SAN DAMIÁN. Por los caminos de Francisco de Asís
- Fray Dino

- hace 2 días
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La iglesita y convento de San Damián se encuentran muy cerca de Asís, Iremos andando desde la parada del bus unos 15 minutos. Entre fines del siglo XI y a lo largo del siglo XII fue completada la iglesita con las dependencias del lado derecho (capilla, sacristía, sepulcro y coro), y a fines del mismo siglo XII fueron terminadas las dependencias de la planta superior.

A comienzos del siglo XIII pertenecía a la diócesis de Asís y estaba bajo la administración del obispo. En esta época ya existía el fresco del ábside que representa a la Virgen con el Niño, al médico San Damián y al patrón de Asís, San Rufino, pintado probablemente en la primera mitad del siglo XI. También se encontraba en ella desde mediados del siglo XII el crucifijo románico-bizantino pintado sobre madera, que permaneció allí hasta el año 1260, cuando fue trasladado a la basílica de Santa Clara.
¿Sabes decir quién es el patrón de Asís? __________
Cuando Francisco frecuentaba esta iglesita para orar, durante el proceso inicial de su conversión en el año 1206, el crucifijo le pidió reedificar su Iglesia y él lo entendió inicialmente en sentido material. No sabemos en qué consistió realmente la reconstrucción que le hizo. Probablemente se trató de reparaciones menores.
A lo largo del siglo XVI se hicieron algunas modificaciones como la construcción del claustro y del pórtico de la entrada.
El interior de la iglesita es de una sola nave estrecha y alargada (aproximadamente 10 m. x 3 m.), cerrada por un ábside. La bóveda es semi-ojival. Sobre el altar principal hay una copia del crucifijo que habló a Francisco, hecha por Leone Bracaloni. Detrás se encuentra el coro, con sillas hechas a comienzos del siglo XVI (1504). El espacio abierto sobre las sillas estaba cerrado en tiempo de Santa Clara por la reja de comunión, a través de la cual la santa y sus hermanas veneraron por última vez el cuerpo de San Francisco, cuando fue trasladado de la Porciúncula a la iglesia de San Jorge. En la bóveda, el fresco del siglo XI.
Cosas que debemos buscar y ver:
+ A la derecha, según se entra, la ventana del dinero donde, según la tradición, Francisco dejó la bolsa del dinero rechazado por el capellán, fruto de la venta de las telas y del caballo.
+ Más adelante se halla el «sepolcretto» o antecoro, en donde estuvieron enterradas las primeras compañeras de Santa Clara muertas entre 1238 y 1257, cuyos restos fueron después trasladados a la basílica construida en su honor.
+En la habitación contigua se encuentra el coro de Santa Clara con algunos restos de su mobiliario.
+Al finalizar la escalera se encuentra el oratorio de Santa Clara, dedicado a la Virgen (el nombre oficial del monasterio era: «Monasterium Sanctae Mariae de Sancto Damiano»). En este oratorio la santa conservaba la reserva eucarística (véase el pequeño nicho a la izquierda del ábside).
+ Entrando por la puerta de la izquierda se llega al dormitorio de las hermanas. Según la Regla de Santa Clara, sólo las hermanas enfermas podían dormir sobre paja. En el rincón donde hay una cruz y un florero quedaba el jergón de la santa, en donde pasó gran parte de los 29 años de su enfermedad y donde murió el 11 de agosto de 1253.
+ El claustro es de singular belleza y merece unos momentos de silencio y reflexión.
+ El refectorio se conserva como en los tiempos de Santa Clara, con las mismas mesas bruñidas y el mismo piso. El puesto del ángulo señalado con la cruz y las flores, era el que ocupaba Clara, cuando la salud se lo permitía.
Acontecimientos

- Durante la oración en la iglesita de San Damián, el joven Francisco recibe del Crucificado la invitación a reparar su Iglesia: 2 Cel 10; LM 2,1a; Lm 1,5; TC 13cd.
- Francisco se dirige a Foliño en donde vende las telas y el caballo; de regreso, ofrece el resultado de la venta al capellán y transcurre una primera temporada escondido en San Damián: 1 Cel 8-10; LM 2,1b.2,2a; Lm 1,6; TC 16; AP 7b-d.
- Vive en San Damián en calidad de oblato y trabaja en la reparación de la iglesita, para lo cual busca ayuda en Asís: 1 Cel 18.21a; 2 Cel 11c.13b; LM 2,7a; Lm 1,9; TC 24; AP 8c.12a.
- En la segunda mitad del año 1211 Francisco obtiene del obispo Guido el lugar de San Damián para Clara Favarone, su hermana Inés y sus primeras compañeras: Leyenda de Sta. Clara 5.
- Desde San Damián, Clara aconseja a Francisco sobre el género de vida que debe llevar, de la misma forma que lo hizo fray Silvestre: Flor 16.
- En el año 1216 Clara obtiene del papa Inocencio III el privilegio de la pobreza, para defensa del cual luchó valientemente a lo largo de su vida contra obispos, cardenales y papas, hasta que, incluido en el capítulo 6 de la Regla de 1253, logró su aprobación definitiva: RCl cap. 6.
- Recluido en una celdita de bahareque cerca del San Damián, enfermo de los ojos y débil en su cuerpo, Francisco compone el Cántico de las Criaturas, propicia la reconciliación entre el obispo y el podestá de Asís y compone también unas estrofas dedicadas a las damas pobres: LP 83c-85; EP 100-101; 2 Cel 204.213.
- Clara pide la presencia de Francisco en San Damián, pero él, moribundo, sólo le puede enviar una nota escrita. Después de muerto, el cortejo pasa por San Damián a fin de que las hermanas le puedan dar la última despedida: LM 13,8.15,5; LP 13; EP 108.
- En el año 1228, con motivo de la canonización de Francisco, el papa Gregorio IX visita a Clara en San Damián. Por mandato del papa, Clara bendice los panes que estaban sobre la mesa del refectorio y la cruz queda grabada sobre ellos: Flor 33.
- En los años 1240 y 1241 se produce el asedio de Asís por parte de las tropas de sarracenos y del ejército comandado por Vital de Anversa, lugarteniente de Federico II. Clara traslada la Reserva Eucarística al refectorio y desde allí, con su oración intensa, logra ahuyentar a los asaltantes: Leyenda de Sta. Clara 21 y 22; Proceso III.
- En la noche de Navidad de 1252, Clara puede ver la misa de Navidad en la iglesia de San Francisco desde su lecho de enferma. Debido a este acontecimiento fue declarada patrona de la TV por el papa Pío XII: Leyenda de Sta. Clara 18.
- El 11 de agosto de 1253, un día después de haber recibido la Regla aprobada con la bula pontificia, «pasó de esta vida al Señor madonna Clara, verdaderamente clara sin mancha, sin oscuridad de pecado, a la claridad de la eterna luz». Su cuerpo permaneció en San Damián hasta el año 1260, cuando fue trasladado a la basílica construida en su honor: Proceso de Canonización, Sor Felipa (III testigo).
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Catequesis: Santuario de San Damián
«Señor, ¿qué quieres de mí?»
Paz y Bien.
Nos encontramos en uno de los lugares más decisivos de la historia de la Iglesia.
Aquí un joven llamado Francisco entró a rezar sin imaginar que iba a salir con una vida completamente nueva. No vino buscando una misión. Vino buscándose a sí mismo en Dios.
Y fue Dios quien salió a su encuentro. Desde el Crucificado escuchó aquellas palabras:
«Francisco, ve y repara mi Iglesia.»
Aquella frase no fue una orden. Fue una llamada, vocación.
Fue el momento en que Francisco comprendió que Dios tenía un proyecto para su vida.
Y esa es precisamente la gran noticia del cristianismo:
Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros.
No somos fruto del azar. No estamos aquí por casualidad. No vivimos simplemente para trabajar, consumir, descansar y morir. Hemos sido creados por amor y para una misión.
Toda la Biblia cuenta esta historia. Dios nunca deja de llamar.
Llamó a Abrahán cuando vivía tranquilo en su tierra: «Sal de tu tierra... hacia la tierra que yo te mostraré.» (Gn 12,1)
Llamó a Moisés desde una zarza ardiente: «Ve, porque yo te envío.» (Ex 3,10)
Llamó a Samuel siendo un niño: «Habla, Señor, que tu siervo escucha.» (1 Sam 3,10)
Llamó a Isaías en el Templo: «¿A quién enviaré?» Y el profeta respondió: «Aquí estoy; envíame.» (Is 6,8)
Llamó a María en Nazaret. Llamó a Pedro junto al lago. Llamó a Mateo sentado en el mostrador de impuestos. Llamó a Saulo de Tarso cuando perseguía a la Iglesia. Y llamó a Francisco aquí, delante de este Crucificado.
Cada llamada es distinta. Pero todas tienen algo en común:
Dios nunca llama para quitar algo; llama para regalar una vida más plena.
Francisco creyó durante años que su felicidad consistía en ser caballero.
Dios soñaba con hacer de él un santo. Francisco soñaba en grande. Dios soñaba mucho más grande todavía.
Y eso mismo ocurre con nosotros. A veces vivimos preguntándonos: «¿Qué quiero hacer con mi vida?»
Pero quizá la pregunta verdaderamente cristiana sea otra: «Señor, ¿qué quieres hacer Tú con mi vida?»
Porque una vocación no es un proyecto que inventamos. Es un regalo que descubrimos.
La familia franciscana está llena de personas que entendieron esto.
Santa Clara de Asís escuchó la misma llamada que Francisco y dejó atrás la seguridad de su casa para seguir a Cristo pobre.
San Antonio de Padua soñaba con ser un estudioso; Dios hizo de él uno de los grandes predicadores de la Iglesia.
San Maximiliano Kolbe descubrió que su misión era entregar la vida por amor, hasta ofrecerse por otro prisionero en Auschwitz.
San Juan Jacobo Fernández no buscó el martirio, pero cuando llegó la hora comprendió que Dios le pedía permanecer fiel hasta el final.
Todos son distintos. Todos recibieron llamadas distintas. Todos respondieron a una voz.
Quizá esa sea la gracia que debemos pedir hoy. No salir de San Damián con todas las respuestas. Sino salir con una pregunta viva en el corazón:
«Señor, ¿qué quieres de mí?»
Y tener la humildad de abrir los oídos apra escuchar cada llamada de Dios, en algúna de esas palabras, llamadas, Dios nos irá diciendo lo que quiere hoy de nosotros, lo que quiere de nosotros.
«Nosotros somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para realizar las buenas obras que Dios preparó de antemano para que viviéramos en ellas.»(Ef 2,10)
En su Testamento, Francisco no dice:«Yo decidí cambiar.»
Dice algo mucho más profundo: «El Señor me dio…»
«El Señor me dio comenzar a hacer penitencia.» «El Señor me dio hermanos.»
Toda su vida fue respuesta a la iniciativa de Dios.
Para meditar
¿Qué quiere Dios de mí en este momento concreto de mi vida?
¿Qué llamada llevo tiempo aplazando?
¿Hay algún miedo que me impide responder?
¿Estoy dispuesto a dejar que Dios cambie mis planes si son más pequeños que los suyos?
Oración
Señor Jesús,
delante del Crucificado de San Damiánqueremos hacer nuestra la oración de Francisco.
No permitas que vivamos distraídosni encerrados en nuestros propios proyectos.
Danos un corazón disponible.
Que sepamos escuchar tu voz,discernir tu voluntady responder con alegría.
Haz que esta peregrinación no sea solo un viaje,sino el comienzo de una respuesta nueva a la llamadaque desde nuestro Bautismo nos diriges a cada uno.
Amén.
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