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Hoy celebramos el tránsito de San Francisco.

hace 7 horas
13 min de lectura

La Iglesia celebra la festividad de San Francisco de Asís, un místico y fraile italiano del siglo XII, y fundador de la Orden Franciscana. San Francisco recibió los estigmas y es conocido por su labor con los pobres y los desfavorecidos, así como por su cuidado de los animales y la naturaleza.


El pasado mes de enero, el papa León XIV proclamó un Año Jubilar en honor al 800.º aniversario de la muerte de San Francisco de Asís. Francisco, que en su día fue un acaudalado hombre de negocios enamorado de las últimas tendencias de la moda, renunció junto con sus discípulos a todas sus posesiones terrenales para abrazar la pobreza radical, la sencillez de vida, la mendicidad, la predicación del arrepentimiento y la confianza total en la providencia divina.


VIII CENTENARIO DEL TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

«El Señor me dio hermanos»

Parroquia de San Francisco de Asís · A Coruña

Elementos escénicos

✦ Una estrella, la misma utilizada en el encuentro con el Ministro General. Debería

estar presente en la mesa del altar desde el comienzo. Puede colgarse para que

esté bien visible.

✦ Tres velas para los hermanos León, Rufino y Ángel. Y una vela grande para el

momento del Tránsito, para apagar justo en el momento de la Muerte de

Francisco.

✦ Cristo de San Damián. Apoyado en la mesa del Altar o en algún otro lugar visible.

San Francisco aparecerá en las tres conversaciones. En la escena final del Tránsito

permanecerá tumbado y ya no hablará.


Estructura de la celebración

1. Monición inicial. Monitor.

2. Saludo del celebrante

3. Primera conversación. San Francisco y Hermano León.

4. Acto penitencial. Lectores.

5. Segunda conversación. San Francisco y Hermano Rufino.

6. Liturgia de la Palabra

7. Homilía (primera parte). San Francisco y Hermano Ángel.

8. Homilía (segunda parte). Padre Natalio.

9. Profesión de fe

10. Oración de los fieles. Lectores.

11. Liturgia Eucarística

12. El Tránsito. San Francisco y sus tres hermanos.

13. Oración final

14. Bendición y envío


1 M O N I C I Ó N I N I C I A L

Antes del canto de entrada.

M O N I T O R

Buenas tardes. Paz y bien.

Esta es una noche especial. Hace exactamente ochocientos años, al caer la tarde del 3 de octubre de 1226, Francisco de Asís llegaba al final de su vida.

Estaba muy enfermo, casi ciego, agotado. Y quiso volver a la Porciúncula, aquel lugar pequeño donde tantas cosas habían comenzado. Allí quiso pasar sus últimas horas.

Y quiso hacerlo rodeado de sus hermanos.

Los franciscanos de todo el mundo conmemoramos hoy el Tránsito de nuestro Padre Francisco.

Hace apenas unos días, en el encuentro con el ministro general de la orden, el símbolo de la estrella nos ayudó a hablar del camino hacia Cristo.

Hoy esa estrella vuelve a estar entre nosotros. Porque también nosotros conocemos la noche.

Todos los que estamos aquí tenemos miedos. Hay momentos en los que no sabemos bien por dónde seguir y otros en los que simplemente tenemos que confiar.

Francisco conoció también esa oscuridad. Y siguió caminando.

Esta tarde queremos acompañarle en sus últimos pasos y celebrar aquello que sostuvo su vida hasta el final.

Comenzamos nuestra Eucaristía.


C A N T O Y P R O C E S I Ó N D E ENTRADA

2 S A L U D O D E L C E L E B R A N T E

C E L E B R A N T E

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

A S A M B L E A: Amén.

S A L U D O D E L C E L E B R A N T E


3 P R I M E R A C O N V E R S A C I Ó N

LA ESTRELLA · CUANDO TENEMOS MIEDO

Francisco está en un lateral del presbiterio. Entra el hermano León.

L E Ó N

Francisco…

F R A N C I S C O

¿Qué ocurre, León?

L E Ó N

Tengo miedo.

F R A N C I S C O

¿De qué?

L E Ó N

No lo sé.

Del futuro, quizá.

De equivocarme.

De no saber qué espera Dios de mí.

A veces pienso que sería mucho más fácil si Él nos enseñase claramente el camino.

F R A N C I S C O

León, mira esa estrella del Altar.

León mira hacia la estrella.

L E Ó N

La veo.

F R A N C I S C O

Hasta los Reyes Magos, que eran hombres sabios, tuvieron que mirar una para llegar a Jesús.

L E Ó N

Sí. Pero ellos sabían hacia dónde iban.

F R A N C I S C O

No, León. No lo sabían.

Precisamente por eso necesitaban una estrella.

Si hubieran conocido el camino, no habrían tenido que buscarla.

P A U S A

La estrella apareció los condujo hacia la tierra santa de Belén cuando era de noche.

Y desde entonces las estrellas siguen haciendo lo mismo.

No quitan la noche. Pero nos ayudan a caminar dentro de ella.

L E Ó N

¿Y cuál es nuestra estrella?

F R A N C I S C O

Nuestra estrella es todo aquello que te lleva a Cristo.

Una palabra del Evangelio que llega cuando la necesitas.

Una persona que te acerca a Dios.

Una oración que creías olvidada y un día vuelve a tu corazón.

P A U S A

Yo también le pedí al Señor luz cuando no sabía hacia dónde caminar.

Le pedí fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta. Le pedí sentido y conocimiento para conocer su voluntad.

Todavía se lo pido hoy.

L E Ó N

¿Y cuando tenga miedo?

F R A N C I S C O

Busca la estrella.

L E Ó N

¿Y si no la veo?

F R A N C I S C O

Sigue caminando.

A veces basta con recordar que está ahí.

P A U S A

FRANCISCO mira hacia la asamblea.

La estrella brilló sobre Belén hace 2000 años.

Brilló sobre Asís hace 800.

Y esta noche también puede brillar aquí, en A Coruña.

Porque el camino termina siempre en el mismo lugar.

En Cristo.

León sale. Francisco se retira. La estrella permanece visible.


4 A C T O P E N I T E N C I A L

C E L E B R A N T E

Al comenzar esta celebración, ponemos también delante del Señor aquello que tantas veces nos impide caminar.

Señor Jesús, cuando el miedo puede más que nuestra confianza en ti:

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Cristo Jesús, cuando dejamos de reconocer las señales que nos acercan a ti:

CRISTO, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, cuando un hermano nos necesita y no sabemos permanecer a su lado: SEÑOR, TEN PIEDAD.


G L O R I A

Según corresponda a la celebración.


O R A C I Ó N C O L E C T A


5 S E G U N D A C O N V E R S A C I Ó N

LA ESPERANZA · VIERNES, SÁBADO Y DOMINGO

Antes de comenzar la Liturgia de la Palabra.

Entra Rufino. Francisco está sentado. Se percibe ya su cansancio.

R U F I N O

Francisco, ¿puedo preguntarte algo?

F R A N C I S C O

Claro, Rufino.

R U F I N O

Siempre nos hablas de alegría.

Incluso ahora.

Y yo te miro y no termino de entenderlo.

Estás enfermo.

Cada día puedes hacer menos cosas.

¿Cómo puedes seguir hablando de alegría?

F R A N C I S C O

Porque la alegría no depende de que todo salga como yo esperaba.

R U F I N O

Eso es fácil decirlo.

F R A N C I S C O sonríe.

Sí.

Decirlo es mucho más fácil.

P A U S A

Rufino, piensa en Jesús.

Antes del domingo de gloria hubo un viernes…

R U F I N O

El dolor de la cruz.

F R A N C I S C O

Sí.

Y después llegó el sábado.

R U F I N O

El silencio.

F R A N C I S C O

Ese sábado es muy importante, Rufino.

Porque el viernes, al menos, sabes por qué lloras.

Pero el sábado no sabes nada.

Todo está quieto.

Los discípulos esperan.

María espera.

Y Dios guarda silencio.

R U F I N O

Eso es lo que más cuesta.

F R A N C I S C O

Lo sé.

P A U S A

A veces queremos saltarnos esa parte.

Queremos que Dios arregle el viernes cuanto antes y nos lleve directamente al

domingo.

Pero la vida no funciona así.

Y la fe tampoco.

R U F I N O

Entonces, ¿hay que resignarse?

F R A N C I S C O

Hay que caminar.

Dios tiene un camino para ti.

Y quizá ahora solamente seas capaz de ver un pedazo.

No tengas tanta prisa por conocer el final.

P A U S A

Si hoy estás viviendo un viernes, Dios está ahí.

Y si ha llegado el sábado y no entiendes nada, permanece.

El domingo de gloria llegará cuando tenga que llegar.

R U F I N O

¿Eso es la esperanza?

F R A N C I S C O

Eso también es esperar.

Seguir confiando cuando todavía no ha amanecido.

R U F I N O

¿Y la perfecta alegría?

F R A N C I S C O

Es justo eso, Rufino.

Cuando descubres que Dios estaba contigo en todo el camino.

También cuando tú no eras capaz de verlo.

S I L E N C I O .


R U F I N O

Entonces seguiré caminando.

F R A N C I S C O

Eso es lo que hemos hecho desde el principio.

Caminar. Escucha conmigo la palabra de Dios.

Se sientan en la escalera del Altar y escuchan la Palabra. Al finalizar el Evangelio, solo Rufino se retira.


6 L I T U R G I A D E L A P A L A B R A

P R I M E R A L E C T U R A

S A L M O

S E G U N D A L E C T U R A

Si corresponde.

A L E L U Y A

E V A N G E L I O

7 H O M I L Í A · P R I M E R A P A R T E

EL SEÑOR ME DIO HERMANOS


Tras la lectura del Evangelio, se retira el hermano Rufino y entra el hermano Ángel.

Á N G E L

Francisco…

F R A N C I S C O

Ven, Ángel.

Á N G E L

Los hermanos estamos preocupados.

F R A N C I S C O

Ya lo sé.

Á N G E L

¿Qué vamos a hacer cuando tú no estés?

Francisco guarda silencio unos segundos.

F R A N C I S C O

Ángel, cuando yo era joven pensaba que sabía muchas cosas.

Después el Señor fue desmontándolas una a una.

Á N G E L sonríe.

Eso también lo sabemos los hermanos.

F R A N C I S C O sonríe también.

Y hubo un momento en el que pasó algo que yo no había previsto.

Empezaron a llegar hombres que querían vivir conmigo.

Uno.

Después otro.

Y otro más.

Yo tampoco sabía qué hacer.

Á N G E L

¿Y qué hiciste?

F R A N C I S C O

Lo escribí muchos años después en mi Testamento:

«El Señor me dio hermanos».

P A U S A

Fíjate, Ángel.

No escribí: «Encontré buenos compañeros».

Tampoco dije que había reunido a la gente adecuada.

Dije que el Señor me los dio.

Á N G E L

No siempre somos fáciles.

F R A N C I S C O

Yo tampoco.

Á N G E L

A veces discutimos.

F R A N C I S C O

Claro.

Á N G E L

Y a veces nos decepcionamos unos a otros.

F R A N C I S C O

También.

Eso no impide que seas mi hermano.

P A U S A

Durante mucho tiempo pensé que yo tenía que cuidar de vosotros.

Ahora sois vosotros quienes me ayudáis a caminar.

Me lleváis cuando ya no tengo fuerzas.

Veis por mí cuando mis ojos apenas pueden hacerlo.

ÁNGEL baja la mirada.

F R A N C I S C O

Ángel, mírame.

ÁNGEL lo mira.

Cuando yo ya no esté, seguiréis teniendo el Evangelio.

Y os tendréis unos a otros.

No es poco.

Á N G E L

Tengo miedo de perderte.

F R A N C I S C O

Entonces quédate conmigo.

S I L E N C I O .

Á N G E L

Me quedaré.

Francisco le toma la mano.

F R A N C I S C O

Eso hacen los hermanos.

Se mantiene unos segundos la imagen y ambos se retiran.


8 H O M I L Í A · S E G U N D A P A R T E

FRAY NATALIO

Homilía de Fray Natalio. Algunas propuestas:

✦ «El Señor me dio hermanos» está escrito en pasado, pero nosotros podemos decirlo hoy.

✦ Francisco termina necesitando aquello que Dios le regaló al principio.

✦ La fe necesita comunidad.

✦ La fraternidad empieza precisamente cuando el otro deja de ser fácil.

✦ Ochocientos años después, nosotros somos la continuación de aquella fraternidad.


9 P R O F E S I Ó N D E F E

C R E D O

10 O R A C I Ó N D E L O S F I E L E S

M O N I T O R

En esta noche tan especial para nuestra familia franciscana, presentamos al Señor

nuestra oración.

Lo hacemos con la confianza de Francisco, poniendo ante Él nuestras alegrías y también aquellas noches en las que necesitamos encontrar una estrella.

L E C T O R 1

Por la Iglesia, para que sepa permanecer cerca de quienes atraviesan momentos de miedo, dolor o incertidumbre, y los ayude a encontrar siempre el camino hacia Cristo.

ROGUEMOS AL SEÑOR.

L E C T O R 2

Por la familia franciscana, ochocientos años después del Tránsito de Francisco, para que sepamos vivir con sencillez el Evangelio y continuar construyendo fraternidad en nuestro tiempo.

ROGUEMOS AL SEÑOR.

L E C T O R 3

Por quienes están viviendo su particular viernes de dolor: por los enfermos, por quienes han perdido a alguien querido, por quienes sufren una ruptura o afrontan momentos especialmente difíciles.

Que encuentren personas que sepan quedarse a su lado.

ROGUEMOS AL SEÑOR.

L E C T O R 4

Por quienes atraviesan el sábado del silencio y sienten que Dios está lejos.

Que incluso cuando no encuentren respuestas puedan conservar una pequeña luz de esperanza.

ROGUEMOS AL SEÑOR.

L E C T O R 5

Por nuestra parroquia.

Damos gracias al Señor por tantos hermanos que ha puesto en nuestro camino y le pedimos que nos enseñe también a nosotros a ser hermanos de quien nos necesite.

ROGUEMOS AL SEÑOR.

L E C T O R 6

Por todos los hermanos y hermanas que ya han completado su camino, especialmente por quienes formaron parte de esta comunidad y hoy viven junto al Padre.

Que participen ya de ese domingo que no termina.

ROGUEMOS AL SEÑOR.


11 L I T U R G I A E U C A R Í S T I C A

O F E R T O R I O

P L E G A R I A E U C A R Í S T I C A

P A D R E N U E S T R O

P A Z

C O R D E R O D E D I O S

C O M U N I Ó N

Después de la comunión se deja un tiempo suficiente de silencio.


12 E L T R Á N S I T O

3 DE OCTUBRE DE 1226

Apagamos la mitad de las luces y el coro empieza a puntear. Colocamos una luz grande al lado de Francisco, que apagaremos justo en el momento de su muerte.

Francisco aparece tumbado.

No vuelve a pronunciar ninguna palabra.

Entra León, llevando una vela encendida.

Se acerca a Francisco y permanece junto a él.

Entra Rufino, con su vela.

Se coloca en otro punto alrededor de Francisco.

Finalmente entra Ángel.

Lleva la tercera vela.

Los tres hermanos permanecen alrededor de Francisco.

La estrella permanece en el Altar.

Durante toda la escena ellos no hablan.


N A R R A D O R

Ha llegado la noche.

Es 3 de octubre de 1226.

Francisco está en la Porciúncula.

Apenas ve.

Su cuerpo está agotado.

Y los hermanos saben que se acerca el momento.

P A U S A

Hace muchos años, Francisco había pedido al Señor que iluminara la oscuridad de su corazón.

Esta noche sus ojos casi no pueden ver la luz. Pero la estrella sigue ahí.

P A U S A

También están sus hermanos.

León.

Rufino.

Ángel.

Han aprendido muchas cosas de Francisco.

Ahora ya no necesitan preguntarle nada.

Solo estar.

P A U S A

Y quizá esa sea una de las formas más hermosas de la fraternidad.

Permanecer cuando ya no hay nada que arreglar.

Quedarse.

P A U S A L A R G A

Esta noche comenzó mucho antes.

Comenzó en cada herida de Francisco.

En cada momento en el que tuvo que confiar.

En cada vez que el camino fue distinto de como él había imaginado.

También Francisco conoció el dolor del viernes.

También atravesó el silencio del sábado.

Y ahora se acerca a su domingo de gloria.

Apagamos todas las luces de la iglesia. Quedan especialmente visibles las velas y la estrella.

La esperanza se parece mucho a esta escena.

La noche es real.

Pero en medio de ella queda una estrella.

Y queda la luz.

P A U S A

Hace unos días, el ministro general nos decía que la estrella no hace desaparecer la noche.

Pero da luz suficiente para seguir caminando.

Esta noche podemos entenderlo un poco mejor.

Porque Francisco está entrando en la oscuridad y, sin embargo, no está solo.

El Señor le dio hermanos.

Y los hermanos se quedaron.

P A U S A

Ochocientos años después seguimos aquí.

Seguimos mirando la misma estrella.

Seguimos buscando a Cristo.

Y seguimos necesitando hermanos para hacer el camino.

P A U S A

Francisco llamó hermana a la muerte.

Había aprendido que incluso aquel último paso podía ponerse en manos de Dios.

Y por eso, cuando su vida estaba llegando al final, pidió escuchar y cantar una vez más el Cántico de las Criaturas.

C Á N T I C O

Puede cantarse la estrofa de la hermana muerte o una adaptación musical adecuada.

Durante el canto, los tres hermanos permanecen junto a Francisco.

Al finalizar:

N A R R A D O R

«Bienaventurados aquellos a quienes encontrará en tu santísima voluntad.

Porque la muerte segunda no les hará mal».

S I L E N C I O L A R G O .

Francisco muere.

Se apaga una luz grande situada junto a él. Las tres velas y la estrella permanecen

encendidas.

N A R R A D O R

Ha terminado el viernes.

El sábado todavía guarda silencio.

Pero la estrella sigue brillando.

Y nosotros sabemos que llegará el domingo.

S I L E N C I O .

13 O R A C I Ó N F I N A L

Se recupera lentamente una iluminación suave.

C E L E B R A N T E

Oración después de la comunión.

14 B E N D I C I Ó N Y E N V Í O

M O N I T O R antes de la bendición, si se considera oportuno

Esta noche nos vamos con una imagen.

Una estrella brillando cuando todavía es de noche.

Que al salir de esta iglesia sepamos reconocer las estrellas que Dios pone en nuestra vida.

Y que nosotros sepamos también ser una pequeña luz para alguien.

Sobre todo, que nunca olvidemos el regalo que Francisco descubrió y que esta noche hemos vuelto a contemplar:

«El Señor me dio hermanos».


B E N D I C I Ó N F I N A L

C A N T O D E S A L I D A



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