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¿Qué diferencia al rey Salomón del Rey Midas?. XVII TO.

Salomón es el hijo de David y Betsabé, tras algunas discusiones dinásticas se convierte en Rey. Es muy joven. No es aún el sabio y anciano Salomón, sino un jovencito que comienza a gobernar, seguramente inseguro y temeroso de tal responsabilidad.


Siente que no está capacitado, y se desahoga con Dios: 'Señor, Tú quisiste que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre David; pero soy un muchacho y no sé cómo actuar. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal'.

¡Tremenda oración¡


Podría haberle pedido: éxito, riqueza, el Palacio de otros reyes, la derrota de sus enemigos, un ejército poderoso, honor, placer, poder...Pero no lo hace.

Pide un corazón sabio, capaz de discernir la voluntad de Dios; la capacidad de distinguir el bien del mal.


Está pidiendo VER EL MUNDO DESDE LA PERCEPCIÓN DE DIOS; está pidiendo ser capaz de gobernar (el reino y su propia vida) con la mente y el corazón de Dios

A menos que puedas ver el mundo desde la óptica de Dios, no sabrás qué hacer con toda la riqueza, éxito, poder que pueda darte la vida o las circunstancias. Y si ves las cosas desde la mirada de Dios, para qué ambicionar si El ya conduce y te provee de lo que necesitas.

Sin Dios todo éxito y riqueza se volverá contra ti y te destruirá.

Sin la sabiduría de corazón que viene de la visión misma de Dios, todas tus ambiciones se volverán un peso y una destrucción de tu persona y de tu familia.


Todos conocemos tantos personajes del cine, de la música, …. Que siendo muy jóvenes tuvieron todos los bienes del mundo. Jimi Hendrix, a fines de los 60, era el guitarrista más famoso del mundo, la gente lo adoraba. O John bellushi, tenía la película número uno del país, el álbum número uno del país, no supo gestionar el éxito y murió de sobredosis. Cuando Kurt Cobain se suicidó fue una gran conmoción para tanta gente pues fue probablemente el cantante de rock and roll más famoso del mundo en ese tiempo. Se podrían nombrar a muchos que no supieron gestionar un éxito vivido desde sí mismos, como fruto de sus propios méritos.

No vieron el mundo, ni sus logros, desde el punto de vista de Dios.

No tuvieron esta sabiduría de corazón que les permitiera distinguir el bien del mal y todos sus logros se volvieron en contra.


El personaje literario de Goethe, el Doctor Fausto, es un hombre sabio, pero insatisfecho por la limitación de su conocimiento e incapaz de ser feliz. El demonio Mefistófeles le ofrece los placeres de la vida, el conocimiento y la juventud eterna a cambio de vender su alma al diablo. Ese mismo conocimiento que logró de este modo le destruyó porque tenía conocimiento sin sabiduría.


O el rey Midas, rey mítico de Frigia, en Asia Menor, ávido de oro. Dionisio, le otorga su deseo de convertirlo todo en oro, en agradecimiento por su hospitalidad con el sabio sátiro Sileno. Pero su ambición convirtió también en oro a la gente que amaba, esto es, su éxito le arrebató lo que más quería.


Bella fábula para contar esta realidad: si obtienes todos los bienes y éxitos del mundo, todo lo que quieres y pides, pero sin un corazón sabio y confiado y servidor de Dios, no sólo no te llenarán la vida sino que se volverán contra ti.


Salomón pidió lo correcto. Y el Señor le responde: “por haberme pedido esto y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, …sino sabiduría para gobernar yo te concedo lo que me has pedido”


Esta ha de ser mi oración: Señor, ayúdame a ver el mundo como lo ves tú; Te lo pido en el nombre de Jesús. Dios nunca rechazará enviar el Espíritu Santo a aquellos que se lo piden.


Tomás de Aquino, cuando el Señor le dijo desde la cruz: ¿Qué pides como recompensa? Tomás respondió: “no quiero nada excepto tú, Señor; Tú eres lo que quiero”.


Este es un ejercicio para nuestra oración esta semana:

No pidas riquezas, ni éxitos, ni curaciones, ni soluciones, ni milagro alguno, sino tan sólo a CRISTO: Señor, dame el corazón de Cristo, sus ojos, su mirada, su sabiduría… y hágase tu voluntad.


Y su sabiduría te permitirá actuar según su voluntad en la salud y en la enfermedad, en el éxito y en el fracaso. Porque El conduce mi vida.


Dice Jesús en el evangelio: “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; el que lo encuentra va y vende cuanto tiene y compra aquel campo”


¿Cuál es el tesoro escondido?: un corazón sabio, que razona y gestiona desde la confianza y entrega a Dios

¿cuál es el tesoro escondido?: Cristo habitando en ti

No pediré ni compraré nada más que a Ti, Señor

Ese es el tesoro escondido: una vez que lo encuentras te olvidas de pedir cualquier otra cosa en tu vida. Todo lo que venga lo vivimos desde Cristo


Nos pasamos la vida buscando tesoros que se quedarán en la tierra y nos perdemos el TESORO que es CRISTO y la vida eterna, por mirar la vida solo desde nosotros mismos.
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