top of page

¿Qué dice "Cor ad cor loquitur" (El corazón habla al corazón). Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe

Actualizado: 17 mar

Ante todo lo que está dando que hablar esta nota doctrinal, destacando cada medio periodístico lo que más audiencia le va a dar, quiero entresacar algunas notas útiles y necesarias para nuestro servicio y ejercicio de la evangelización:


Herramientas buenas y necesarias:

"La Iglesia valora la creatividad de las diversas iniciativas de primer anuncio que el Espíritu Santo ha suscitado en muchos movimientos y asociaciones eclesiales para facilitar a tantas personas el encuentro con Cristo o la revitalización de su fe. Estos nuevos métodos o herramientas de evangelización representan un soplo de aire fresco para la Iglesia, que, como Madre, vuelve una y otra vez a «ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud» Benedicto XVI, Carta Porta fidei (2011), n. 2


Necesidad del discipulado posterior.

A estos métodos o herramientas "le ha de seguir la configuración de la vida de los cristianos con el Señor, el discipulado en la Iglesia y al apostolado como testigos de Cristo muerto y resucitado en medio del mundo."


Riesgo, si no hay acompañamiento, de quedarnos en la sola experiencia del momento:

"riesgo de un reduccionismo “emotivista” de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual"


Creo que el documento no expresa bien los diferentes énfasis que en la historia de la iglesia se hace a la razón, a la acción y al sentimiento, dado que hoy en día nadie buscamos separarlos sino que estamos trabajando mucho en integrarlos, por ejemplo: a cuantos después de un retiro de fin de semana se acercan a los sacramentos, se les ofrece una formación muy apoyada en la teología de Ratzinger, Juan Pablo II, y se les propone colaborar en la acción parroquial.


"De la misma manera que en determinados momentos de la historia de la Iglesia la balanza se ha inclinado hacia el asentimiento intelectual a unas verdades reveladas o al compromiso y a la acción, con incidencia en la vida espiritual de los fieles, la reflexión teológica, la catequesis o el apostolado; en nuestros días la experiencia de fe se centra en el universo emocional y sentimental de la persona.

Más bien estoy de acuerdo con lo que afirma en: "Este cambio podría interpretarse como ...una llamada que anima a recuperar la importancia de los sentimientos y a integrarlos, sin menoscabo de la razón, en la vida cristiana".


La fraternidad, la acogida, el sentirse amado e importante para Dios y a través de una comunidad han sido, desde siempre, claves en la Iglesia; el proyecto franciscano empieza por la fraternidad, en cuya acogida uno es conducido a la oración y a la formación. tal como dice la nota: "Conviene tener presente que las emociones y los sentimientos tienen un papel importante en la vida humana y espiritual. El cuerpo humano y las emociones son parte integral de la vida psíquica y espiritual del ser humano. Las emociones no pueden ignorarse ni trivializarse porque son intrínsecas a nuestra existencia".


y mi experiencia con el servicio a jóvenes y adultos es que la razón está siempre pidiendo algo más a ese primer encuentro con Cristo, que por la sola razón no sería fácil lograr:

cuando la nota pastoral afirma: "El hombre postmoderno rechaza el objetivismo racionalista para convertirse en un sujeto emotivo, que pasa del “pienso luego existo” al “siento luego existo”, del “logos” a la “emoción”" creo que no es así en el ámbito religioso, pues el mundo de hoy exige mucha personalidad y razonamiento para ser cristiano en medio de los tuyos.


Es imprescindible la comunidad, el acompañamiento, que después de cada retiro haya una comunidad que acoge y acompaña, forma y ora, para evitar que haya lugares, grupos, carismas que no busquen este equilibrio entre razón, acción y voluntad pro lo que es necesario saber que: "Ahora bien, resulta

determinante encontrar un equilibrio dentro de la vida espiritual entre los aspectos intelectivos, volitivos y sentimentales"


Nos quedamos con este reto que implica una linea de acción para toda parroquia o grupo que trabaje hoy métodos de evangelización: "13. El reto será siempre facilitar el encuentro con Dios sin abusar de las emociones, al mismo tiempo que sin menospreciar la fuerza de la fe para suscitarlas. Sería contradecir la misma Palabra de Dios, que tiene muy en cuenta la dimensión afectiva de la relación entre Dios y el ser humano".


"16. La afectividad, dimensión esencial del ser humano, junto con la razón y la voluntad, integra las emociones y los sentimientos en la verdad del ser humano, creado «a imagen y semejanza de Dios» (Gn 1,26), profundamente amado en la realidad de su existencia".


"17. El magisterio de los pontífices más recientes está impregnado de una llamada a la recuperación del corazón en la vida cristiana. Ya Pío XII en la encíclica Haurietis aquas (1956), sobre la devoción al corazón de Cristo, alertaba del peligro del naturalismo y del sentimentalismo, y presentaba el corazón del Verbo encarnado como signo y símbolo del triple amor con que ama Cristo: el amor divino (como Dios), el amor espiritual humano (la caridad de su voluntad humana) y el amor sensible (afectos y emociones)". Pío XII, Encíclica Haurietis aquas (1956), nn. 3, 15-16.


"19. La afectividad, como dimensión humana fundamental en armonía con la razón y la voluntad, supera al mero sentimentalismo y libera a la fe de las redes del subjetivismo y del emotivismo. El amor auténtico siempre conduce a la verdad".


Creo que el documento viene a afirmar el valor y la necesidad de todos estos retiros, encuentros, todo lo que haga posible a la persona descubrir el amor de Dios, y a la vez informa de la necesidad de acompañamiento y concreción de la fe en la rutina diaria de una comunidad que reza, se forma, y sirve; por eso toda acción evangelizadora necesita de una parroquia viva, donde otro de los carismas esenciales es la ACOGIDA:


"24. Como decía el papa Benedicto XVI, «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva»26. La fe, ciertamente, no se reduce al asentimiento teórico a determinados dogmas, sino que es un acto por el que toda la persona se entrega libremente a Dios, que se nos revela y entrega en Cristo".


"27: No hay encuentro con Cristo sin profesión de fe, si solo se tiene en cuenta el

aspecto subjetivo, pero no se profundiza en el contenido de la fe, la doctrina y la

formación, que permite integrar la verdad en el amor".


Fr. Natalio.

Párroco San Francisco de Asís.

Coruña


José Francisco Serrano Oceja ha publicado en ABC un análisis que lleva por título ¿Qué problemas tienen Hakuna, Emaús, Effetá…? sobre la nota de los obispos en el que alertan sobre el riesgo a un reduccionismo emotivista a la hora de vivir la fe.

Serrano Oceja incide en que "no sería lógico que los obispos tiraran piedras contra sus propios tejados, ni que renegaran de lo que define al sujeto antropológico actual", a propósito de un "un aviso para navegantes a Hakuna, Effetá, Emaús, carismáticos, iniciativas de primer anuncio…".


Un equilibrio complejo

Oceja recuerda que "la experiencia de fe se reduzca a un sentimiento, implica un grave riesgo, pero que lo afectivo desaparezca de la experiencia de fe no parece muy real. El equilibrio, en un mundo de confusiones estables, es un ejercicio de malabarismo que pasa por la formación integral. ¿Acaso la religiosidad popular no es emotiva? ¿Acaso no valoramos, en la vía postmoderna, especialmente la propuesta evangelizadora fundada en la estética, el arte, la música, la literatura? ¿No es más eficaz acompañar que señalar?".

A continuación reproducimos en su integridad este análisis escrito por José Francisco Serrano Oceja y titulado ¿Qué problemas tienen Hakuna, Emaús, Effetá…?:


Decía un aforismo clásico que lo que no se conoce, no se ama. Un postmoderno apuntaría que lo que no se siente, no se ama. Según la antropología tradicional, las potencias del alma son memoria, inteligencia y voluntad. Hoy tendríamos que añadir una nueva, el deseo, que se ha comido a la voluntad, en la que antes se encuadrada. Si por algo se caracteriza nuestro presente es por la primacía del emotivismo que según el filósofo, primero marxista y después católico, Alasdair McIntyre, es el marco conceptual dominante en el análisis ético de los conflictos personales y sociales.

Esta semana los obispos españoles miembros de la Comisión Doctrinal, una Comisión que antes se dedicaba a poner a los teólogos en su sitio y últimamente se prodigaba poco, han hecho público un significativo documento en el que, entre otras cuestiones, constatan un renacer de la fe cristiana en los jóvenes españoles de la llamada generación Z. Pero alertan del "riesgo de un reduccionismo emotivista" de la fe, que lleva a las personas "a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual". Los obispos no ofrecen nombres en su texto "a quien corresponda". Hay quien interpretó que estamos ante un aviso para navegantes a Hakuna, Effetá, Emaús, carismáticos, iniciativas de primer anuncio… No sería lógico que los obispos tiraran piedras contra sus propios tejados, ni que renegaran de lo que define al sujeto antropológico actual.

Islas de Tarsis


Por qué digo que es confuso el documento de los obispos sobre el emotivismo

No sé si cuando imperaban modelos de propuestas de fe utópicas, humanistas, de transformación social, racionalistas al fin y al cabo, los obispos alertaron de ellas. Que la experiencia de fe se reduzca a un sentimiento, implica un grave riesgo, pero que lo afectivo desaparezca de la experiencia de fe no parece muy real. El equilibrio, en un mundo de confusiones estables, es un ejercicio de malabarismo que pasa por la formación integral. ¿Acaso la religiosidad popular no es emotiva? ¿Acaso no valoramos, en la vía postmoderna, especialmente la propuesta evangelizadora fundada en la estética, el arte, la música, la literatura? ¿No es más eficaz acompañar que señalar?




Comentarios


bottom of page