este tipo de procedimientos, aunque destacó que la apertura de la causa constituye ya un importante signo de reconocimiento hacia una figura cuya memoria permanece profundamente arraigada entre los fieles gallegos.

La historia de Fray Juan de Navarrete ocupa un lugar singular en el patrimonio espiritual de Galicia. En una época marcada por profundas desigualdades sociales, el religioso franciscano dedicó su vida al servicio de las personas más vulnerables, recorriendo aldeas y lugares apartados para prestar ayuda espiritual y material a quienes sufrían pobreza, enfermedad o exclusión.

Su labor se desarrolló siempre desde la sencillez y la cercanía, sin buscar prestigio ni reconocimiento. Esa actitud de entrega hizo que generaciones de vecinos conservaran viva su memoria, transmitiendo de padres a hijos el recuerdo de un hombre identificado con la caridad, la humildad y el compromiso con las comunidades rurales gallegas.


La puesta en marcha del proceso de canonización supone también una oportunidad para recuperar y difundir un legado que trasciende el ámbito estrictamente religioso. La figura de Fray Juan de Navarrete representa valores universales como la solidaridad, la compasión y la atención preferente a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad, convirtiéndose en un referente ético y humano para la sociedad actual.




Comentarios


bottom of page