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¿Qué dice "Cor ad cor loquitur" (El corazón habla al corazón). Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe

Ante todo lo que está dando que hablar esta nota doctrinal, destacando cada medio periodístico lo que más audiencia le va a dar, quiero entresacar algunas notas útiles y necesarias para nuestro servicio y ejercicio de la evangelización:


Herramientas buenas y necesarias:

"La Iglesia valora la creatividad de las diversas iniciativas de primer anuncio que el Espíritu Santo ha suscitado en muchos movimientos y asociaciones eclesiales para facilitar a tantas personas el encuentro con Cristo o la revitalización de su fe. Estos nuevos métodos o herramientas de evangelización representan un soplo de aire fresco para la Iglesia, que, como Madre, vuelve una y otra vez a «ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud» Benedicto XVI, Carta Porta fidei (2011), n. 2


Necesidad del discipulado posterior.

A estos métodos o herramientas "le ha de seguir la configuración

de la vida de los cristianos con el Señor, el discipulado en la Iglesia y al apostolado

como testigos de Cristo muerto y resucitado en medio del mundo."


Riesgo, si no hay acompañamiento, de quedarnos en la sola experiencia del momento:

"riesgo de un reduccionismo “emotivista” de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual"


Creo que el documento no expresa bien los diferentes énfasis que en la historia de la iglesia se hace a la razón, a la acción y al sentimiento, dado que hoy en día nadie buscamos separarlos sino que estamos trabajando mucho en integrarlos, por ejemplo: a cuantos después de un retiro de fin de semana se acercan a los sacramentos, se les ofrece una formación muy apoyada en la teología de Ratzinger, Juan Pablo II, y se les propone colaborar en la acción parroquial.


"De la misma manera que en determinados momentos de la historia de la Iglesia la balanza se ha inclinado hacia el asentimiento intelectual a unas verdades reveladas o al compromiso y a la acción, con incidencia en la vida espiritual de los fieles, la reflexión teológica, la catequesis o el apostolado; en nuestros días la experiencia de fe se centra en el universo emocional y sentimental de la persona.

Más bien estoy de acuerdo con lo que afirma en: "Este cambio podría interpretarse como ...una llamada que anima a recuperar la importancia de los sentimientos y a integrarlos, sin menoscabo de la razón, en la vida cristiana".


La fraternidad, la acogida, el sentirse amado e importante para Dios y a través de una comunidad han sido, desde siempre, claves en la Iglesia; el proyecto franciscano empieza por la fraternidad, en cuya acogida uno es conducido a la oración y a la formación. tal como dice la nota: "Conviene tener presente que las emociones y los sentimientos tienen un papel importante en la vida humana y espiritual. El cuerpo humano y las emociones son parte integral de la vida psíquica y espiritual del ser humano. Las emociones no pueden

ignorarse ni trivializarse porque son intrínsecas a nuestra existencia".

y mi experiencia con el servicio a jóvenes y adultos es que la razón está siempre pidiendo algo más a ese primer encuentro con Cristo, que por la sola razón no sería fácil lograr:

cuando la nota pastoral afirma: "El hombre postmoderno rechaza el objetivismo racionalista para convertirse en un sujeto emotivo, que pasa del “pienso luego existo” al “siento luego existo”, del “logos” a la “emoción”" creo que no es así en el ámbito religioso, pues el mundo de hoy exige mucha personalidad y razonamiento para ser cristiano en medio de los tuyos.,


Es imprescindible la comunidad, el acompañamiento, que después de cada retiro haya una comunidad que acoge y acompaña, forma y ora, para evitar que haya lugares, grupos, carismas que no busquen este equilibrio entre razón, acción y voluntad pro lo que es necesario saber que: "Ahora bien, resulta

determinante encontrar un equilibrio dentro de la vida espiritual entre los aspectos intelectivos, volitivos y sentimentales"


Nos quedamos con este reto que implica una linea de acción para toda parroquia o grupo que trabaje hoy métodos de evangelización: "13. El reto será siempre facilitar el encuentro con Dios sin abusar de las emociones, al mismo tiempo que sin menospreciar la fuerza de la fe para suscitarlas. Sería contradecir la misma Palabra de Dios, que tiene muy en cuenta la dimensión afectiva de la relación entre Dios y el ser humano".


"16. La afectividad, dimensión esencial del ser humano, junto con la razón y la voluntad, integra las emociones y los sentimientos en la verdad del ser humano, creado «a imagen y semejanza de Dios» (Gn 1,26), profundamente amado en la realidad de su existencia".


"17. El magisterio de los pontífices más recientes está impregnado de una llamada a la recuperación del corazón en la vida cristiana. Ya Pío XII en la encíclica Haurietis aquas (1956), sobre la devoción al corazón de Cristo, alertaba del peligro del naturalismo y del sentimentalismo, y presentaba el corazón del Verbo encarnado como signo y símbolo del triple amor con que ama Cristo: el amor divino (como Dios), el amor espiritual humano (la caridad de su voluntad humana) y el amor sensible (afectos y emociones)". Pío XII, Encíclica Haurietis aquas (1956), nn. 3, 15-16.


"19. La afectividad, como dimensión humana fundamental en armonía con la razón y la voluntad, supera al mero sentimentalismo y libera a la fe de las redes del subjetivismo y del emotivismo. El amor auténtico siempre conduce a la verdad".


Creo que el documento viene a afirmar el valor y la necesidad de todos estos retiros, encuentros, todo lo que haga posible a la persona descubrir el amor de Dios, y a la vez informa de la necesidad de acompañamiento y concreción de la fe en la rutina diaria de una comunidad que reza, se forma, y sirve; por eso toda acción evangelizadora necesita de una parroquia viva, donde otro de los carismas esenciales es la ACOGIDA:

"24. Como decía el papa Benedicto XVI, «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva»26. La fe, ciertamente, no se reduce al asentimiento teórico a determinados dogmas, sino que es un acto por el que toda la persona se entrega libremente a Dios, que se nos revela y entrega en Cristo".


"27: No hay encuentro con Cristo sin profesión de fe, si solo se tiene en cuenta el

aspecto subjetivo, pero no se profundiza en el contenido de la fe, la doctrina y la

formación, que permite integrar la verdad en el amor".


Fr. Natalio.

Párroco San Francisco de Asís.

Coruña




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