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Abren el proceso para canonizar a fray Juan de Navarrete, el santo que se venera en Nantes desde 1528

La diócesis impulsa la causa de canonización del franciscano Fray Juan de Navarrete


Un nuevo paso para reconocer la santidad de un fraile cuya memoria permanece viva desde hace casi cinco siglos


La Archidiócesis de Santiago de Compostela ha dado un paso de gran importancia al poner en marcha oficialmente el proceso para la canonización del franciscano Fray Juan de Navarrete, religioso del siglo XVI cuya fama de santidad ha permanecido viva de manera ininterrumpida desde su muerte en Nantes (Sanxenxo) en el año 1528. La iniciativa supone el comienzo de un camino eclesial que pretende estudiar y presentar ante la Iglesia universal el testimonio de un hombre cuya vida estuvo marcada por la pobreza, la predicación, la penitencia y la caridad.


El próximo 1 de julio, coincidiendo con la gran fiesta anual dedicada al fraile en la Capela de O Santo, el arzobispo de Santiago presidirá una solemne Eucaristía durante la cual firmará dos decretos de especial relevancia. El primero pondrá oficialmente en marcha el proceso diocesano de la causa de canonización. El segundo nombrará al postulador encargado de conducir el proceso canónico y de preparar toda la documentación necesaria para su estudio por el Dicasterio para las Causas de los Santos.


Un franciscano querido por el pueblo

Fray Juan de Navarrete pertenece a esa larga lista de frailes menores cuya santidad nació del servicio cotidiano. Vivió en una época especialmente difícil para Galicia, dedicando su existencia a anunciar el Evangelio, atender a los pobres y acompañar espiritualmente a quienes sufrían. Su humildad y cercanía hicieron que, ya en vida, muchos vieran en él un auténtico hombre de Dios. Tras su muerte, su sepultura comenzó a ser lugar de peregrinación y oración, conservándose hasta nuestros días una profunda devoción popular en torno a su figura.

La conocida Capela de O Santo, en Nantes, continúa siendo uno de los principales lugares de peregrinación de la comarca. Cada año numerosos fieles acuden para encomendarse a su intercesión, agradeciendo favores recibidos y manteniendo viva una tradición que atraviesa generaciones. La continuidad de este culto popular constituye uno de los elementos más significativos que respaldan el interés por promover oficialmente su causa.


Un trabajo histórico de muchos años

El impulso actual no surge de manera improvisada. Durante los últimos años, diversos investigadores, encabezados por el historiador Luis Ángel Bermúdez, han desarrollado un intenso trabajo de investigación documental que ha permitido reconstruir con mayor precisión la biografía del fraile y recuperar numerosas referencias históricas dispersas en archivos y publicaciones antiguas. Ese trabajo ha despertado un renovado interés por la figura de Fray Juan y ha permitido que la Archidiócesis considere llegado el momento de iniciar formalmente el proceso eclesial.

Como parte de esta labor divulgativa, recientemente se organizó una peregrinación por distintos lugares de Pontevedra vinculados a la vida y memoria del franciscano, acercando su figura a numerosos fieles y recordando la profunda huella espiritual que dejó en Galicia.


La santidad sigue siendo posible

La apertura de una causa de canonización no significa que la Iglesia declare inmediatamente santo a un cristiano. Se trata del comienzo de un largo proceso de estudio, en el que se investigan cuidadosamente su vida, sus virtudes, sus escritos, la permanencia de su fama de santidad y los posibles favores atribuidos a su intercesión. Todo ello se realiza con el deseo de discernir si su vida constituye un ejemplo universal para toda la Iglesia.

Para la familia franciscana, esta noticia constituye también un motivo de alegría y esperanza. Fray Juan de Navarrete recuerda que la santidad no pertenece únicamente a personajes extraordinarios, sino que nace de la fidelidad cotidiana al Evangelio, de la pobreza vivida con alegría, del amor a Cristo y del servicio humilde a los hermanos.

En un tiempo que necesita testigos creíbles del Evangelio, la figura de este sencillo fraile gallego vuelve a iluminar el camino de la Iglesia. Su posible canonización no sería únicamente un reconocimiento a una persona del pasado, sino una invitación a redescubrir que también hoy Dios continúa llamando a hombres y mujeres a vivir con radicalidad la alegría del Evangelio.







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