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TO_XXIX: La vida espiritual es una batalla. Homilía de Monseñor Barron.

Actualizado: 17 oct 2022

La paz esté con vosotros.

Amigos, nuestra primera lectura de este domingo es una de mis favoritas.

Es del libro del Éxodo, y trata sobre la batalla entre Israel y los Amalecitas.

Y ustedes dirán: “Bueno, eso tal vez tenga un poco de interés para los historiadores especialistas del mundo antiguo”,

otros dirán: “Por eso no me gusta la Biblia. Toda la Biblia trata sobre guerras”. Y al final de esta historia, Moisés y los israelitas pasan a los amalecitas al filo de la espada. Entonces o esto es algo antiguo irrelevante o es una especie de atrocidad.


¿Podría sugerir que no es ninguna de las dos? Y para ayudarnos a interpretarlo, llevaría su atención, no a un académico bíblico contemporáneo, sino a un personaje muy antiguo: Orígenes de Alejandría.

Vivió a final del segundo, comienzos del tercer siglo, hace mucho tiempo, Y él propuso una forma de leer este tipo de texto que pienso que es aún de gran importancia para nosotros. Muestra por qué no habla simplemente sobre cierta batalla antigua sin sentido ni es tampoco sobre una especie de Dios espantoso perpetrando un genocidio sobre un pueblo.


¿Cómo interpreta Orígenes esta clase de historia, la batalla de Israel contra sus enemigos? Él ve a Israel como evocativo de todos los poderes de Dios en el mundo, todo lo que es bueno y creativo y positivo y divino en el mundo. Por tanto, ¿quiénes son los egipcios, los amalecitas, los filisteos, los asirios, los griegos, los romanos, todos los diversos enemigos de Israel?

Representan a todos los poderes de la oscuridad. Todos esos poderes de pecado, estupidez, crueldad, odio, violencia, racismo,todo lo que se opone a Dios está simbolizado por estos enemigos de Israel.

Un primer punto básico, entonces, y simplemente tenemos que asimilarlo: la vida espiritual es una batalla. Siempre lo ha sido, lo es hoy, lo será siempre hasta el fin de los tiempos. La vida espiritual es una batalla.

¿Por qué? Aquellos que se alinean en la dirección de Dios serán aclamados por algunos, sí. Estimulados por algunos, es verdad. Pero muchos se les opondrán. Cuando aconsejaba a personas en el seminario, aquellos que están justo iniciando la vida espiritual, a menudo comienzan con gran entusiasmo y eso es bueno, es apropiado. Pero siempre llega el momento donde tengo que decirles, “Cuanto más camines por la senda de Cristo, más se te opondrán. Lo sabes, ¿verdad?”.


Y dicen: “Bueno, ¿a qué se refiere con que se me van a oponer?”. “Bueno, solo espera. Lo verás”. Si continúan consistentemente en el camino de Cristo, créanme, vendrán a por vosotros


Conoceis esa frase de Churchill que he citado muchas veces -siempre me ha gustado, me reconforta- que es, “Nunca confíes en un hombre que no tiene enemigos. Significa que nunca ha apoyado nada”.


Tiene toda la razón, me parece. Es cierto en el mundo político en el que estaba Churchill, pero es aún más cierto en el mundo espiritual.Nunca confíes en nadie al que no se le han opuesto. Eso significa casi por seguro que no está caminando por el sendero del Señor.


Miremos entonces todas estas batallas, incluyendo ésta, como evocación de la batalla espiritual. Israel contra los amalecitas entonces, ¿cómo se desenvuelve esto? Bueno, hay soldados que están involucrados directamente en la batalla. Piensen en los infantes con sus lanzas y espadas, trenzándose directamente con el enemigo. ¿Hay de esta gente en el orden espiritual?


Si. Cada vez que se involucran directamente en la batalla contra la estupidez, la crueldad, la violencia, el mal en sus diversas formas.Esto podría suceder en sus vidas personales.Podría ser alguien que simplemente se interponeen sus caminos cuando intentan vivir la vida espiritual. Simplemente los están..., los están tentando, bloqueando, se burlan de vosotros.


Piensen en alguien que está intentando hablar con la verdad. Está tratando de catequizar, tratando de pronunciar las verdades sobre Dios.Se les oponen toda clase de opiniones negativas.¿No me creen? Pasen treinta segundos en internet y digan algoque esté inspirado en el Evangelio.Créanme, vendrán tras de ustedes.Los amalecitas se levantarán.Podría ser cuando estén, digamos,en el orden social;estén apoyando, estén hablando a favor de las cosas buenas.


Si están en contra del aborto, en contra de la pena capital. Están a favor de proteger el buen planeta de Dios y más. Y los enemigos vendrán a por vosotros. Entonces estáréis envueltos directamente en la batalla.


Supongo que, como sacerdote, como obispo, he estado envuelto en todo esto por mucho tiempo, envuelto directamente en este ajetreo.


Pero luego escuchamos, mientras se desarrolla la batalla, arriba en la altura, está Moisés. Moisés, el gran líder de los israelitas.


Arriba en la altura: esto ha sido así típicamente hasta probablemente el siglo XX, que los líderes militares, los generales y demás,buscaban los terrenos elevados, porque desde la altura podían supervisar todo el terreno de batalla.


Ese era el punto de observación que se necesitaba para ser efectivo al dirigir las cosas. Desde Julio César hasta Napoleón y Robert Lee. Esos es lo que hacían los generales. Moisés está en la montaña, supervisando la batalla, representa a aquellos que dirigen la vida y el trabajo de la Iglesia.


Soy un Obispo de la Iglesia: Bishop, la palabra en inglés, es una especie de corrupción de la palabra griega, “Episkopos”.


Digan tres veces rápido “episkopos” y llegarán a bishop, ¿verdad? “Episkopein” en griego, de allí viene la palabra; significa “estar atento desde arriba”. Es un término muy funcional. No es un término místico. Es muy funcional. El “episkopos” hace “episkope”.Averigua, está atento. El Obispo entonces supervisa la vida de la Iglesia a la que está asignado.


Moisés en lo alto de la montaña representa por lo tanto al liderazgo oficial en la Iglesia.


Todos esos generales, comandantes, sacerdotes, obispos, el Papa finalmente, que dirigen la batalla. Dirigen la lucha. Dios los bendiga. Sin ellos, la batalla no iría muy bien, ¿verdad? Si no son dirigidos por un general sabio, prudente, con mente estratégica, no les irá bien.


Piensen en cada vez que se elige un nuevo Papa, habitualmente envía sus órdenes de marcha. Piensen cuando se eligió al Papa Francisco, la Iglesia que va fuera hasta las periferias, una Iglesia pobre para los pobres, etc.

Todas estas formas de dar órdenes al ejército para que sepamos cómo tenemos que combatir. Pero luego, un detalle hermoso: Moisés no es solamente el general que está supervisando la escena y dando órdenes. Lo es, pero escuchamos también que tiene sus manos alzadas.

Ese es un gesto antiguo. Lo imito cada vez que digo Misa, adoptando la postura que se llama “orans”, la posición de plegaria.

Moisés está dirigiendo la batalla, pero principalmente lo está haciendo a través de la oración.

Decimos que los líderes de la Iglesia tienen un oficio real, que es administrativo y directivo, pero también una función sacerdotal. Significa que santifican. Significa que rezan por la Iglesia.


Esta mañana entonces en mi Hora Santa, como lo hago siempre, recé por la gente a la que sirvo. Y dije Misa esta mañana, y recé durante esa Misa por el trabajo que realizo.

Ese es Moisés en la montaña, dirigiendo la batalla, luchando contra los amalecitas, pero haciéndolo principalmente a través de la oración.

Piensen en todas las formas de vida dentro de la Iglesia que están dedicadas a la oración. Piensen aquí en los monasterios y conventos.

Piensen aquí en los místicos y contemplativos y videntes. Piensen aquí en una persona anciana recluida que no puede estar más directamente en la batalla. Tal vez estuvo años atrás, pero ahora es su ancianidad, reza por la Iglesia.

Piensen en la gente que se reúne a las dos de la mañana como parte del grupo de Adoración perpetua. Todos evocan a Moisés con sus manos levantadas, rezando en nombre de aquellos que están directamente involucrados en la lucha.

La imagen sin embargo se vuelve más interesante.

Escuchamos que mientras Moisés tiene sus manos levantadas, la batalla va bien. Cuando sus brazos se cansan y se caen, la batalla se torna en contra para Israel. ¡¡Qué punto espiritual básico e importante!!. La Iglesia se sustenta en la oración.


En la Biblia, nunca sucede nada grande al margen de la oración. Si la Iglesia deja de rezar, la batalla no va bien.

Oímos entonces sobre estos dos personajes, Aarón y Jur, jóvenes que están a su lado y literalmente sostienen los brazos de Moisés para que pueda seguir orando y la batalla pueda continuar favorablemente. Aquellos que respaldan la oración de la Iglesia.


Pienso aquí naturalmente en ese ejército de gente a través de los siglos que ha respaldado con sus donaciones, con su apoyo, incluso con sus propias oraciones, que ha apoyado la obra piadosa de la Iglesia.


No hay ningún monasterio o convento, no hay ninguna comunidad de contemplativos que no haya sido respaldada, en cierto punto, por gente que donó el dinero que necesitaban para establecerse, que continuaron dando dinero para que pudieran sobrevivir. Llámenlo burdo si quieren. No creo que sea burdo para nada. Es simplemente lo que se necesita en el mundo real. Corresponden exactamente a estas dos personas que están sosteniendo los brazos de Moisés mientras él sostiene la batalla.


Dios bendiga a estas personas. Todos estos donantes y contribuyentes a la vida de la Iglesia, no los desprecien. No, no. Sostienen los brazos que mantienen al ejército en marcha, que mantienen la batalla contra los amalecitas yendo bien.


Este es el punto. Para mí, éste es un ícono hermoso de la variedad de oficios y funciones dentro de la Iglesia. No caigan presos de una suerte de burdo igualitarismo. “Somos todos iguales en la Iglesia”. Me aburren hasta el cansancio con ese “somos todos iguales”. No. Qué hermoso que seamos diferentes.

Que hay cierta gente, sí, involucrada directamente en las diferentes batallas. Hay otra gente que está dirigiendo las operaciones, otra gente que está rezando por el éxito de la batalla e incluso otros que están apoyando a aquellos que rezan.

Y es precisamente esta variedad la que le da a la Iglesia su poder. El Cardenal George, que fue mi mentor, solía decir que, en la liturgia, lo que se muestra es la Iglesia precisamente en su hermosa variedad.

Estarán aquellos que dirán, animados por un igualitarismo muy mundano, “Nada de eso. Nadie debería ser diferente. Nadie debería sobresalir de ninguna manera. Nadie debería ser distinto a los demás. Seamos en Misa una sociedad simplemente igualitaria”.


De ninguna manera. Esa podrá ser cierta fantasía utópica, pero no es la Iglesia. Qué hermoso que, en la liturgia, las diferencias dentro de la Iglesia están formalmente en exhibición. No, no es una cuestión de ser mejores. Es una cuestión de las diferencias dentro de la vida de la Iglesia expuestas vívida y simbólicamente. Qué hermoso.


Les diré exactamente cuándo van mal las cosas, y eso es justamente lo que el diablo quiere. Él quiere ponernos a todos en contra de los demás. Porque él es el líder de los amalecitas. Es el líder del ejército enemigo. Entonces, ¿cuál es la mejor manera de socavar al oponente?: Enfrentarnos unos con otros. Comenzamos a pelearnos, los laicos contra el clero, los sacerdotes contra los obispos, los laicos contra esos bienhechores.

Olvídense de todo eso. Esa es la obra del diablo. Somos más efectivos cuando nos manifestamos de un modo bello, interdependiente, diverso. Allí es cuando la Iglesia es más efectiva en su batalla contra los amalecitas.

Dios os bendiga.


Domingo XXIX. TO. Ciclo C. 16 OCtubre 2022.




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