Fray Máximo Fusarelli llama en Galicia a «recomenzar otra vez» y a construir el futuro franciscano desde la fraternidad
El ministro general de la Orden de los Frailes Menores se reunió con los religiosos y la familia franciscana en Herbón, presidió la eucaristía dominical en Pontevedra y tuvo un encuentro fraterno con la comunidad parroquial de A Coruña. Ante los desafíos actuales de la Orden, invitó a mirar la realidad con lucidez, cuidar la vocación y compartir la misión.
Galicia, 28 de septiembre de 2026.
La visita a Galicia de fray Máximo Fusarelli, ministro general de la Orden de los Frailes Menores, ha reunido a frailes, miembros de la familia franciscana y fieles en torno a una pregunta que atravesó sus intervenciones: cómo vivir hoy el Evangelio de san Francisco y transmitirlo a quienes vendrán después.
Los encuentros celebrados los días 26 y 27 de septiembre en Herbón y Pontevedra y Coruña tuvieron lugar en el marco del octavo centenario del Tránsito de san Francisco de Asís.
En Herbón, el sábado 26, el ministro general compartió una jornada con los frailes de la provincia y con la familia franciscana. La formación permanente, la situación actual de la Orden, la colaboración entre sus distintas vocaciones y la misión en una sociedad cambiante centraron las intervenciones.
La jornada incluyó también una eucaristía en el convento.
Durante el encuentro con los frailes, Fusarelli comenzó agradeciendo la fidelidad de quienes han sostenido durante décadas la vida fraterna y la misión. Recordó que detrás de cada comunidad hay historias personales de servicio, muchas de ellas poco conocidas, que merecen ser reconocidas y transmitidas. Desde esa gratitud, animó a afrontar con sinceridad las dificultades presentes: el menor número de religiosos en algunas regiones, el envejecimiento de las fraternidades, el peso creciente de las responsabilidades y el cansancio que percibe en hermanos de distintos lugares del mundo.
El ministro general sostuvo que conocer los datos es necesario, pero que los números, por sí solos, no expresan el valor ni el sentido de una fraternidad. Invitó a leer esta etapa a la luz del Evangelio y formuló una pregunta para orientar las decisiones de la Orden: «¿Qué nos pide Dios comenzar hoy?».
En su intervención sobre el futuro de las provincias de España y Portugal, insistió en la participación de todos los hermanos, la escucha y la corresponsabilidad. A su juicio, los cambios en las estructuras deben nacer de un proyecto compartido de vida y misión.
La formación permanente ocupó también un lugar destacado en Herbón. Fray Cesare Vaiani, definidor general, recordó que cada fraile es protagonista de su propio camino formativo, abierto a la acción del Espíritu Santo. La oración cotidiana, la convivencia fraterna y el servicio pastoral, señaló, son lugares concretos donde se cuida la vocación a lo largo de toda la vida.
En su catequesis a la Orden Franciscana Seglar y a otros miembros de la familia franciscana, Fusarelli subrayó que religiosos y laicos comparten, desde formas de vida diferentes, el carisma recibido de san Francisco.
«El carisma no es propiedad de nadie», afirmó. Por ello, alentó a la familia franciscana en Galicia a crecer en conocimiento mutuo, amistad y colaboración. Su invitación fue a hacer visible una vida fraterna capaz de acoger, de vivir la fe con alegría y de ofrecer a las nuevas generaciones una pasión compartida por el Evangelio.
La eucaristía de Herbón reunió a los participantes en torno al seguimiento de Jesucristo, centro de la vida de san Francisco. En la homilía, el ministro general relacionó el próximo recuerdo del Tránsito del santo con la esperanza cristiana y con la capacidad de afrontar los límites personales y comunitarios. Animó a los franciscanos a dar testimonio del Evangelio en medio de las guerras, la enfermedad, la vejez y otras situaciones de sufrimiento, con una vida humilde y cercana a las personas.
La visita continuó el domingo 27 en Pontevedra, donde fray Máximo presidió la eucaristía de las 12.00 horas. Ante frailes, voluntarios, terciarios y fieles, reflexionó sobre la conversión y la posibilidad de responder de nuevo a la llamada de Dios. A partir de la parábola de los dos hijos enviados a trabajar en la viña, habló de las promesas que quedan sin cumplir y de los rechazos iniciales que, con el tiempo, pueden convertirse en una respuesta generosa.
Fusarelli vino a decirnos que Dios sigue llamando a cada persona y que su paciencia abre caminos incluso después de un primer rechazo. «Los noes de ayer no deciden nuestro hoy», expresó. Presentó la vida de san Francisco como testimonio de esa transformación: el encuentro con los leprosos, que al principio le resultaba amargo, llegó a ser para él una experiencia de misericordia y de cambio profundo. Cerca ya de la celebración del Tránsito, el ministro general volvió sobre una convicción que enlazó sus palabras en Herbón, Pontevedra y Coruña: Ahora es el momento de comenzar.
El fin de semana concluyó con una acto - entrevista en a Coruña, moderada por Alejandro López y participada de toda la comunidad. El ministro general pudo conocer la vida que rodea a nuestros frailes en una comunidad concreta.
Los encuentros en Galicia han dejado así una invitación dirigida tanto a los frailes como al conjunto de la familia franciscana: agradecer la historia recibida, mirar de frente el presente y discernir juntos los pasos siguientes.
En el año del octavo centenario de la muerte de san Francisco, fray Máximo Fusarelli propuso vivir su memoria como impulso para renovar la fraternidad y llevar hoy el Evangelio a los demás.


Textos de la visita sábado 26 sept 26:
Textos de la visita domingo 27/9/26:
Textos de la visita a Coruña: Pendiente de la grabación.














































































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