27 abr
Propuesta para la Semana Mundial de los Pobres 2026, conmotivo del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco
- Fray Dino

- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
Roma, 12 de abril de 2026
A las Familias Franciscanas nacionales de todo el mundo
Asunto: Propuesta para la Semana Mundial de los Pobres 2026, con
motivo del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco
Queridos hermanos y hermanas:
Con motivo del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís, deseamos proponeros una iniciativa que pone en el centro a los pobres y a todo tipo de
pobreza.
Nos hemos inspirado en la «Misión a los Pobres» que se está organizando en Roma del 9 al 15 de noviembre de 2026, coincidiendo con la Jornada Mundial de los Pobres.
Siguiendo los pasos de Francisco, quien, al llegar a Roma como peregrino a la tumba del apóstol Pedro, entregó sus vestiduras al más necesitado y pasó todo el día entre los pobres con alegría de espíritu, queremos dar testimonio de que es posible, también hoy, hacerse portavoz de la realidad de los pobres, escucharlos en lugar de simplemente hablar de ellos, y realizar juntos un gesto profético que diga a la Iglesia y a la sociedad que la opción preferencial por los pobres no es una opción facultativa, sino que forma parte de la esencia misma de nuestro carisma franciscano y de lo que significa ser cristianos.
Os indicamos los seis puntos esenciales de la iniciativa en los que podéis inspiraros libremente, en caso de que decidáis llevar a cabo la «Semana de los pobres»:
1. Acercarse a la pobreza
El objetivo es llegar tanto a las pobrezas evidentes como a las más ocultas, sensibilizando a la opinión pública y a las instituciones. No se trata de organizar eventos, sino de salir físicamente a los lugares donde habita la pobreza, de día y de noche, de forma sistemática y continuada durante toda la semana.
2. Escuchar: dar la palabra a los pobres
La actitud fundamental es la de escuchar: no hablar «de» los pobres, sino poner a los propios pobres en el centro, dejando que cuenten su vida, sus sueños y sus dificultades. Esta escucha se convertirá en un patrimonio precioso que, al término de la misión, se entregará al Gobierno de la propia país y a la Iglesia como fruto de la experiencia vivida.
3. La dimensión formativa
Durante la semana sería importante proponer momentos de formación para los participantes. Por ejemplo, se podrían profundizar en temas como:
Francisco y el leproso como modelo de encuentro con el pobre;
la inteligencia del corazón y el corazón pobre;
el diálogo entre la presencia franciscana y la ciudad;
el análisis de las causas de la pobreza; y, por último,
cómo transformar la indignación en esperanza para dar lugar a un signo profético.
También se pueden prever mesas redondas con la opinión pública y las instituciones, momentos de estudio y encuentros en las escuelas, con el fin de sensibilizar a las nuevas generaciones sobre el tema de la pobreza.
4. La oración como corazón de la misión
La dimensión espiritual es constitutiva. Se podría prever un lugar fijo de oración, donde el grupo misionero se reúna cada día para orar, y eventualmente también una presencia itinerante de oración en los distintos lugares, para aunar la atención concreta a las personas y la oración según el Evangelio en los lugares marginales.
5. La colaboración con otras entidades: un estilo de misión
Uno de los aspectos de esta propuesta que queremos destacar es su apertura a la colaboración. El grupo misionero debería estar compuesto por religiosos y laicos franciscanos, pero también por cualquier hombre y mujer de buena voluntad.
La opción que sugerimos es no actuar solos como Familia Franciscana:
La Semana desea valorar y promover el trabajo conjunto con otras realidades eclesiales (católicas y no católicas) y civiles presentes en el territorio. Esta apertura a la colaboración sería un signo muy franciscano: ¡quizás solo nosotros podamos atrevernos tanto!
6. El signo profético del fin de la misión
La misión concluye el 15 de noviembre, Día Mundial de los Pobres.
Sería bonito encontrar un gesto profético público, diferente para cada realidad y
surgido de la escucha vivida durante la semana, para devolver a la Iglesia y a la
sociedad lo que hemos recogido del encuentro con los pobres.
Por eso, con alegría, deseamos invitaros a celebrar juntos, como Familia Franciscana, una «Semana de los Pobres» del 9 al 15 de noviembre de 2026: un acto de fidelidad al Evangelio, al carisma de Francisco, a la invitación del Papa Francisco a estar cerca de aquellos a quienes el mismo Señor nos ha señalado como sus predilectos y a lo que nos recuerda el Papa León: «Los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino nuestros hermanos y hermanas más queridos, porque cada uno de ellos, con su existencia y también con las palabras y la sabiduría que encarna, nos invita a tocar con las propias manos la verdad del Evangelio»
Se ruega a aquellas Familias Franciscanas Nacionales que hayan acogido y llevado a cabo la iniciativa propuesta (en una o más ciudades o pueblos apartados) que lo comuniquen (correo electrónico conspresofs_02@ciofs.org) ¡De tal manera que podamos presentar al Papa León una visión general a nivel mundial!
Él, que se mostró muy satisfecho con la iniciativa en Roma, ¡se alegrará aún más al conocer esta difusión mundial! ¡Os saludamos fraternalmente, en nombre de San Francisco!
Ministros Generales Orden Franciscana.






























































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