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Father John Bok salva la vida de milagro:


El domingo 2 de octubre, festividad de los Ángeles Custodios, poco antes de las 9.00 de la mañana, el padre John Bok, OFM se dirigía en su auto a decir misa en la parroquia de San Mateo en Milford (Ohio, Estados Unidos). "Estaba en la calle de detrás de la iglesia, a punto de girar para entrar en el aparcamiento", recuerda, "cuando por el rabillo de mi ojo izquierdo vi volar algo detrás de mí. Nací con el ojo izquierdo vago y una visión en él muy limitada. Pensé que podría haber sido un pájaro grande o algo así, seguí mi camino y dije la misa". Después de misa fue a desayunar con unos parroquianos, uno de cuyos hijos es policía. Al cabo de un rato, ese agente llegó con un vídeo en su teléfono móvil procedente de la cámara de seguridad del aparcamiento, porque había reconocido el vehículo del sacerdote. "Cuando me enseñó el vídeo, no podía creer lo que había pasado", afirma el padre Bok. El conductor del otro coche era un joven de 17 años que sufrió un ataque y perdió el conocimiento. Tras el accidente, fue atendido en el hospital y dado de alta sin nada grave. "Estoy muy agradecido a Dios", resume el franciscano, quien fue en su juventud profesor de Ciencias: "Y seguiré preguntándome qué papel jugó Dios en esta experiencia y cuál las leyes de la física".


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