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Homilía Funeral J.M.D.

hace 3 horas
5 min de lectura


Himno a la Virgen de Montserrat, compuesto en esta familia.

Texto al final de este artículo.


Querida familia, queridos hermanos:

Hoy nos ha tocado un evangelio muy propio

«Bienaventurados los pobres».


1. LA MUERTE NOS RECUERDA QUE NO SOMOS DUEÑOS DE NADA

Durante nuestra vida vamos conquistando un trocito de este mundo,

Una casa. Un trabajo. Muchas cosas.

y muchos recuerdos y también personas.

Fotografías que un día fueron el centro de nuestra vida

y del mundo entero.

Tantos cosas que un día se hicieron imprescindibles.


Pero Dios nos regala

a mayores,

este día, hoy,

para liberarnos de todas nuestras cosas

y preocupaciones,

a cambio de un poco de PAZ

y dejar que permanezca solo

lo que de verdad tiene valor,

el amor y el cariño que hemos compartido.


Un día como hoy nos ayuda a conocernos:

Pues venimos al mundo sin nada más

que nosotros mismos

y nos marchamos sin nada que nosotros,

el cariño de todos nosotros.


La muerte es el último y definitivo acto

de humildad y entrega a Dios, entrega de nuestra pobreza.

llena de agradecimiento.


Por eso hoy es el mejor día

para comprender la fe que nos tiene aquí reunidos:


«Bienaventurados los pobres».

Podríamos traducirla así esta bienaventuranza:

Qué afortunado eres si has aprendido a vivir

agradeciéndole a Dios cada instante

y cada persona que ha puesto en tu vida.

Pues todo lo que tenemos,

nuestra misma carne, es un préstamo.

También las personas que amamos.

No son nuestra propiedad. Son de Dios. Un regalo de Dios


Una misa como esta tiene un solo objetivo:

dar gracias a Dios. «Gracias, Señor».

os invito a decir: GRACIAS SEÑOR.

Gracias por esta familia.

Gracias por estas personas.

Gracias por este día también.

Gracias porque durante un tiempo nos has permitido caminar juntos.

Gracias, Señor, por el tiempo que pudimos compartir con J.M.

y por esta familia que nos has regalado a través de el.


2. Bienaventurados los pobres, que han aprendido A confiar en Dios PARA PODER RECIBIRLO TODO de Dios

Toda nuestra vida cristiana consiste en aprender

a abrir las manos, a darlo todo,

a darnos del todo, porque todo es un regalo.

Y lo que no regalamos en vida, lo hemos de regalar hoy..


Cuando nacemos nos pasamos nuestros primeros años de vida

queriendo agarrarlo todo con nuestras manos, .

Pero la sabiduría de la fe nos permite ir entregándoselo todo a Dios.

poco a poco.

Entregarle a Dios una persona que tanto hemos amado

es una llamada a ir entregándole nuestras vidas, también,

desde ahora mismo.

No guardéis nada para vos

con lo que podamos hacer feliz a otros.

Dios nos da la vida para recogernos,

un día, llenos de buenas obras, de santidad, de paz,

de amigos en el corazón.

 

3. leímos en la primera lectura que hemos leído ahora: A nadie debáis nada más que el amor mutuo, porque quien ama ha cumplido la ley de Dios

En una celebración así damos gracias a Dios

y entregamos el alma de José María

a su divina Providencia.

Y además, queda una pregunta para nosotros. .

¿cómo me gustaría presentar mi corazón a Dios

el día de mi encuentro con él?

Hoy es el día para empezar a llenarlo de amor y de perdón

y de agradecimiento a Dios por cada día.

llenarlo de personas a las que haremos felices.

de abrazos que ofrecer.

de ocasiones en que hemos perdonado.

de favores gratuitos,

del bien que nos hace buenos.


Porque, al final, Dios lo resumirá todo en un abrazo,

y hemos de preparar ese abrazo para que sea inmenso.


Pues nuestra fe nos deja saber que el amor de Dios es más fuerte que la muerte. Y que la muerte no es sino un paso más hacia nuestra plenitud,

a lo que de verdad somos. una obra de Dios.


Os propongo que hoy vuestra oración,

y todos los días, sea:

GRACIAS SEÑOR, pues todo es tuyo.


«Bienaventurados los que agradecéis todo a Dios,

porque vuestro es el Reino de Dios». Amén.


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VIROLAI. Letra.


Rosa d’abril, Morena de la serra, de Montserrat estel:

il·lumineu la catalana terra,

guieu-nos cap al Cel.

Amb serra d’or els angelets

serraren eixos turons per

fer-vos un palau.

Reina del Cel

que els Serafins baixaren,

deu-nos abric dins vostre mantell blau.

Alba naixent d’estrelles coronada,

Ciutat de Déu que somnià David,

a vostres peus la lluna s’és posada,

el sol sos raigs vos dóna per vestit.


Dels catalans sempre sereu Princesa,

dels espanyols Estrella d’Orient,

sigueu pels bons pilar de fortalesa,

pels pecadors el port de salvament.


Doneu consol a qui la pàtria enyora

sens veure mai els cims de Montserrat;

en terra i mar oïu a qui us implora,

torneu a Déu els cors que l’han deixat.


Mística Font de l’aigua de la vida,

rageu del Cel al cor de mon país;

dons i virtuts deixeu-li per florida;

feu-ne, si us plau, el vostre paradís.


Ditxosos ulls, Maria, els que us vegen!

ditxós el cor que s’obri a vostra llum!

Roser del Cel, que els serafins voltegen,

a ma oració doneu vostre perfum.


Cedre gentil, del Líbano corona,

Arbre d’encens, Palmera de Sion,

el fruit sagrat que vostre amor ens dóna

és Jesucrist, el Redemptor del món.


Amb vostre nom comença nostra història

i és Montserrat el nostre Sinaí:

sien per tots l’escala de la glòria

eixos penyals coberts de romaní.


Rosa d’abril, Morena de la serra,

de Montserrat estel: il·lumineu la catalana terra,

guieu-nos cap al Cel.


Rosa de abril, Morena de la sierra, de Montserrat lucero, iluminad la catalana tierra, guiadnos hacia el Cielo. Con sierra de oro los angelitos serraron esas colinas para haceros un palacio; Reina del Cielo que los Serafines bajaron, danos abrigo en vuestro manto azul. Alba naciente de estrellas coronada, Ciudad de Dios que soñó David, en vuestros pies la luna pone, El sol sus rayos os da por vestido. De los catalanes siempre seréis Princesa, de los españoles Estrella de Oriente, sed para los buenos pilar de fortaleza, para los pecadores puerto de salvamento. Dad consuelo ha quien la patria añora, sin ver jamás las cimas de Montserrat; en tierra y mar oíd a quien os implora, devolved a Dios los corazones que lo han dejado. Mística Fuente del agua de la vida, manad del Cielo al corazón de mi país; dones y virtudes dejadle por florida; haced, por favor, vuestro paraíso. ¡Dichosos ojos, María, los que os vean! ¡dichoso el corazón que se abre a vuestra luz! Rosal del Cielo, que los serafines recorren, a mi oración dad vuestro perfume. Cedro gentil, del Líbano corona, Árbol de incienso, Palmera de Sion, el fruto sagrado que vuestro amor nos da es Jesucristo, el Redentor del mundo. Con vuestro nombre empieza nuestra historia y es Montserrat nuestro Sinaí: siendo para todos la escalera de la gloria esos peñones cubiertos de romero. Rosa de abril, Morena de la sierra, de Montserrat lucero: iluminad la catalana tierra, guiadnos hacia el Cielo."

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