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Domingo IV PAscua 2024: Tres Cualidades de un Buen Pastor

Actualizado: 21 abr


Cuarto domingo de Pascua, conocido como el domingo del Buen Pastor, porque Jesús dice en el Evangelio: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas”.

El cayado que lleva un obispo es claramente un elemento heredado de un pastor.

Tiene el recodo al final porque el pastor tiene que traer a la oveja si se ha alejado.

Tiene el otro extremo para repeler animales, así que es una imagen propia de un sacerdote y de un obispo.

 

El actual pastor de toda la Iglesia, el Papa Francisco, ha dicho:

“Un buen pastor tiene que reunir estas tres cualidades:
estar al frente de su rebaño,
tiene que estar también en medio de su rebaño,
y tiene que estar detrás de su rebaño”.

 

 

ESTAR AL FRENTE

El pastor va delante de las ovejas. Porque tiene que conducirlas a un lugar mejor que ellas sólas no sabrían alcanzar.

 

Jesús dice: “Yo soy el buen pastor”.

¿Va él delante del rebaño?

Hay un pasaje maravilloso en el Evangelio de Marcos donde los discípulos están con él y dice, “Estaban maravillados y temerosos”. Capítulo 10 de Marcos.

Estaban asombrados con él y estaban temerosos.

¿por qué?

Porque no era simplemente su compañero.

No era simplemente su colega, su amigo, su hermano caminando junto a ellos.

Él fue el único que de un modo muy importante estuvo frente a ellos, que los lideró hacia un objetivo que apenas podían entrever.

 

¿Quién es este personaje extraño que los está liderando hacia un objetivo celestial?

Pensad en el Cristo resucitado que le dijo a María Magdalena: “noli me tenere”, “No me toques”.

Es que, no puedes abrazarme ni contenerme.

 Jesús que atraviesa las puertas cerradas, que viene y se va, aparece donde quiere.

Sí, yo también estaría maravillado y temeroso frente a la presencia de ese personaje.

El asunto aquí es que el buen pastor ¿Adónde nos conduce?

A un lugar que ni ojo vio, ni oído oyó.  

 

 

ENTRE LAS OVEJAS:

Al mismo tiempo tiene que estar entre las ovejas, en contacto con ellas. Si fuese delante, pero no entre ellas, se volvería irrelevante.

Es bien conocido que el Papa Francisco dice que el pastor tiene que tener olor a oveja. 

El buen pastor tiene que estar entre el rebaño también. .

El Jesús que come y bebe, especialmente con pecadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, conductas escandalosas para su época, para un maestro, un rabí, ser asociado con pecadores públicos.

La intimidad de Jesús con sus discípulos, “Señor, ¿dónde vives?”.

Jesús, en la barca con los apóstoles. “Venid solos a un lugar desierto, para descansar un poco”, la calmada intimidad que tiene el Señor con sus apóstoles, con sus seguidores.  

Sí, tiene olor a oveja.  

Está entre ellos aun cuando también los asombra y les da un poquito de miedo, está entre ellos.  

 este es alguien con el que me gustaría sentarme y comer y beber, así es su intimidad con la comunidad.

 

 

DETRÁS DEL REBAÑO.

Tiene que ir detrás del rebaño. Estar atento a aquellos que se han alejado, atento a aquellos que se han enfermado, se han debilitado, que son amenazados por depredadores.

Si no hace eso, muy pronto no tendremos rebaño.

 Un buen pastor va por delante, está con, está también detrás del rebaño atendiendo a aquellas que se han quedado atrás, atendiendo a aquellas que están heridas y temerosas y excluidas.

Mirad los Evangelios, cuán importante es esto en el ministerio de Jesús.

Saliendo al encuentro de la mujer samaritana en el pozo que era excluida por sus compañeros, yendo al encuentro del ciego de nacimiento, que está marginado de la sociedad. ¿Y cuando sale al encuentro de Zaqueo, este jefe de recaudadores odiado por su pueblo? O la mujer sorprendida en adulterio: “El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra”.

Jesús está muy atento a aquellos que se han quedado atrás.

 

El es un buen pastor en estos tres sentidos.

 

Ahora, miremos finalmente a aquellos que se les ha asignado la tarea de liderar en la Iglesia:

.

1.- ¿Deberían estar los líderes de la Iglesia, en cierto sentido, al frente del rebaño?

Sí. Sí.

Porque no estamos simplemente vagando con nuestra gente, no somos solo una figura amigable, sino que intentamos conducir a nuestra gente a cierto lugar que no comprenden del todo.

Un líder tiene que tener una visión.

Es por esta misma razón que los pastores en la Iglesia deberían ser personas de oración.

Porque ¿qué es lo que hace la oración y la formación? Te elevan a este reino más alto para que comprendas adónde está yendo la Iglesia, no perfectamente, pero de un modo más intenso, comprendas adónde debería estar yendo la Iglesia.

Obispos, sacerdotes que no pueden articular una visión para su gente, podrían ser amigos, podrían ser camaradas para su gente, pero no los están liderando.

La parte principal del trabajo de un líder, sea obispo, sacerdote, o líder de un retiro o de un grupo: es proveer una visión.

El pastor tiene que estar al frente hacia esa visión.

 

2.- Pero luego el mismo principio, si es sólo eso, sólo está al frente de la gente, entonces perderá contacto con ellos.

 

No, no, el buen pastor tiene que estar entre su gente, de verdad, con olor a oveja.

 

El Cardenal Meyer, que fue Arzobispo de Chicago años atrás, habló del ministerio de la presencia.

Una gran parte del ministerio del pastor es estar presente.  

Y tal como un buen padre se presenta a los eventos de sus hijos, en sus partidos y sus torneos, en sus conciertos y lo demás, esa es una gran parte de la tarea de cualquier líder y pastor, de un superior, de un ministro provincial, de un párroco o de un obispo: estar presente en las actividades de sus guardados.

Como pastor, has de aparecer, es estar presente, es ir a una parroquia, a una actividad, celebrar con tu gente, y estar allí con la gente.

El buen pastor se supone tendrá el olor de las ovejas.  

Está al frente, sí, pero también en medio.

 

3.- Y luego , tercero, el buen pastor tiene que estar detrás del rebaño, especialmente atento a aquellos que están batallando, que son inmorales, que se sienten aislados, han abandonado, o dejado, se han ido enojados o se han callado esperando otros tiempos.

El Cardenal George de Chicago hablándoles a los estudiantes de Mundelein varios años atrás, les dijo: “Es grandioso que enseñéis la doctrina moral de la Iglesia con esa claridad. Estoy contento de que lo hagáis”, y lo creía realmente.

Pero dijo, “si todo lo que hacéis es soltar esa enseñanza sobre la gente y luego os marcháis no estaréis logrando mucho. No seréis ”, dijo él, “un pastor”. Excelente reflexión.  

 

El pastor, sí, dice la verdad. Lidera a su gente, pero también está muy atento a aquellos que, por la razón que sea, tienen dificultades haciendo carne esas verdades.

Así que Jesús, gracias a Dios tenemos al buen pastor al frente de nosotros, sí, entre nosotros, sí, detrás nuestro también.

Que los pastores de la Iglesia y todos los que están participando del oficio de Cristo en cualquier liderazgo, aún el más pequeño, tengais esas mismas cualidades del Buen Pastor.  



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