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Domingo V Pascua 2024: Jesús es la VID.

Llegamos al quinto domingo de Pascua y el Evangelio de Juan es poderoso, porque habla sobre una verdad que caracteriza y distingue al Cristianismo.

El Señor Jesucristo no es un maestro de una época lejana, no es alguien al que recordamos con cariño de largo tiempo atrás. No es un modelo moral del pasado. 

 

Jesús es como un campo de fuerza.

Jesús es una fuerza de vida.

No es que solo lo escuchamos y lo imitamos. Vivimos en Él.

Nos da Su cuerpo para comer y Su sangre para beber, permanecemos en Él.

 

En el Evangelio de Juan, dice Jesús: “Yo soy”, está imitando el “ego eimi”, el “Yo soy el que soy” del Libro del Éxodo, así que la divinidad de Jesús se afirma una y otra vez.

 

Hoy, en el Evangelio, nos dice: “Yo soy la verdadera vid y vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante” y “al que no permanece en mí se le echa fuera, ... y se seca ..., lo arrojan al fuego y arde”.

 

No estamos hablando de una imitación insulsa, de incorporar una enseñanza al modo en que lo haría un personaje inspirador.

No, no.

Aquí hay una fuerza de vida.

Estamos injertados en Jesús y se refiere a continuación, escuchad, a vivir Su vida en nosotros.

Esa es la intimidad que se afirma en el corazón del Cristianismo.

La Eucaristía es la fuente y culmen de la vida Cristiana, es por esto la necesidad de que vengamos a Misa y comamos Su cuerpo y bebamos Su sangre.

 

Jesús es la vid, estamos injertados como las ramas.

Podemos hablar este domingo sobre la unidad, que es base y cimiento para la vida de alma de cada persona.

Pero también es tema muy urgente hablar de la poda necesaria para que haya vida.

El viñador es el padre.

“Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca”.


Pero existe una especie de lado oscuro también. ¿Por qué?

Porque el padre es el viñador, y lo que va a hacer es podar todo eso que está en nosotros que está evitando que se manifieste la vida misma de Cristo.

 Cada uno de vosotros es un sarmiento injertado en la vid, y Cristo quiere vivir Su vida en vosotros.

Pero hay cosas en todos nosotros, pecadores, que están evitando que esa vida se exprese. Y todo buen jardinero sabe esto.

Hay algo duro y brutal en la jardinería porque hay mucho que cortar.

Si quieres que estas plantas florezcan, no puedes dejarlas crecer solas. Tantos que dicen: 'Yo sé lo que queiro y lo que tengo que hacer' sin admitir que Dios les diga algo.

El padre está muy interesado en que estés plenamente vivo, así que ciertas cosas deben ser arrancadas.

 

¿Cuáles son esas cosas en nosotros que necesitan poda, que deberían ser arrancadas, que si fuéramos honestos, sabemos que están evitando que la vida de Cristo se exprese plenamente en nosotros?

 

1.Esta es la primera:
¿Hay algún resentimiento antiguo al que están aferrados?

Hay alguien que te ha herido.

Hay un dolor en tu vida y todavía estás enojado con esta persona.

Todavía estás resentido.

Todavía quieres revancha, y este resentimiento está carcomiéndote.

Es como una herida que supura.

Sabes que tu vida continúa bien, pero sabes que esto está drenándote vida y energía.

Apostaría que todos, ahora mismo, podríais nombrar un resentimiento como ese.

¿Qué tal durante este tiempo de Pascua, podarlo?

 

Haz esa llamada telefónica.

Escribe esa nota.

Envía ese mail. 

Acércate a esta persona.

Ofrezce tu perdón.

Házte el encontradizo.

Es difícil.

Confiésate. Esto es un buen primer paso.

Sí, sé que es difícil.

Por eso es lo que se llama poda.

Y, por supuesto, es doloroso, pero permitirá que la vida de Cristo surja más plenamente en ustedes.

 

2.Una segunda que nos afecta a todos es:
un secularismo que mata el alma

Y ese secularismo está arraigando en ti.

Perdiste contacto con lo trascendente.

Perdiste contacto con lo sagrado, con lo santo, con Dios.

Has venido hoy a misa, pero Dios no afecta tu vida y tus decisiones.

Tu vida entera gira entorno a este mundo, decidimos tantas veces como si fuéramos paganos, alrededor de lo que puedes lograr aquí, para ti; alrededor de placeres y honores y demás cosas que puedes acumular en este mundo.

 

¿Y acaso no sabes en lo profundo que vivir así, paganamente, te lleva a la tristeza y vacío del alma? Pues confías en tus fuerzas y tus debilidades son mayores.

Porque no estamos destinados a satisfacernos con los bienes del mundo.

Y cuando cortamos el contacto con lo trascendente, dejamos de rezar.

Dejamos de asistir a Misa, dejamos de acudir a los sacramentos.

Lo que sucede es como un cáncer que carcome el alma.

 

Karl Barth, gran teólogo Protestante del siglo pasado, dijo: “El pecado que está azotando a nuestro tiempo no es la soberbia. Sino que es la pereza”.

Es la haraganería espiritual.

Es una especie de aburrimiento espiritual.

Y podría decir que se ve en toda la parroquia, especialmente entre los jóvenes, que se han desafectado de la Iglesia.

Cuando perdemos contacto con lo trascendente, algo se está secando en nosotros.

 

¿Qué tal si durante este tiempo de Pascua, eso es algo para podar?

Ahora es el tiempo de regresar a Misa.

Ahora es el tiempo de comenzar a rezar de nuevo.

Tal vez haya un viejo rosario que te regaló tu abuela que está acumulando polvo en un cajón. Si no lo hay, vente por la sacristía, tenemos muchos rosarios para regalar a cada uno.

 

Préstale atención a Dios.

Atiende a esa pequeña voz de tu propia conciencia.

Poda ese secularismo que mata el alma.

 

3.-Una tercera cosa a podar:
La pornografía es una maldición en nuestra sociedad.

tan ampliamente usada y tan ampliamente disponible.

Es una industria multimillonaria. Internet ha incrementado su alcance, su disponibilidad y, por tanto, su horrible poder adictivo.

Ahora, los niños pueden obtenerla gratis en sus teléfonos inteligentes.

Está diseñada para ser adictiva.

Y los jóvenes, a menudo desde muy pequeños, se vuelven adictos a ella.

Y cualquiera que haya sido atrapado por las garras de esa adicción, sabe o experimenta que es mortal para el alma, deshumaniza a los que la producen, denigra a aquellos que la usan.

A menudo se vincula al tráfico de personas.

A menudo está vinculada con abuso de menores.

No es un crimen sin víctimas.

No lo es.

¿Tu alma ha caído en las garras de la pornografía?

Si ha sucedido así, este es el tiempo para un poco de poda.

Este es el tiempo para un poco de poda, de arrancar eso fuera de tu vida.

 

4.- Otra cosa más a podar:
¿Se han apoderado de tu alma la avaricia y el materialismo?

Es un problema muy viejo y la Biblia es muy clara, diciendo que el amor al dinero es la raíz de todo mal. 

La avaricia es quedarse tan atrapado en las cosas buenas del mundo que se convierten en una preocupación.

Lo que sucede cuando permites a la avaricia que tome el control es que te Las cosas se vuelven superiores a las personas.


Esa es la historia del Rey Midas: que todo lo que toca se convierte en oro. Incluso las personas a las que amas, todo lo que se convierte en oro produce muerte al instante.

La avaricia termina matando las cosas que más amas.

¿Acaso la avaricia ha tomado control de ti, una suerte de materialismo repugnante?

Si lo ha hecho, es tiempo para la poda.

Necesitas quitarla de tu vida porque va a matar el alma al final del día.

 

5.- Una más, con el Papa Francisco en mente, porque él es muy insistente en esto.
¿Hasta qué punto la murmuración se ha convertido en una actividad que mata el alma?

Y todos somos culpables, El cotilleo, hablar de la gente con espíritu odioso, es como nuestro pasatiempo favorito, bajo techo y en todo lugar.

Es lo que la mayoría de nosotros hacemos la mayor parte de nuestro tiempo cuando nos reunimos.

Hablaremos tal vez por un momento de cosas anodinas y neutrales o de negocios por un rato, pero si te coincide observar conversaciones, ajenas y propias, nueve de cada diez veces, comenzaremos a redirigirnos hacia el chismorreo sobre otra gente.

Robar su reputación queda bajo el rubro del séptimo mandamiento: no robarás.

Podemos robarles cosas físicas a la gente.

Pero mucho más terrible en verdad es robarle la reputación a una persona.

Eso es lo que estás haciendo cuando chismorreas. A sus espaldas, subrepticiamente, estás robándole su buen nombre.

 

Es tiempo para mirar a nuestra propia alma, mirarnos a nosotros mismos por una semana.Llevar la cuenta de todas las veces en que nos dedicamos o somos tentados a chismorrear.

San Ignacio de Loyola recomienda que lo hagamos.

Mientras examinamos nuestra conciencia, encontramos esas cosas que son particularmente malas y que llevemos un conteo cuidadoso de ellas.

 

Lo que dice Jesús no es que nosotros hagamos la poda.
Su padre celestial hace la poda.

El paso que deberíamos dar es muy importante, tal vez sea alguna de estas cinco cosas, tal vez sea otra cosa, pero dale nombre a esas ramas podridas que hay en ti, que están deteniendo el flujo de la vida de Cristo en ti.

 

Y luego en la oración, pásaselas al gran viñador. A Dios Padre, en oración.

Señor, poda estas cosas y échalas fuera de mi vida.

Él lo hará.

Podemos pedir todo tipo de cosas extrañas, y Dios podría dárnoslas o no, pero siempre nos dará el don del Espíritu Santo.

Y eso es lo que en verdad estás pidiendo cuando dices, “Señor, esto en mi vida es lo que sé está deteniendo que Cristo viva en mí. Pódalo. Pódalo”.

Identifica ese punto débil. Identifica qué cosa es, y luego, en oración, pásasela a Dios Padre.


"Mirad los pájaros del cielo, que no atesoran en graneros y Dios los alimenta..."


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