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Gracias Chu.

Hoy, uno de enero de 2024, la parroquia ha estrenado el año entregando a Dios el alma de una de sus más incondicionales fieles. Con inmenso agradecimiento por estos 91 años en el barrio y colaborando con la parroquia tantos años como ésta tiene.


Me siento parte, una humilde rama, de un gran árbol llamado Parroquia de San Francisco de Asís, lleno de frutos, frondosas ramas, con un tronco vigoroso lleno de celebraciones, grupos, adoraciones, retiros, etc.... que hoy ha perdido una de sus raíces más solidas, fuertes, inteligentes, con inmenso sentido de cuerpo y familia. Al igual que todas las raíces no se ven, parecen no hacer grandes funciones ni ser imprescindibles, pero sin ellas, este árbol y esta humilde rama que soy yo, se siente un poco más a merced de los vientos, que soplan fuertes en estos tiempos.


Quiero darle gracias por su amor a la parroquia que, entre otras cosas, se manifestaba en tantas llamadas por teléfono a este nuevo párroco para situarle, informarle, darle consejos a la hora de actuar o de tratar a la gente del barrio. Con un sentido admirable de corresponsabilidad: si el párroco hace bien, la parroquia hace bien. Si el párroco comete un error o hace algo mal, la parroquia entera queda mal, y el barrio necesita una parroquia que trate bien a todos, con solemnidad, con elegancia, con sabiduría. Porque el buen hacer es cosa de todos. Y siempre en silencio, pero con orgullo de su parroquia por cada palabra buena que le llegaba al oído. Y con gran dolor si le llegaba alguna noticia no tan buena.


De los veteranos de la parroquia será muy recordada por formar parte siempre del Consejo de Economía, por ocuparse de ese lado más material que sostiene materialmente la parroquia; por estar siempre liderando las campañas para cualquier obra o actuación en la iglesia, Y por encargarse de la organización de la lotería hasta hace dos días, que me estuvo dando instrucciones de agradecimientos y mejoras para el año próximo.


Comparto dos consejos de tantos que Chu me daba constantemente , a veces en forma de regañina, pero siempre con el cariño de una madre a un hijo:


+Es importante que el despacho tenga unas horas de atención fijas, para que el barrio sepa cuando puede acudir. Y si hay que atender urgencias, o visitar el hospital, o tomar un café con alguien que tiene prisa por hablar... todo puede esperar. La principal urgencia es que el barrio sepa donde y cuando puede encontrar a su párroco


+La mesa del despacho ha de estar despejada. Pues si alguien viene al despacho y ve la mesa llena de tareas, va a hablar con la sospecha de que el párroco tiene otras prioridades o que tendrá la mente en otras ocupaciones. Que todos tengan claro que toda otra ocupación o urgencia del párroco es secundaria frente a la de escuchar a quien llega.


Y tantas otras palabras que toda madre dice a un hijo. Querida Chu, te voy a echar de menos. Gracias por tu testimonio de servicio, comunión, corresponsabilidad... e inmensa humildad y discreción.


GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!







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