Actividad escolar: ayudar a Giotto a contar las historias de San Francisco.
Actualizado: hace 1 hora
Ha muerto San Francisco, la noche del 3 de octubre, Y encargan a Giotto pintar unos cuadros para decirle al mundo todo lo que hizo San Francisco.
Tu tienes los personajes de cada historia.
Te toca hacer la composición.
Para después contarle a tus compañeros y a otras clases cada historia.
Al final las compararemos con las pinturas de Giotto.
Mercado Medieval:



Historia 01:
Lámina 1 — El homenaje del hombre sencillo
Francisco todavía no es fraile. Aparece como un joven de Asís, vestido elegantemente, caminando por una calle de su ciudad.
De repente, un hombre sencillo extiende su manto en el suelo delante de Francisco. Es un gesto sorprendente: está reconociendo anticipadamente que aquel joven, que todavía lleva una vida normal, llegará a ser un gran servidor de Dios.
Francisco camina sobre el manto mientras varias personas observan la escena. Al fondo, Giotto representa la ciudad de Asís, haciendo que la historia de Francisco suceda en un lugar real y reconocible.
Personajes:
Francisco joven,
el hombre que extiende el manto,
un grupo de ciudadanos de Asís
y, como pieza de escenario, los edificios de Asís.

Lámina 2 — Francisco entrega su manto a un caballero pobre
Francisco aparece todavía como un joven rico de Asís, antes de comenzar su vida como fraile. Durante un viaje encuentra a un caballero pobre, vestido humildemente y necesitado de ayuda.
Francisco no pasa de largo. Al verlo, siente compasión y le entrega su propio manto. Es uno de esos pequeños gestos en los que comienza a manifestarse la transformación que Dios está realizando en él.
Giotto coloca a los dos personajes en el centro. Francisco se inclina hacia el hombre y le entrega la prenda. Alrededor aparece un paisaje de montañas y, a ambos lados, edificios que enmarcan la escena.
Recortables:
Francisco joven,
el caballero pobre,
el manto, el caballo y el paisaje con los edificios y las montañas.

Lámina 3 — El sueño de las armas
Esta tercera escena representa el sueño de Francisco, cuando todavía era un joven que soñaba con convertirse en caballero.
Francisco duerme y contempla en sueños un magnífico palacio lleno de armas: escudos, lanzas y otros elementos propios de los caballeros. Francisco pregunta para quién son aquellas armas y recibe la respuesta de que están destinadas para él y para sus caballeros.
Francisco interpreta inicialmente el sueño según sus aspiraciones humanas: piensa que anuncia un futuro de gloria militar y caballeresca. Sin embargo, la historia mostrará que Dios estaba conduciéndolo hacia otra clase de caballería: servir a Cristo y al Evangelio.
Recortables de esta lámina
Francisco dormido,
la cama,
el personaje/figura que aparece en el sueño
el palacio, varios grupos de armas y escudos,
y los elementos arquitectónicos.

Lámina 4 — El Crucifijo de San Damián habla a Francisco
Francisco entra en la pequeña y deteriorada iglesia de San Damián, situada a las afueras de Asís. Allí se arrodilla para rezar ante un gran crucifijo.
Mientras está en oración, sucede algo extraordinario:
Cristo crucificado le habla.
Según la tradición franciscana, Francisco escucha:
«Francisco, ve y repara mi casa que, como ves, amenaza ruina».
Francisco contempla la iglesia medio derruida y entiende inicialmente aquellas palabras de manera literal: Dios le pide reparar aquella pequeña iglesia. Por eso comenzará a reconstruir San Damián y otras iglesias con sus propias manos.
Más adelante comprenderá que la llamada era mucho mayor: no se trataba solamente de reconstruir paredes. Dios estaba llamándolo a colaborar en la renovación de la Iglesia mediante el Evangelio.
Francisco aparece arrodillado y solo,
concentrando toda nuestra atención en el diálogo entre él y Cristo.
Giotto muestra además el edificio deteriorado:
partes del tejado y de los muros permiten comprender visualmente aquello que Francisco escucha.
Francisco comenzó reparando piedras; Dios quería que ayudase a reconstruir corazones.
Recortables de la lámina 4:
Francisco arrodillado,
el Crucifijo de San Damián,
la pequeña iglesia deteriorada,
elementos arquitectónicos separados: muros, tejado o columnas.
Aquí el Crucifijo debe ser una pieza independiente especialmente cuidada, porque es el verdadero centro de la escena.

Lámina 5 — Francisco renuncia a los bienes de su padre
El padre de Francisco, Pietro di Bernardone, está muy enfadado porque su hijo ha utilizado algunos de sus bienes para ayudar a los pobres y reparar iglesias. Lleva el conflicto ante el obispo de Asís.
Entonces Francisco toma una decisión radical:
devuelve a su padre todo lo que posee
e incluso se desprende de sus vestidos.
Ya no quiere depender de las riquezas de su familia.
Quiere pertenecer enteramente a Dios.
El obispo realiza un gesto precioso: cubre a Francisco con su manto, protegiéndolo y acogiéndolo.
Francisco levanta las manos hacia el cielo. Desde lo alto aparece la mano de Dios, indicando quién será desde ahora su verdadero Padre.
La tradición pone en labios de Francisco una idea fundamental:
hasta entonces había llamado padre a Pietro di Bernardone;
desde ese momento podrá decir con plena libertad:
«Padre nuestro, que estás en el cielo».
Un detalle genial de Giotto
La composición está prácticamente dividida en dos grupos.
A un lado están el padre de Francisco y los ciudadanos;
al otro, Francisco, el obispo y los clérigos.
Francisco está dejando físicamente un mundo para comenzar otro.
Su padre incluso parece querer abalanzarse sobre él mientras otra persona lo contiene.
Francisco deja de preguntarse “¿qué puedo tener?” y comienza a preguntarse “¿a quién quiero pertenecer?”.
Recortables que necesitaremos
Francisco de Asís, Pietro di Bernardone,
el hombre que contiene al padre,
los ciudadanos, los clérigos,
las ropas que Francisco ha entregado,
la mano de Dios y los edificios del fondo.

Lámina 6 — El sueño del papa Inocencio III
Esta vez quien sueña no es Francisco, sino el papa Inocencio III.
El Papa ve en sueños algo impresionante: la Basílica de San Juan de Letrán, símbolo de la Iglesia de Roma, parece estar a punto de derrumbarse.
Pero aparece un hombre pequeño y pobre
que coloca su cuerpo bajo el edificio
y lo sostiene para que no caiga.
Ese hombre es Francisco de Asís.
El sueño ayuda al Papa a comprender que aquel joven pobre que se ha presentado ante él no es un personaje insignificante.
Dios puede servirse de Francisco y de sus hermanos para sostener y renovar la Iglesia mediante una vida auténticamente evangélica.
El gran símbolo
Giotto representa a Francisco literalmente sosteniendo la iglesia con su cuerpo. Es una imagen muy potente para los niños: no sostiene la Iglesia con dinero, armas o poder, sino con su vida entregada al Evangelio.
Además, esta escena conecta muy bien con San Damián.
Allí Francisco había escuchado:
«Francisco, ve y repara mi casa».
Ahora empezamos a comprender que aquella «casa» era mucho más grande que un edificio.
Una persona pequeña que vive de verdad el Evangelio puede ayudar a sostener toda la Iglesia.
Recortables de la lámina 6
Francisco sosteniendo la basílica, la basílica de San Juan de Letrán inclinada, el papa Inocencio III dormido, su cama, cortinas o dosel, y los elementos arquitectónicos.

Si quieres la dinámica completa y las imágenes escríbeme a: Fraydino@gmail.com.












































































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