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Santuario della Spogliazione

Día 3 – Miércoles 23 jul – Asís por la mañana


11:00h Misa en la Iglesia del Despojo, donde está enterrado Carlo Acutis.

Tenemos la nave lateral reservada para nuestro grupo de 11 a 12:00h


En 2013 se inauguraro el "Santuario della Spogliazione" -"Santuario del Despojo"- de San Francisco, que recuerda el momento en que el santo se despojó de todas sus vestiduras, proclamando que Dios era dese ese momento su verdadero Padre.

La idea de erigir esta iglesia como santuario nació tras la visita que realizó el Papa Francisco a la ciudad en el 2013, cuando el pontífice estuvo en la "Sala della Spogliazione", situada en el obispado. Corresponde a la iglesia de Santa María Mayor, antigua catedral de Asís, en el lugar del obispado donde hace 800 años San Francisco se despojó de sus vestidos y quedó desnudo ante la ciudad.  Aquí se conserva la reliquia del manto del Obispo Guido –con la que cubrió a San Francisco desnudo tras despojarse de sus vestiduras-, que ocurrió el mismo domingo desde la Basílica de Santa Clara hasta el Santuario del Despojo.

‘Todos estamos llamados a ser pobres, a despojarnos de nosotros mismos; y por esto tenemos que aprender a estar con los pobres, a compartir con aquellos que carecen de lo necesario, a tocar la carne de Cristo. El cristiano no es uno que se llena la boca con los pobres, ¡no! Es uno que los encuentra, que los mira a los ojos, que los toca'. Hoy es más necesario que nunca que las palabras de Cristo caractericen el camino y el estilo de la Iglesia. Si en tantas regiones del mundo, tradicionalmente cristianas, hay un alejamiento de la fe, y por lo tanto estamos llamados a una nueva evangelización, el secreto de nuestra predicación no estriba tanto en el poder de nuestras palabras, sino en la fascinación del testimonio, con el apoyo de la gracia.


CARLO ACUTIS:

El 23 de enero de 2019, el cuerpo de Acutis fue exhumado y se encontró «íntegro».[

 

El 6 de abril de 2019, después de unos momentos de oración en la basílica inferior de San Francisco de Asís y en la catedral de San Rufino, los restos de San Carlo Acutis fueron trasladados a la iglesia de Santa Maria Maggiore también llamada santuario della Spogliazione («del despojamiento») en Asís, mientras que su corazón fue puesto en un relicario que se quedó en la basílica inferior de San Francisco de manera provisional hasta que finalmente se estableció en la catedral de San Rufino. A ambas ceremonias asistieron varios miles de personas.

El 1 de octubre de 2020 se abrió su tumba para exponer su cuerpo a la veneración de los fieles, como parte de los hechos previos a su beatificación. Las imágenes del cuerpo con el rostro reconstruido a la perfección contribuyeron a una confusión, ya que en diversos periódicos y redes sociales trascendió que su cuerpo había sido encontrado incorrupto. En una nota difundida ese mismo día por la diócesis de Assisi-Nocera Umbra-Gualdo Tadino, el obispo Domenico Sorrentino señaló que las noticias que circulaban en torno a las reliquias del beato Carlo Acutis no respondían a la verdad al decir que el cuerpo haya sido encontrado incorrupto:


«En el momento de la exhumación en el cementerio de Asís, que tuvo lugar el 23 de enero de 2019 con vistas al traslado al Santuario, fue encontrado en el normal estado de transformación propio de la condición cadavérica. Sin embargo, como el entierro no duró muchos años, el cuerpo, aunque transformado, pero con las distintas partes todavía en su conexión anatómica, fue tratado con aquellas técnicas de conservación e integración que se practican habitualmente para exponer dignamente los cuerpos de los beatos y santos a la veneración de los fieles. Una operación que se realizó con arte y amor. La reconstrucción de la cara con una máscara de silicona resultó especialmente exitosa.»

(Domenico Sorrentino).


En este mismo sentido, el rector de la iglesia de Santa Maria Maggiore, Carlos Acácio Gonçalves Ferreira, explicó que el cuerpo del beato Carlo Acutis fue encontrado «íntegro, no intacto, sino íntegro, tenía todos sus órganos».


12:00h Visita a la casa paterna de San Francisco.

1. Capilla u oratorio de San Francisco Piccolino, casa natal del santo

La capilla u oratorio de San Francisco "Piccolino" es uno de los lugares más entrañables de la ciudad de Asís y del mundo franciscano, pues aquí vivió San Francisco la mayor parte de su vida, casi 24 años, desde su nacimiento, en enero o febrero de 1182, hasta la conversión, en 1206. El edificio conserva aún toda la estructura primitiva, aunque el aspecto exterior no lo demuestre, la casa tiene más de 800 años y encima han construido cuatro plantas más.

El pequeño santuario es propiedad del Sacro Convento de Asís desde finales del siglo XIII, cuando Picardo de Ángel de Pedro Bernardoni, sobrino del Santo, lo cedió a los frailes de San Francisco, como demuestran los documentos relativos a la casa de Picardo conservados en sus archivos, equivalentes al título de propiedad.

El arco de la fachada del oratorio lo construyó Picardo entre los años 1281 y 1282, cuando se cumplían exactamente cien años del nacimiento de su tío Santo. Para poder apoyar el arco en un saliente de la casa de al lado tuvo que indemnizar al vecino, según consta en una de las escrituras del archivo del Sacro Convento, del que Picardo fue administrador entre los años 1256-1285.

El arco fue sólo una de las transformaciones a las que el sobrino de San Francisco sometió la casa de su padre Ángel y del abuelo Pedro de Bernardone para convertirla en oratorio. La existencia del "oradorio sancti Francisci" está documentada ya en un testamento del 28 de agosto de 1286. Para su realización, Picardo eliminó el techo que separaba la planta baja (el establo, según la tradición), de la habitación superior, donde, seguramente, nació el hijo de madonna Pica y de Pedro Bernardoni. Pero el hecho de que el establo formara parte del mismo oratorio pudo ser el motivo por el cual, ya en la segunda mitad del siglo XIV, se creía que San Francisco, considerado por todos como "otro Cristo" por haber llevado los estigmas, había nacido también, como Cristo, en el establo. A mediados del s. XIV, sobre la puerta del oratorio, escribieron con letras góticas doradas lo siguiente: "Este es el oratorio del buey y del asno donde nació San Francisco, espejo del mundo". El relato más antiguo del nacimiento en el establo, de la segunda mitad del siglo XIV, es bastante sobrio y creíble, y dice así:

"Hubo un hombre venerable de Asís, llamado Francisco. Su padre fue Pedro de Bernardone, también asisano. Su madre se llamaba Juana, muy devota y piadosa, que visitó el sepulcro de Cristo, el santuario de San Miguel Arcángel y los sepulcros de los Apóstoles, y visitaba con frecuencia otros santuarios. En sus oraciones pedía con mucha devoción al Señor un hijo, si era su voluntad. Habiendo concebido un hijo, como el parto se retrasaba más de lo habitual, y sufría muchas angustias por los dolores del mismo, se acordó de la virgen gloriosa y del lugar humilde donde dió a luz al Señor. Así pues, quiso hacerlo también ella, bajando al establo, donde colocaron, según sus deseos, un buey y una mula, y en medio de ellos dio a luz a su hijo, sin grandes dolores".

Durante todo el siglo XIV y la primera mitad del XV el oratorio era conocido como "casa de San Francisco". Así aparece en muchísimas escrituras notariales, pero ya en el siglo XIV era conocido también como "iglesia "menor" o "pequeña" (piccola) de San Francisco, para distinguirla de la gran basílica donde está sepultado el santo. Ese fue el origen de la nueva denominación: "iglesia de S. Francisco Piccolo o Piccolino, donde nació San Francisco".


2. Iglesia Nueva, probable tienda de Pedro Bernardoni

Los franciscanos de la Observancia levantaron en 1615 la Iglesia Nueva de San Francisco Converso, que luego fue convento de Reformados.  

A partir del 1400 la planta baja del "fóndaco" de la Iglesia Nueva fue zapatería de los Ponzani, y el piso de arriba, casa de los Pelagalli, hasta que todo el edificio, ya en ruinas, fue adquirida por el notario Bautista Bini.

Hacia el 1580, fray Ludovico de Pietralunga, fraile del Sacro Convento de Asís, en su guía de la Basílica de San Francisco, la más antigua que se conoce, decía que allí, "junto al palacio de los Priores" de la ciudad, estaba la casa que fue "fóndaco" o almacén de Pedro Bernardoni.



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