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Lo nuestro no es hacer, sino ser. Y porque somos hacemos

Lo nuestro no es hacer, sino ser. Y porque somos hacemos.


Antes de la misa crismal, martes 26 de marzo, D. José Ramón Amor dirigió una meditación a todos los sacerdotes de la Diócesis.


Como delegado diocesano del Desarrollo humano integral nos habló de la necesidad de cuidar el cuerpo desde el que oramos y evangelizamos, parafraseando el texto de Lucas 4,23: “médico, cúrate a ti mismo”.


No anunciaremos bien el evangelio si no estamos bien física y humanamente.

Los curas también nos cansamos, estamos cansados. Por la edad. Porque no hay vocaciones que releven. Sobrecarga de trabajo. Problemas de salud. No hay el reconocimiento social que había antes. No nos cuidamos unos a otros.

¿Cómo abordar sanamente ese cansancio para llevar nuestra misión y nuestra vida con alegría?


Debemos cuidar el llevar un estilo de vida sano, espiritual y corporalmente. Debemos ayudar a los otros para vivir sana y serenamente nuestra vocación.


1º. Asumir la realidad. Planteó la necesidad de asumir nuestros problemas, dificultades, soledades incluso adicciones. Y pedir ayuda. Estar enfermo no es pecado.

Pecado es no acompañar a quien atraviesa noches oscuras. Pecado es no ayudar a quien sabemos está sufriendo. Pecado es no ponerte en el lugar de quien está triste, enfadado, alejado ... ‘llamando la atención’ para pedir ayuda.


2.- El gran problema actual de los vocacionados es la DISMINUCIÓN del SENTIDO de PERTENENCIA. Esto es lo que ocasiona todos los males, todas las soledades, tanto sufrimiento. Tantos alejamientos.


¿Cómo podemos fomentar el sentimiento de pertenencia en nuestros compañeros o hermanos? ¿Cómo recuperar esta pertenencia? Cuando un sacerdote no se siente acompañado, siente que tiene que bregar sólo, esta situación desgasta al sacerdote y desgasta a su comunidad.


No somos repúblicas independientes. Es urgente recuperar el sentido comunitario de la vida humana. ¿Son nuestras casas y nuestros equipos comunidades? Si no somos uno, somos estériles


3.- Tenemos q querernos como somos. Dios habla para ti a través de tus hermanos. Necesitamos mucho más amor fraterno.

Si alguien está actuando mal en casa, fraternalmente, … no es que sea malo. Es que necesita tu ayuda, está pidiendo a gritos que le preguntes: ¿Cómo estás? ¿Qué te pasa?


4.- Francisco en EG afirma: “La mundanidad es el peor de los males en que puede caer la Iglesia”. La mundanidad no lleva el sello de Cristo, no sale a buscar a los perdidos, ya no hay fervor evangélico, sino complacencia… cuantas guerras sufrimos por envidias y celos.

La mundanidad es un modo de vivir de muchos que se consideran cristianos. Se cuela por todos sitios, también en la Iglesia”. Francisco citó al teólogo Henri de Lubac y su meditación sobre la “mundanidad espiritual” para asegurar que es “el peor de los males en que puede caer la Iglesia”.


En el cargo va la carga. No aceptes un cargo si no puedes o no estás dispuesto a asumir la carga correspondiente. Mira tus talentos, tu salud, y examínate ante Dios, siendo consciente de si puedes, o no, asumir la carga.

Hay q obedecer. Todos. La sinodalidad es tradición de la eclesiologia católica. La sinodalidad no resta la obediencia. Con Pedro y bajo Pedro.  


5.- El cristianismo siempre convenció por atracción: “mirad cómo se aman”, palabras de vida eterna frente a palabras de tinta de impresora.

Dios actúa a través de mediaciones. Y tú eres la mediación que tu hermano necesita para sentirse amado de Dios.

Hemos de ser barro en manos del Señor para que Dios pueda revelarse a nuestros contemporáneos.


Entre todos tenemos q solucionar todas las situaciones negativas que nos invaden e impiden nuestra misión, pero sobre todo, nuestro ser sacerdotes felices.

¿En q te puedo ayudar?: Esta es la pregunta que soluciona todo.

No tanto pedir, ni decir qué hacer, ni dar lecciones ni juicios. Sino decir ¿En qué te puedo ayudar?

La unidad ha de prevalecer sobre todo conflicto. Todos estamos conectados. Más allá de los límites de nuestro cuerpo, existe una conexión entre nosotros y lo que nos rodea, somos un todo. Estamos vinculados en una unidad. Francisco, en EGaudium afirma que vale más el todo q la parte.


6.- Ninguno de nosotros salva al mundo. El mundo lo salva Él. Y nos necesita unidos. Cuidándonos mutuamente.  El Señor nos llama a remar más adentro.

La falta de vocaciones ha de ser un empujón a nuestra coherencia y santidad, no a calcular nuestro final.

El mundo espera nuestra débil rayo de luz que irradiamos cada uno. Todos trabajamos mucho, Necesitamos hacerlo juntos.

Paciencia y perseverancia. El verbo De Dios entró en paciencia en el momento de la encarnación. Dios no abandona nunca. En las dificultades no debemos perder la confianza. Pero debemos cuidar mucho al hermano que vemos enfermo o sufriente o débil, o rebelde, o distante, o enfadado. Necesita un rayo de luz, que Dios sólo puede hacerle llegar a través de ti.


Sembremos y demos testimonio. El testimonio da validez a la palabra y da alimento a la semilla. No perdáis memoria de los grandes momentos que Dios ha hecho en ti.


Que la muerte nos encuentre vivos .

Añado: Que la muerte nos encuentre hermanos.




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